La planta Opuntia gosseliniana es un nopal perteneciente a la familia Cactaceae. Es una especie endémica del desierto de Durango, aunque lo han encontrado también en Arizona. El nopal violeta llama mucho la atención por su color, consecuencia de las heladas y sequías durante el invierno. Lo bueno es que este color perdura hasta la primavera, lo que provoca un precioso contraste con sus flores amarillas y las tunas color magenta.

 

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Esta especie de nopal alcanza una altura de entre 60 y 90 centímetros, y crece de forma tupida. Sus palas son más o menos alargadas y toman una coloración entre azul y violeta.

 

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Debido a su belleza y rareza, el nopal violeta se ha vuelto uno de los atractivos más conocidos de la Zona del Silencio, una misteriosa y enigmática área en el desierto mexicano en la que dicen que no hay señal de radio, los relojes se detienen y las brújulas dan vueltas como locas. Las personas del lugar han reportado haber visto extraños objetos voladores en el cielo.

 

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Según los fósiles marinos visibles en la arena del desierto, en tiempos prehistóricos esta región fue el Mar de Thetis. También se habla de un cohete de la NASA, de nombre Athena, que perdió el control y cayó aquí.

 

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En México solo encontramos el nopal violeta en la zona de Durango, y la temporada va desde el invierno hasta la primavera. Su estado de conservación es estable; afortunadamente, los seres humanos le hemos permitido crecer y reproducirse sin problemas. ¿Ya te dieron ganas de ir a fotografiarlo? 

 

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