El otro día estaba haciendo una presentación sobre México, país al que viajo desde hace algunos años, cuando uno de los asistentes me preguntó cuál sería el primer lugar de ese país que le recomendaría visitar. No tuve que pensarlo ni un segundo: “¡El mercado del lugar en el que te encuentres!”.

Photo: Lau B

Crédito: Lau B

Es más, le dije que si un viajero disponía de solo unas horas en México y quería usar ese tiempo de la mejor manera posible, debía recorrer un mercado o un tianguis, ya que allí se encuentran los principales elementos de la cultura mexicana, que es riquísima y muy compleja. Tan compleja es, que terminé mi respuesta con el siguiente consejo: “No trates de entender mucho ni de buscar explicaciones, solo experimenta los colores, las texturas, los sonidos, los olores. Habla con la gente, haz preguntas, compra, acepta el pilón y los regalitos de los vendedores, prueba toda la comida y, cuando termine tu visita al mercado, vas a irte con una muy buena idea del gran caleidoscopio que es México”.

A photo posted by Carlos Fernandez (@vantrap) on

Lo mejor de los mercados son los vendedores, quienes siempre están dispuestos a responder las preguntas de sus clientes, a consentirlos con sus “Reina” y sus “Hermosa”, y a darles cositas para probar.

Esta señora oaxaqueña explica todo lo que sabe sobre el producto que vende: ¡chapulines!

¡Y qué bien se ven estos panes de elote! No se olvide del pilón, señor…

En el mercado se sirve comida todo el día. Puedes desayunar unos riquísimos chilaquiles con café de olla.

A photo posted by Catie Magee (@catiemagee) on

Comer una tlayuda, típica de Oaxaca.

Una tortita.

A photo posted by florjglz (@flowerpowerfit_) on

O un huarache como este del Mercado de Jamaica, en la Ciudad de México.

Un elemento que siempre está presente en los mercados es el religioso.

No hay puesto que no tenga un altarcito dedicado a una Virgen, a un santo o al Niño Jesús.

A photo posted by Fatima (@fatimapoppe) on

O a todos ellos al mismo tiempo, porque de minimalistas los mexicanos no tienen nada (¡Y eso me encanta!).

A photo posted by ainsaam (@ainsaam) on

Se venden todo tipo de imágenes religiosas.

Y veladoras, como estas del popular San Judas Tadeo.

A photo posted by Valeria Contreras (@fotosvale) on

Tampoco falta material para los cultores de La Santa Muerte.

A photo posted by Muerte Loca (@muerteloca) on

En los mercados se consigue todo tipo de bienes y servicios. Desde los más previsibles, como las verduras y las frutas.

A photo posted by desastres (@desastres) on

O productos de limpieza, como estos simpáticos plumeros tropicales.

Hasta los servicios de una bruja especialista en temas de amor, que puede quitarte cualquier hechizo del que hayas sido víctima.

Si hablamos de brujerías, las hay para todo tipo de problemas…

A mí me interesó mucho este spray, especialmente diseñado para acabar con la irritante inclinación de andar chismeando.

A photo posted by R5 (@rodrigo.n.bascunan) on

Y el perfume “Todos a mí”, que termina en unas horas con el problema de la soltería.

A photo posted by Sara María ❤ (@sariequeen) on

También puedes encontrar todo lo que necesitas para la despedida de soltera que vas a tener que organizar después de tu limpia, y después de haber usado el perfume del punto anterior.

A photo posted by Rita D'Albert (@msrita) on

Algunos mercados, como el de Sonora en la Ciudad de México, venden cosas muy extrañas y hasta chocantes, como este murciélago.

Este mercado cuenta con una gran sección de animales vivos y de partes de animales muertos (salvajes, en su mayoría), cuya comercialización está relacionada con la la brujería y con las prácticas tradicionales. La Procuraduría de Protección al Ambiente ha tratado de cerrar esta sección del mercado por mucho tiempo, pero ahí siguen…

Los mercados también son los lugares perfectos para familiarizarse con todos los elementos que componen las celebraciones mexicanas.

Aquí vemos un camión repleto de flores de cempasúchil y mano de león, típicas del Día de Muertos.

Y claro que durantes esas fechas no faltan las calaveritas de azúcar ni el pan de muertos.

Crédito: marysolra

A photo posted by mario c (@mario_carrillo_) on

Muchos mercados tienen música en vivo, para amenizar las comidas y las compras.

A photo posted by Alex Markle (@amarkle79) on

Hay juguetes y disfraces.

Piñatas.

Chiles.

Pancitos dulces.

Dulces típicos.

Y carnes, pollos, huevos, pescados y mariscos.

A photo posted by Enotrader MX (@enotradermx) on

Después de haber visto estas fotos, ¿estás de acuerdo conmigo en que los mercados son el corazón de México?