Nicaragua presume de ser uno de los países más seguros de Latinoamérica, pero en mi aventura por ahí me enfrenté a numerosos peligros que paso a relatar. Así que, si piensas visitar Nicaragua, hazlo bajo tu propia responsabilidad.

Olvidarás cómo se pone un abrigo.

Da igual que sea agosto o diciembre, en Nicaragua hace calor todo el año (a excepción de alguna zona de montaña), por lo que dudo que tengas que recurrir a alguna prenda cálida. Así que es posible que te olvides de cómo cerrar una cremallera (zipper) o de cómo ponerte el abrigo. ¿Las mangas se metían por las piernas o eran para tapar la cabeza?

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Te asaltará una mujer con los pechos gigantes.

¡¿Cómo dices?!
Los nicaragüenses son amantes de las leyendas y tradiciones, y una de la que más me sorprendió es la de “Toma tu teta”, la alocada historia de una mujer que perdió a su hijo durante la lactancia y, para superarlo, obligaba a cualquier niño que se le cruzara a mamarlos. Pero creo que esto no sucede en la vida real. Creo…

Crédito: Nada Incluido

Te costará distinguir entre la realidad y la ficción.

¿Una isla en medio de un lago con dos volcanes? ¿Dónde está el tesoro? ¿Y dónde está Indiana Jones? La Isla de Ometepe parece sacada de una novela de Julio Verne. Pero no, es real como la vida misma. Así que deja de soñar despierto y disfruta de lo que tienes delante.

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Te detendrán por escándalo público

Imagínate esta escena: paseas por las Islas del Maíz y te sientes en el mismísimo paraíso. Tal es esa sensación de libertad… que te crees Adán, te quitas toda la ropa y dejas que tu cuerpo se vuelva uno con la naturaleza. ¡Pero quizá no sea una buena idea! En Nicaragua, el nudismo no es muy común, así que ponte al menos un bañador, deja de hablar con aquella serpiente de la tentación y no vuelvas a llamar «Eva» a la recepcionista de tu hostal.

No recordarás bien lo que hiciste aquella noche…

Toña va, Flor de Caña viene. Nicaragua tiene una amplia y económica oferta de bebidas alcohólicas, por lo que no es de extrañar que, “Ji ji, ja ja”, alguna noche te confunda. Eso sí, si bebes, no conduzcas.

Descubrirás que no eres tan buen bailarín.

Lo siento, pero aunque tu madre te haya dicho en la boda de tu prima que bailas bien, si sales alguna noche por Nicaragua te darás cuenta de que no es así. En Centroamérica llevan el ritmo dentro, y los europingüinos no podemos competir con eso. Así que siéntate y disfruta del espectáculo.

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Te sentirás pobre el resto de la vida.

Y es que con los mismos 20€ con los que en Europa te da para salir al cine y a cenar, en Nicaragua puedes vivir cómodamente un día entero. Por ejemplo, yo pagué 10 euros por una habitación privada en un hostal en Granada, con desayuno y piscina. ¿Alguien da más?

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Te obligarán a comerte un gallo.

Pero tranquilo que no está vivo, ni tiene plumas, ni hace “cocoroco” por las mañanas. El gallo pinto es el nombre de un desayuno típico en algunos países de Centroamérica, que combina arroz y frijoles… con lo que se te ocurra. Un empujón de energía para afrontar el día.

Crédito: Nada Incluído

¡Volverás a tu etapa escolar!

Puede que te estén entrando sudores ahora mismo, pero no te preocupes que no vas a tener que volver a estudiar matemáticas.
Sucede que en Nicaragua, para ir de una ciudad a otra, deberás montar el típico autobús escolar amarillo que uno reconoce de las películas y series estadounidense. Así que, aunque sea por unas horas, seguro que te trasladas a lo más profundo de tu infancia o a una escena de una buena película.

Crédito: Nada Incluído

Puede que tus padres no te vuelvan a ver tan pronto como planeaban…

Por mucho que te guste Nicaragua, algún día tendrás que volver a tu país a ver a tus padres, saludar a tus amigos y sacar a tu perro a pasear. Así que deja de perder aviones a propósito y haz favor de volver a casa por Navidad.

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Un artículo de Sergio Otegui, autor del blog de viajes Nada Incluido.