¿Sabías que uno de los compendios de refranes y dichos populares más grandes que existe es el Don Quijote de la Mancha? Incluso existe una disciplina llamada paremiología que se dedica a su estudio. Así de importantes son los dichos, parte integral de cada cultura. Su intención es transmitirnos un conocimiento tradicional, logrado en base a la experiencia de muchas generaciones.

No es de extrañar que, dada la enorme variedad de platillos que tenemos aquí en México, los dichos y refranes más populares estén relacionados con la comida, una de nuestras mayores pasiones y modos de expresión. Generalmente son nuestras abuelas las encargadas de recordarnos estas máximas de la sabiduría popular, mientras baten el molinillo para hacer un espumoso chocolate o cucharean una aromática olla de rico pozole.

Aquí nomás mis chicharrones truenan

La mejor frase para marcar nuestro territorio y dejar claro quién manda. Muy usado por los padres como recordatorio que… ¡No te mandas solo jovencito!

De chile, mole y pozole

De esto (y de mucho más) pueden ser los tamales. La variación mexicanísima del “de todo como en botica”.

Comerse la torta antes del recreo

Utilizado por las abuelas para explicarnos, cuando éramos niños, por qué él bebe de la prima llego antes de la boda. ¡Ups!

Echarse un taco de ojo

Cuando va uno así, tranquilamente por la calle, y de repente se aparece un espécimen (masculino o femenino, según sea su caso) de esos que parecen hechos a mano. ¡Cosa bonita, cosa bien hecha!

Como dice Juan Orozco, cuando como no conozco

Seguro que conoces a alguien que, cuando come, ni habla ni quita la vista de su plato y menos te invita un bocadito. Si ya no alcanzaste… ¡Ese es tu problema!

Y tú nieve, ¿de qué la quieres?

Cuando la gente se quiere pasar de lista o abusar de nuestra buena voluntad, le hacemos esta pregunta en un tono muy sarcástico. ¡¡¡Pos estos!!!

Las penas con pan son buenas

Después de un buen susto, o mientras lloramos a moco tendido, nada como un bolillo calientito o una pieza de pan de dulce… ¡con cafecito por favor! Receta infalible de las mamás mexicanas para curar la tristeza, el susto y el mal de amores.

Del plato a la boca se cae la sopa

Todo puede cambiar cuando menos te lo esperas. ¡No sea descreído chamaco!

Tú no vendes piñas

Si de querer hacer sentir mal se trata, este dicho no hace sino recalcarle al otro que él también tiene defectos, peores y mayores que los nuestros.

Ese huevo quiere sal

Regularmente usamos este dicho cuando queremos asegurarle a una persona que está a punto de lograr algo y que no deje de empeñarse en ello. Las mamás lo usan cuando saben que alguien está a punto de declararle su amor a otro.

Ahora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo

Cuando estamos seguros de que todo nos saldrá genial, nos lo gritamos a todo pulmón (o aunque sea lo hacemos en nuestra mente para no importunar). También se usa si le queremos dar ánimo a alguien más.

El que nace para tamal del cielo le caen las hojas

Se utiliza para referirse a alguien que aunque tú te empeñes en ayudar o que tiene las mejores oportunidades frente a él, se queda instalado cómodamente en el mismo lugar.

El que siembra su maíz, que se coma su pinole

Nada mejor que cosechar los frutos de tu trabajo fecundo y creador y hacer con él lo que se te de tu regalada gana.

En la forma de agarrar el taco, se conoce al que es tragón

Se explica solo, ¿no lo crees así?

Estas son lentejas. Si las quieres las tomas y, si no, las dejas

Fácil, las opciones para escoger no son muchas ni variadas. En realidad solo es una. A la oportunidad la pintan calva.

Ahora, ¡compártenos tu dicho preferido!