En nuestro país existen términos, frases y verbos que hemos ido añadiendo a nuestro lenguaje a través de los siglos. Si bien algunas se utilizan en otros países hispanoparlantes, aquí tienen un significado muy distinto a lo dictado por la Real Academia Española (RAE). Otras palabras mexicanas son el resultado de una distorsión de los vocablos de los distintos idiomas indígenas, mal pronunciado por los españoles. Hoy te traigo unos muy singulares y divertidos ejemplos. ¿Tú sueles usarlos en tu día a día?

Apoxcahuarse

Se dice que algo está apoxcahuado, cuando algo huele mal y presenta manchas de moho. Generalmente esto ocurre si la ropa se guarda húmeda o si en el ropero hay humedad. Suele escucharse más en el sureste del país y se pronuncia “aposchcaguarse”.

Apeñuscar

Otra forma de decir apilar o amontonar: ¡tienes todo apeñuscado en esa silla!

Chambelán

Una palabra que era muy usada en las cortes europeas, para referir un empleado de los reyes, quien se ocupaba de ayudarlo a realizar tareas cotidianas. En México se usa popularmente para referirse al joven que acompaña a una quinceañera para bailar el primer vals, en su presentación en sociedad. Puede ser un hermano, un primo o un amigo. En el siglo XX era común invitar a 15 cadetes de las Heroicas Escuelas Naval o Militar, para que acompañaran a la debutante y sus amigas a bailar.

École

Esta expresión es muy socorrida cuando queremos decirle a alguien que sí atinó a algo o queremos darle la razón. Es sinónimo de “¡Ándale¡”. ¡École, ese es el color exacto!

Coyotito

Se le llama así a una siesta corta de no más de treinta minutos, justo para reposar después de la comida, o recargar fuerzas y seguir con una actividad. Vaya y échese un coyotito.

Huesear

Se usa de dos maneras. La primera, entre los políticos y burócratas: se dice “agarrar hueso” cuando se consigue un trabajo en el gobierno, por medio de amigos. La segunda es para describir la realización de trabajos sencillos y temporarios, para ganar algo de dinero y salir del paso. Pancho anda hueseando para poder comprarse sus útiles escolares y no pedirle a su mamá.

Chamagoso

Alguien chamagoso es una persona desaliñada, que no se preocupa por su apariencia ni por su higiene personal: ¿Así vas a ir a la entrevista, todo chamagoso?.

Hueva

¡Gran representante entre las palabras mexicanas! Cuando señalamos a alguien que holgazanea demasiado o va por la vida con una flojera extrema. También se le llama huevón al que manifiesta esta conducta: ¡Míralo!, siempre está ahí, echando la hueva en la hamaca.

Malhora

La usamos para describir a una persona de mala reputación o que anda en malos pasos…

Chiflón

Abuelas y madres mexicanas nos han asustado con esta palabra durante siglos. Es un airecito medio mágico, medio misterios que si se mete al cuerpo causa malestares y achaques; razón por la cual es preciso mantener puertas y ventanas cerradas, además de usar suéter, aunque estemos en pleno verano. No salgas sin suéter, que te va a pegar el chiflón y te enfermas.

Merequetengue

Se usa para referirse a un gran alboroto, y se emplea tanto para referirse a una celebración llena de ruido y alegría o para hablar de una situación problemática: En el carnaval de Veracruz, siempre se arma tremendo merequetengue.

Rascuache

Se dice así cuando algo resulta o se ve de mal gusto e ínfima calidad. En el caso de usar esta palabra refiriéndose a una persona, es una forma extremadamente ofensiva. La fiesta estuvo tan rascuacha, que no dieron ni postre. ¡Ups!

Híjole

Entre las palabras mexicanas, se usa esta expresión para manifestar sorpresa o asombro. ¡Híjole, no sabía que el tío se murió!

¡A la bestia!

Es frase de sorpresa o admiración por una situación o habilidades extraordinarias: ¡A la bestia, por poquito y nos sacamos la lotería!

A ojo de buen cubero.

Calcular sin la ayuda de un instrumento de precisión o cálculos matemáticos: A ojo de buen cubero, se va a llevar tres bultos de cemento.

Aguanta vara

Cuando alguien está pasando por una mala situación, usamos esta frase para darle ánimos, y que sea valiente: Tú aguanta vara que seguro sales de esta.

Ahí nos vidrios

Esta es una expresión muy común para despedirse de los amigos, en lugar de decir Ahí nos vemos.

Armar un pancho

Se dice cuando alguien hace un gran berrinche: mi mujer me armó un pancho cuando me encontró una mancha de lápiz de labios en la camisa… (¡no es para menos!).

¡Asústame panteón!

Una forma sarcástica y con humor negro, para decirle a alguien que sus amenazas no nos intimidan.

¡Chiflando y aplaudiendo!

Esta frase es muy usada por los papás, cuando quieren que una pareja de novios “no se pasen de cariñosos”. 😉

De tocho morocho

Cuando en un establecimiento comercial o en una situación se encuentra de todo un poco: En el centro de la CDMX, encuentras de tocho morocho.

Hasta las chanclas

Tal cual, se refiere a pasarse de tragos: Fuimos a festejar en Garibaldi y salimos hasta las chanclas.

Ni con chochos

Los chochos en México son las pastillitas de azúcar que se impregnan con soluciones propias de la medicina homeopática. Solemos decir esta frase cuando consideramos que algo es imposible de realizar. Ese no termina la carrera ni con chochos.

¡Órale pues!

Esta es una frase afirmativa, para demostrar efusividad o para retar a alguien: ¡órale pues, vámonos de viaje!.

Cada chango a su mecate

Se usa para dar por terminada una reunión y dar a entender que ya cada quien se va por su lado…

¡Sepa la bola!

Una frase muy usada cuando de plano no queremos “echar de cabeza a alguien”, o desconocemos un dato. Acuñada en tiempos de la Revolución Mexicana, ya que “la bola” estaba conformada por todos aquellos que luchaban en los ejércitos civiles en contra de Porfirio Díaz.

Ni pichas, ni cachas, ni dejas batear

En referencia total al béisbol, usamos esta frase para señalarle a alguien que no se le da gusto con nada. Seguramente tú también tienes un buen repertorio de palabras mexicanas y frases singulares. ¡Compártelas con nosotros en los comentarios!