Aunque muchas guías digan lo contrario, visitar Costa Rica puede ser peligroso–tal y como les voy a demostrar en esta publicación.

 

Serás asaltado por un grupo…

¡De monos carablanca!
Estos simpáticos animalitos serán tus compañeros habituales en muchos de los rincones del país. Algunos de ellos son bastante “amigos de lo ajeno”. Así que ten cuidado con tus gafas, cámaras o móviles… Si te las quitan, quizá te lo devuelvan a cambio de un buen plátano.

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No entenderás nada…

… de lo que te diga cualquier tico que se te ponga a hablar. ¿Pero en Costa Rica no se habla castellano? Sí, claro, y muy correcto, pero hay un lenguaje coloquial plagado de palabras propias. “Mae, ¿qué es la vara, won? ¡Pura vida”. Pero tranquilos, que aquí les dejo un diccionario para que puedan entenderlas.

 

Le prestarás mucha atención a lo que cae del cielo.

Es que en Costa Rica puede suceder que a cualquiera de las miles de aves que sobrevuelan los cielos del país, se le de por defecar justo cuando vuela por la zona en la que estás tú. Y olvídate de las clásicas cacas de paloma propias de las ciudades europeas, en Costa Rica podrías ser el objetivo de un tucán, de una lora, de un pájaro carpintero, un quetzal… La belleza de la biodiversidad tica tiene su precio.

 

Quedarás atrapado en alguno de los infinitos atascos de San José.

Aunque Costa Rica es un ejemplo de muchas cosas, su sistema de carreteras no es apto para cualquiera. Es impresionante ver las “presas” (así llaman los ticos a las retenciones) que se montan a determinadas horas del día en San José. Dicen que hay quienes han tardado más de 2 años en recorrer los 5 kilómetros que hay del trabajo a casa.

 

Volverás a tu país con unos kilos de más.

La comida tica sabe muy bien, y no es exactamente lo que comerían aquellos que quieren cuidar la línea. Con decirte que uno de sus desayunos habituales es el gallo pinto y éste consiste en mezclar arroz y frijoles con huevos, queso, plátano maduro, carne… Todo cabe en un menú típico, aunque quizá no en tu barriga.

 

Saldrás a pasear a pie y quizás debas volver nadando…

Si Costa Rica es un país tan verde, es porque llueve. Y mucho. Cuando llueve en Costa Rica, todo lo demás no importa. Y no siempre avisa, por lo que uno tiene que estar siempre preparado para echarse a nadar en cualquier momento =P.

Crédito: @nada_incluido

 

Te robará tu sitio en la playa…

… algún mapache o cualquier espécimen que habita en las playas de Costa Rica. Y es que en muchos lugares de costa, locales, turistas y animales comparten arena y mar.

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Jamás volverás a ver igual las cuatro flores de tu balcón.

Creo que a estas alturas sobra decir que si algo hay en Costa Rica, son plantas. Quizás en tu país tenías dos o tres tipos de flores en el balcón, y eso te parecía bonito (excepto en la temporada de alergias). Pues Costa Rica elevará tus expectativas de flora y fauna por los aires. Eso si, si eres “vegetalérgico”, lleva en tu equipaje unos cuantos pañuelos.

 

Los volcanes formarán parte de tu viaje…

… aunque no te acerques a visitarlos. Y es que, a pesar de su pequeño tamaño, en Costa Rica hay contabilizados más de 100 volcanes, y algunos de ellos están un poco enfadados. Por ello no es raro que cada cierto tiempo haya expulsiones de ceniza y los aviones no puedan salir.

Crédito: @nada_incluido

 

Querrás quedarte.

No serás el primero ni el último que viaje a Costa Rica 15 días como turista… y termine por quedarse allí para toda la vida. Así que antes de partir avisa a tu familia: si dejas de contestar a las llamadas telefónicas… es porque estás especialmente bien, y ya enviarás pasajes para que vayan a visitarte y conocer tu nueva vida como tico.