1. Los “gorditos y gorditas” de Botero

El artista colombiano Fernando Botero es reconocido por las voluptuosas figuras de sus obras. Botero pinta y esculpe gorditos de todo tipo: hombres, mujeres y niños; músicos, bailarines, artistas de circo, monjas, toreros… incluso autorretratos. Ni siquiera la Mona Lisa se escapó de convertirse en gordita con el pincel de este artista. Animales repolludos como caballos, pájaros, gatos, perros y hasta frutas están expuestos alrededor del mundo, en lugares como Florida, Nueva York, California, Europa, Singapur, Dubai, y Japón. En Colombia, Bogotá y Medellín exhiben sus obras en el Museo Botero y el Museo de Antioquía. Y claro, los colombianos nos sentimos muy orgullosos de todos y cada uno de ellos.

2. La biodiversidad

Colombia es hogar de una gran cantidad de especies de plantas y animales. Somos el segundo país más biodiverso del mundo, y el primero en aves y orquídeas, acogiendo más de 1.900 especies de pájaros y cerca de 1.500 especies exclusivas de orquídeas, de las 4,200 que hay en el país. Por algo es nuestra flor nacional.

Crédito: wagilh

3. La importancia de la familia

La familia es todo un tema para los colombianos. Tradicionalmente compartimos los fines de semana juntos, salimos a almorzar, paseamos en los alrededores de la ciudad, o al menos nos vemos para comer un postre o un helado. Nuestras celebraciones de cumpleaños, bautizos, primeras comuniones, graduaciones, y novenas navideñas, siempre incluyen primos, tíos, y por supuesto a los abuelitos, que son los primeros invitados a estos festejos.

4. Gabo

Gabriel García Márquez -o Gabo, para los que le tenemos cariño- es uno de nuestros mayores orgullos, y no solo porque ha sido ganador del Premio Nobel de Literatura, sino por los mundos que creó, y por el legado que dejó.

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Su realismo mágico integra la fantasía a situaciones reales, creando una Colombia donde todo es posible, lo cual no está lejos de la realidad para ser honestos. Macondo, el pueblo ficticio de Cien Años de Soledad, es tan real para nosotros como si existiera, y aunque Gabo murió, sus historias y libros seguirán siendo amadas por los colombianos.

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5. ¡Las arepas!

Las arepas son tan tradicionales para los colombianos como profundas son las culturas indígenas que inicialmente las comieron. También son y tan diversas como nuestras regiones. Arepa rellena de queso, arepa paisa sin sal, la dulce arepa de choclo con queso, arepa boyacense (dulce y preparada con cuajada)… En la Costa Atlántica tenemos la arepa de huevo, frita con un huevo dentro de la masa, y en Santander, las arepas de maíz amarillo molido con chicharrón y yuca.
Probablemente algún venezolano que lea este artículo diga que las arepas venezolanas son mejores… creo que colombianos y venezolanos seguiremos discutiendo sobre cuáles son mejores hasta el fin de los tiempos. Lo único que puedo decir es que las arepas son parte de la cultura colombiana, que son deliciosas y que no puedes decir que conoces Colombia si nunca has probado sus arepas.

Vía Pixabay.

6. Nuestra alegría y sentido del humor

Sin importar qué tipo de problema o dificultad enfrentamos, los colombianos siempre tenemos un chiste para cada situación, incluso para burlarnos de nosotros mismos. Por supuesto, las figuras públicas, la corrupción y las ideologías políticas tienen un lugar especial en nuestro humor negro, y los memes no se hacen esperar en las redes sociales. Definitivamente no nos gusta tomarnos todo tan en serio…

Crédito: Alan Turkus

7. La cultura del café

Nuestra cultura alrededor del café va más allá que un tema exclusivamente relacionado a la calidad de los granos (que por cierto son exportados globalmente, y famosos alrededor del mundo). El paisaje cultural cafetero fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Lo caracterizan sus verdes escenas montañosas, cubiertas con palmas de cera en el Valle del Cocora, el verde oscuro de las plantaciones de café, la arquitectura colonial de sus pueblos y fincas, con colores fuertes en sus puertas y ventanas de madera, embellecidas por aún más colores vivos de sus balcones llenos de flores. Tanto la idiosincrasia y la amabilidad de sus habitantes como la excelencia del café colombiano han hecho del Eje Cafetero un lugar turístico que bien vale visitar.

Crédito: Mónica Corredor

8. La diversidad de paisajes

Tenemos selva en la Amazonia, el pulmón del mundo, y también desierto en La Guajira. Disfrutamos de la cordillera de los Andes, pero también de los extensos Llanos Orientales. Estamos rodeados de volcanes, valles, ríos, ecosistemas únicos de páramos, y dos océanos. A un lado, el Pacífico, hogar de las tortugas de mar y de las ballenas jorobadas que nos visitan todos los años. Y al otro, el Atlántico, donde los colores y la música del Carnaval de Barranquilla se unen con las culturas indígenas de los tayronas y wayúu, y en donde se despliega la pintoresca ciudad amurallada de Cartagena y las azules y cristalinas aguas de las mejores playas del país.

Playa Cristal, foto por Mónica Corredor

9. Nuestra resiliencia

Los colombianos hemos desarrollado una insospechada fortaleza para enfrentar las dificultades. Nuestra dura historia nos ha enseñado los beneficios de recuperarnos de la adversidad una y otra vez, por décadas incluso. Esto no significa que las personas son víctimas de la propia historia para siempre, sino todo lo contrario: da cuenta de lo fuertes y echados pa’lante que somos hoy.

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