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Quiénes son los nahuales y cómo reconocerlos

México
by Xiu 21 Oct 2019

México tiene una gran tradición de chamanes, hechiceros, curanderos y nahuales (o naguales). Todos los pueblos y ciudades de nuestro país tienen, al menos, un nahual. Su nombre, en náhuatl, es nahualli, que significa “lo que es mi vestidura o piel”. Se refiere a la habilidad del nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (tecolote, jaguar, águila, coyote).

Crédito: @hugodvilla

Para los pueblos prehispánicos, el nahualli era uno de los hechiceros llamados tla tlacatecolotl, u «hombres búhos», lo cual indica que solo aparecían de noche.

Antes del apogeo de las grandes civilizaciones prehispánicas, como la mexica o la maya, los indígenas yakis, tarahumaras y seris que vivían en el norte de México y en el sur de los Estados Unidos (cerca del 900 d.C.), ya tenían nahuales.

Estas civilizaciones se hallaban asentadas en parte de lo que hoy son los estados americanos de California, Nuevo México y Texas, y los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa.

Ellos creían que si un hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.

En la cosmovisión mexica los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el Señor de la noche. La leyenda cuenta que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas; hay relatos que vienen de la época colonial y que han llegado hasta nuestros días gracias a la tradición oral, en los que cazadores mexicas y españoles contaban que durante la noche habían matado a un animal y, al amanecer, el cadáver se había transformado en el de un hombre.

El nahual deja su forma humana por un tiempo determinado para adquirir la de un animal elegido. Existen varias versiones de cómo se logra esta metamorfosis.
– Una asegura que el brujo simplemente desaparece y se encarna en el animal, a voluntad. El chamán afirma ser capaz de incorporar su conciencia al cuerpo de un animal ya existente. Sea de una forma u otra, hay una afinidad psíquica, una especie de parentela del alma entre el chamán y el animal en el que se transforma, como si se tratara de un avatar.
– Otra dice que “se fragmenta», para lo cual se desprende, de modo deliberado, de parte de su cuerpo (los ojos, las piernas, un brazo o, incluso, los intestinos). De este modo, si se quiere acabar con un nahual, el mejor método es seguirle y observar donde realiza su transformación, robarle la parte del cuerpo de la que se desprendió -ya que de este modo le será imposible volver a su forma original y, al amanecer, morirá-.
– Otra más afirma que el cuerpo dormido del brujo permanece en su casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal. En este caso, para evitar que alguien toque su cuerpo dormido, el nagual debe dar siete volteretas.

Los españoles decían que el nahual sólo podía transformarse durante la noche y atacaba a sus hijos con hechizos infernales. La Santa Inquisición persiguió a los nahuales durante mucho tiempo, pero la gente creía en su poder y a veces los protegían, especialmente en las comunidades indígenas.

En la región de los Tuxtlas, la creencia en los nahuales está muy arraigada. Se asegura que hay personas que pueden transformarse en aves y que tienen el poder de volar. Salen en días de luna llena y se metamorfosean en tecolotes, tapacaminos y guajolotes. Si alguien observa que un ave se posa en su casa varios días consecutivos, puede inferir que no se trata de un ave común y corriente, sino de un nahual que busca un mal para uno de los habitantes de esa casa.

La leyenda de los nahuales tiene partes oscuras, perdidas en el pasado, en la mágica cosmología mexicana y difiere muchísimo dependiendo de las fuentes, pues se basan en leyendas locales que se adecuan a la región donde se cuente.

En lo que respecta a su relación con la naturaleza, hay que destacar que los animales eran seres muy cercanos a la divinidad. Numerosas eran las deidades que se vinculaban de alguna u otra forma con los animales, ya fuera porque la deidad era un animal (como Xólotl, y su nahual el perro), por su nombre (como Quetzalcóatl- serpiente emplumada- o Huitzilopochtli -colibrí de la izquierda-), por sus atavíos zoomorfos o porque se creía que el numen tenía la capacidad de manifestarse como un animal. Además de ser muy próximos a las deidades del panteón mesoamericano, muchos animales tienen un papel preponderante en los mitos, tanto en los de creación del mundo como en la vida de las personas.

Este artículo fue actualizado por última vez el 21 de octubre de 2019.