El tren es un buen medio de transporte con el que moverse por Europa. El continente está lleno de vías que cubren desde las rutas más básicas entre grandes ciudades hasta rutas entre pequeños pueblos del rural. Pero no siempre es fácil entender cómo funcionan, acertar con billetes y horarios y aprovechar todos los descuentos y tarifas especiales. Esta guía te ayudará a viajar en tren por Europa mejor que los propios europeos.

El billete para grandes viajes: Eurail

Si tu plan es moverte por varios países y que el tren sea tu medio de transporte principal, lo más cómodo es comprar un Eurail (Interail para ciudadanos de la UE). Hay distintos tipos de Eurail dependiendo del número de días y países que quieras visitar.

El One Country Pass, como indica su nombre, es para un único país. Aquí tendrás que investigar un poco qué te conviene más, si esta especie de tarifa plana de trenes durante un tiempo determinado (por ejemplo, el de Italia cuesta 105 euros y da derecho a ocho días de viaje durante un mes) o ir comprando billetes normales si no vas a hacer tanto desplazamiento.

Hay dos One Country Pass que son especialmente interesantes porque juntan varios países: el de Escandinavia (Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia) desde 166 euros y el del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) desde 105 euros.

Si tu plan es un viaje europeo más a lo grande, el Eurail Global Pass te permite subirte a trenes de 31 países un número determinado de días al mes. Los precios van desde los 217 euros para viajar tres días en un mes hasta los 897 euros para viajes continuos sin límite de días durante tres meses.

La web de Eurail es muy completa e incluye mucha información y ayuda para reservar el billete adecuado. Eso sí, si te vas a limitar a un país, no olvides consultar también las webs de las compañías de trenes locales.

Tipos de trenes

Dependiendo de tus necesidades, tus preferencias y tu presupuesto te interesará más un tipo de tren u otro. Estos son algunos de los que podrás elegir.

Alta Velocidad

En Europa hay varios países que cuentan con alguna líneas de alta velocidad: España, Francia, Alemania, Italia, Bélgica y Países Bajos. Muchas de las líneas cruzan fronteras, como es el caso del Eurostar, el tren que une Londres con el continente.

La ventaja de los trenes de alta velocidad es evidente: permiten cubrir distancias grandes en poco tiempo con mayor comodidad que un avión. La desventaja es el precio, ya que son bastante caros. Lo ideal es reservar con bastante antelación, ya que cuanto antes compres el billete más barato será.

Trenes regionales

En el extremo opuesto a la alta velocidad están los trenes regionales, que conectan localidades más pequeñas y fuera de las principales rutas entre grandes ciudades. Son más lentos (por velocidad y porque paran mucho) y por lo general más baratos. Perfectos si tienes tiempo para entregarte al viaje lento y ver el mundo desde la ventanilla.

Trenes nocturnos

No hace falta explicar su característica principal, ¿no? Viajas de noche. La mayor ventaja es que te ahorras el alojamiento. Si además viajas en uno en el que hay opción de dormir en una cama (más caro, sí, y no siempre especialmente cómodo), llegarás más descansado al destino. Si eres de los que duermen en cualquier sitio, puedes también ahorrarte la cama, ir en asiento de tren normal, reclinar el respaldo y descansar.

Trenes panorámicos

Son los que van por lugares tan bonitos que harán que no te despegues de la ventanilla. Suelen ser rutas normales de tren, algo antiguas (ahora todo se resuelve con túneles, que son prácticos pero poco bonitos), que bordean montañas, pasan por lagos y recorren paisajes que se grabarán en tu retina para siempre. Estas son algunas de las rutas de tren más espectaculares de Europa.

Trenes de lujo

Si te apetece darte el capricho de tu vida y tienes el dinero, los trenes de lujo son una de esas experiencias casi irreales. En Europa hay varias opciones: el Belmond Royal Scotman tiene varias rutas por Escocia; el Venice Simplon Orient Express, que recorre Europa y te transporta a la década de los 20; el Transcantábrico Gran Lujo, por la costa norte de España; el Golden Eagle Danube Express por Centroeuropa…

Consejos generales para viajar en tren por Europa

Compra los billetes con antelación

En muchos países los billetes salen más baratos si los compras antes y en algunos hay incluso tarifa web (en otros no es posible comprar el billete online). Siempre que puedas, intenta comprarlos con antelación —especialmente par distancias más largas— y a través de internet. Por supuesto, si tienes un billete Eurail esto no será un problema, pero en muchos trenes sí tendrás que reservar asiento y, si viajas en temporada alta, es recomendable hacerlo también con tiempo.

Si vas a viajar mucho por un país, busca ofertas especiales

En algunos países —especialmente en Alemania, pero no son los únicos— hay muchos tipos de billetes distintos que te permiten aprovecharte de ofertas especiales: viajes ilimitados, ofertas de fin de semana, ofertas en trenes regionales… Investiga bien si vas a estar mucho en un mismo país.

No te olvides de validar el billete

Un error clásico de gente acostumbrada a trenes en los que la reserva de asiento es obligatoria o en los que los billetes valen únicamente para determinado tren de determinado día. En muchos países de Centroeuropa, los billetes de tren valen para un día a cualquier hora o para un rango de fechas. Para evitar que alguien los utilice varias veces, es necesario validarlos en una máquina que encontrarás normalmente en el andén. Si no estás seguro de si debes hacerlo o de cómo hacerlo, pregunta.

Si viajas de noche, extrema la seguridad

Aunque los tiempos en los que se contaba que en los trenes de Europa del este a veces entraban ladrones que echaban un gas que dormía a la gente y lo robaban todo (a mí me lo contaron mucho cuando viví en Praga hace 14 años, pero nunca conocí a nadie a quien le hubiese pasado), siempre es mejor extremar un poco más la seguridad si vas a ir durmiendo. Nada exagerado, claro: simplemente coloca tu equipaje de forma que sea difícil acceder a él o de forma que sea imposible robártelo sin despertarte.

Fíjate que estás en el vagón adecuado

No tanto por si es primera o segunda clase (si temetes en primera clase por error enseguida te lo dirán) como por si unos vagones van a un destino y otros a otro. Yo una vez me subí en un tren en Salzburgo esperando despertar en Praga y me desperté en Viena (y era fin de trayecto). El revisor había visto el billete y no dijo nada…

No tengas miedo a preguntar

¿Estás perdido ante los horarios de trenes? ¿No sabes de dónde sale el tuyo? ¿No sabes si tu billete vale para tal tren? No lo dudes y pregunta. Aunque siempre te puedes encontrar al típico empleado que poco amable y sin ganas (o con un mal día), normalmente saldrás del encuentro con más información y seguridad de que estás haciendo las cosas bien.

Relájate y disfruta

Aunque hay quien dirá que lo malo de viajar en tren es que es muy lento, en realidad yo diría que es lo mejor: un viaje en tren nos obliga a parar, a reducir el ritmo y dedicarnos a actividades contemplativas como mirar por la ventana u observar a la gente. Podemos aprovechar para leer, escuchar música o escribir. Y, sobre todo, nos ayuda a valorar mejor el viaje y las distancias (aunque ya vamos muy rápido, la distancia real solo se valora a pie), a dar tiempo a nuestro cerebro a adaptarse al cambio. Acomódate, respira hondo y contempla el paisaje. No hay mejor forma de meditación.