Los seres humanos somos uno de los pocos seres vivos que tenemos conciencia de la propia muerte y del futuro. Ambos asuntos son lo que nos generan más temor, por lo que en la búsqueda por la verdad de nuestro porvenir, hemos llegado a formular sistemas que nos permitieran tener ciertas certezas. Esto no implica que estos sistemas de predicción fueran confiables, pero si nos han permitido evitar ciertos finales o afrontarlos de mejor manera.

En todo el mundo hubo grandes exponentes de los dones proféticos como Nostradamus, Rasputin, San Malaquías, Merlín, entre otros, pero ¿sabías que en el mundo prehispánico también hubo profecías que vaticinaron desastres? A continuación te contamos sobre algunas de ellas que nos hablan sobre el fin de la gloria de las sociedades nativas con la llegada de un enemigo nuevo.

En primer lugar tenemos las profecías de Nezahualcóyotl, que por cierto escribió de forma poética. Estos poemas proféticos forman parte del legado que nos dejó el rey poeta y que constan de 36 creaciones:

CUANDO TE HAYAS IDO DE ESTA VIDA…

Cuando ya te hayas ido de esta vida a la otra,
oh rey Yoyontzin,
vendrá tiempo en que serán deshechos
y destrozados tus vasallos,
quedando todas tus cosas en las tinieblas del olvido.
Entonces, de verdad, no estará en tu mano el señorío y el mando,
sino en la de dios.

Y esto digo:
entonces serán las aflicciones, las miserias, las persecuciones
que padecerán tus hijos y nietos,
y llorosos se acordarán de ti,
viendo que los dejaste huérfanos
en servicio de otros extraños
en su misma patria, Acolhuacan,
porque en esto vienen a acabar los mandos,
imperios y señoríos, que duran poco y son inestables.

En este primer poema, Nezahualcóyotl, nos habla de la incertidumbre que siente al dejar a sus vasallos, pues sabe que con la muerte del tlatoani el panorama social cambia y muchas veces para mal.

Seguramente este poema fue creado cuando aún no estaba seguro de quién sería su sucesor, sin embargo, ésta profecía no fue efectiva pues en manos de su hijo Nezahualpili, Texcoco llegó a su máximo esplendor.

EN TAL AÑO COMO ESTE

En tal año como este,
se destruirá este templo que ahora se estrena,
¿quién se hallará presente?,
¿será mi hijo o mi nieto?
Entonces irá a disminución la tierra
y se acabarán los señores
de suerte que el maguey pequeño y sin razón será talado,
los árboles aún pequeños darán frutos
y la tierra defectuosa siempre irá a menos;
entonces la malicia, deleites y sensualidad
estarán en su punto
y se darán a ellos desde su tierna edad hombres y mujeres,
y unos y otros se robarán las haciendas.
Sucederán cosas prodigiosas,
las aves hablarán
y en ese tiempo llegará el árbol de la luz
y de la salud y el sustento.
Para librar a sus hijos de estos vicios y calamidades,
hagan que desde niños se den a la virtud y trabajos.

En este otro poema podemos apreciar que Nezahualcóyotl veía aún más lejos en el futuro, en el que la decadencia humana era insostenible, pero nos habla también de una solución que habrá de llegar en el punto más alto de la catástrofe, sin embargo es algo difícil interpretar a que se refiere.

En segundo lugar, podemos acudir también a las profecías mexica, que hablaban de la caída de su imperio en manos de un ejército extranjero, hecho que nos relata Cortés en sus “Cartas de relación” y que supuestamente son palabras textuales de Moctezuma:

“Muchos días ha que por nuestras escripturas tenemos de nuestros antepasados noticia que yo ni todos los que en esta tierra habitamos no somos naturales de ella sino extranjeros y venidos a ella de partes muy extrañas; y tenemos asimismo que a estas partes trajo nuestra generación un señor cuyos vasallos todos eran, el cual se volvió a su naturaleza, y después tornó a venir dende en mucho tiempo, y tanto, que ya estaba casados los que habían quedado con las mujeres naturales de la tierra y tenían mucha generación y hechos pueblos donde vivían, y queriéndolos llevar consigo, no quisieron ir ni menos recibirle por señor, y así se volvió; y siempre hemos tenido que los que de él descendiesen habían de venir a sojuzgar ésta tierra y a nosotros como sus vasallos, y según de la parte que vos decís que venís, que es a donde sale el sol y las cosas que decís de ese gran señor o rey que acá os envió, creemos y tenemos por cierto, él sea nuestro señor natural…”

Moctezuma a Cortés

Como puedes apreciar, Moctezuma no habla de confundir a Cortés con Quetzalcóatl, sino de que los mexica asumen que llegaron como extranjeros al valle de México y están conscientes de que su poder no duraría para siempre.

Esto en caso de que lo que Cortés relata sea verdad y no un intento por agradar a su rey y mostrarse como un héroe que fue tratado como un dios.

Al supuesto testimonio de Moctezuma hay que agregar los presagios funestos que encontramos en el libro XII del “Códice Florentino” de Bernardino de Sahagún, en los que se hablan de ciertas señales que auguraban el fin de la gloria mexica.

Estos presagios comenzaron 10 años antes de la llegada de los españoles y son los siguientes:

  • Un cometa de fuego en el cielo.
  • Un inexplicable incendio en el templo de Huitzilopochtli.
  • El golpe de un rayo sin estruendo en el templo de Xiuhtecuhtli.
  • Una lluvia de estrellas.
  • Hirvió el agua del lago de Texcoco.
  • Los gritos de una mujer por las noches que decía “Hijitos míos, ¿a dónde los llevaré?”.
  • La captura de un ave con un espejo en la cabeza en el que Moctezuma vió una guerra entre ejércitos europeos.
  • La aparición de extraños seres de dos cabezas que fueron mostrados a Moctezuma y que desaparecían después de haberlas visto.

Por último tenemos las profecías mayas a las que algunos consideran dudosas por haber sido traducidas por españoles, quienes probablemente alteraron los textos para que las profecías coincidieran con su llegada, pero que sin embargo llegaron a nuestros días y de las cuales nos habla Fray Diego de Landa en la “Relación de las cosas de Yucatán”:

“Que como la gente mexicana tuvo señales y profecías de la venida de los españoles y de la cesación de su mando y religión, también las tuvieron los de Yucatán algunos años antes que el adelantado Montejo los conquistase; y que en las sierras de Maní, que es en la provincia de Tutu Xiu, un indio llama Ah Cambal, de oficio Chilám, que es el que tiene a su cargo dar las respuestas del demonio, les dijo públicamente que pronto serían señoreados por gente extranjera, y que les predicarían un Dios y la virtud de un palo que en su lengua llaman Vamonché, que quiere decir palo enhiesto de gran virtud contra los demonios…”

Fray Diego de Landa

Las profecías a las que se refiere Fray Diego de Landa son las siguientes, que podemos encontrar en el Chilam Balam de Chumayel:

“Estas palabras compuestas aquí son para ser dichas al oído de los que no tienen padre y de los que no tienen casa. Estas palabras deben ser escondidas, como se esconde la Joya de la Piedra Preciosa. Son las que dicen que vendrá a entrar el cristianismo a Tancáh de Mayapán y a Chichen Itzá, y será arrollado Suhuyuá, y será arrollado el Itzá. Despertará la tierra por el oriente, por el norte, por el poniente y por el sur. Venido de la boca de Dios es, y lo manifiestan cinco sacerdotes. Sacerdotes Adoradores, llegados a la presencia de Dios. Ellos profetizaron la carga de la amargura para cuando venga a entrar el cristianismo. He aquí sus nombres escritos: Chilam Balam, Gran Sacerdote. Napuc-tun, Gran Sacerdote. Nahau-Pech, Gran Sacerdote. Ah Kuil-Chel, Gran Sacerdote. Natzin-yabun-chan, Gran sacerdote. Estos hombres de Dios, doblando su espalda sobre la tierra virgen, manifestaron la carga de las penas, en presencia de Dios Nuestro Padre, para cuando venga a entrar el cristianismo. Vómitos de sangre, pestes, sequías, años de langosta, viruelas, la carga de la miseria, el pleito del diablo. En el cielo habrá círculos blancos y arderá la tierra, dentro del Tres Ahau Katún y el Uno Ahau Katún y los tres katunes malos. Así fue escrito por el profeta y evangelista Balam, lo que vino de la boca del Señor del cielo y de la tierra…”

Chilam Balam de Chumayel

Una más es la siguiente y nos relata un desastre a manos de extranjeros a quiénes los mayas se refieren como “amontonadores de piedras y de vigas” lo que podría interpretarse como constructores de ciudades y templos:

“…¡Ay! ¡Entristezcámonos porque llegaron!

Del oriente vinieron cuando llegaron a esta tierra los barbudos, los mensajeros de la señal de la divinidad, los extranjeros de la tierra, los hombres rubicundos…, [texto destruido] … comienzo de la Flor de Mayo. ¡Ay del Itzá, Brujo-del-agua, que vienen los cobardes blancos del cielo, los blancos hijos del cielo! El palo del blanco bajará, vendrá del cielo, por todas partes vendrá, al amanecer veréis la señal que le anuncia.

¡Ay! ¡Entristezcámonos porque vinieron, porque llegaron los grandes amontonadores de piedras, los grandes amontonadores de vigas para construir los falsos ibteeles de la tierra que estallan fuego al extremo de sus brazos, los embozados en sus sabanos, los de reatas para ahorcar a los Señores! Triste estará la palabra de Hunab Ku, única-deidad, para nosotros, cuando se extienda por toda la tierra la palabra del Dios de los cielos.

¡Ay! ¡Entristezcámonos porque llegaron! ¡Ay del Itzá, Brujo-del-agua, que vuestros dioses no valdrán ya más!…”

Chilam Balam de Chumayel

Así que como podrás darte cuenta, las sociedades nativas tenían claro que la catástrofe de manos de extranjeros se avecinaba y que no había forma de evitar ese final, por lo que seguramente hubo algunos sabios que se prepararon para afrontarlo. ¿Será que algunos de ellos ocultaron libros muy valiosos para evitar la pérdida? Es algo que por el momento solo es una grandiosa fantasía, pero que el tiempo se encargará de revelar.