Vivimos una situación extrema, rara e inesperada. Afortunadamente, el refranero está ahí, lleno de refranes sobre la salud, para ayudarnos a atravesar el túnel y lograr llegar al otro lado lo más enteros posible.

No hay mal que cien años dure

Empecemos por lo básico, por eso que tenemos que repetirnos todas las mañanas y todas las noches: esto es pasajero, es una situación transitoria. No sabemos cuánto va a durar, pero me atrevo a garantizaros que no serán cien años. Si cuando pase ese tiempo seguimos igual, podéis venir a echármelo en cara.

Lo que no mata engorda

Antes de pasar a consejos prácticos para llevar esta situación de cuarentena y aislamiento, un pequeño recordatorio para que os alimentéis bien. Aunque con solo unos pocos días en casa mucha gente ya ha asumido que va a salir de esto con unos kilitos de más: en las incursiones al supermercado nos permitimos caprichos (nos los merecemos), hemos desempolvado el horno y redescubierto la alegría de hacer galletas y bizcochos. Todo está bien si se hace (y come) con moderación. Si tenemos que estar en casa, que esta huela a galletas lo hace todo más llevadero. Pero ten en cuenta que…

De lo que se come se cría

Es decir, igual llegas al verano con cara de galleta. Que no pasa nada por engordar, pero si es por una mala alimentación posiblemente te sientas peor y tu salud se vea algo perjudicada. Sentidiño, gente.

El mal entra a brazadas y sale a pulgadas

Esto no es para que te deprimas (repite el refrán número 1 todas las veces que veas necesario), sino para que tampoco creas que es cosa de dos días. La situación y las medidas siempre parece que llegan un poco de golpe, e incluso tu propia opinión cambia en cuestión de horas (del «solo es una gripe» al «maldita sea, quédate en casa y lávate las manos y no, nadie está exagerando»), pero la salida será lenta y gradual. Es decir, tómatelo con calma, asume que esto va para largo. Si luego acaba antes de lo que imaginabas en tu peor escenario, pues mejor que mejor.

Todo se pega, menos la salud y la belleza

¿No sería bonito que la salud fuese como un virus y que la pudiésemos contagiar? Desgraciadamente, no es así, así que mejor grábate esto a fuego y quédate en casa o, cuando tengas que salir, alejado de la gente. El aislamiento social es clave y de la medida en la que cumplamos las recomendaciones (o, según dónde estés, reglas) dependerá que esto dure más o menos.

Si quieres vivir sano, anda una legua más por año

Este refrán en la situación actual es casi cruel, pero recuerda que en casa también te puedes mover. Haz ejercicio, baila y da paseos por los pocos o muchos metros cuadrados que tengas a tu disposición.

Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor

¡Ventila! No podemos salir a tomar el aire, pero eso no significa que el aire no pueda entrar en casa. Y si hace buen tiempo y tienes la suerte de vivir en un sitio con ventanas que den al exterior y bien orientado en el que entre el sol, deja que entre. Abre las persianas, descorre las cortinas, deja que la luz lo inunde todo y un poco también a ti (¡vitamina D!). Mantendrá el espacio más habitable y tu salud física y mental en mejor estado.

Limpieza y sanidad son amigos de verdad

Por si aún no habías escuchado ni leído en ningún sitio este consejo: lávate las manos. Mucho, bien, con frecuencia, con amor, con ganas. Pero lo de la higiene no se refiere solo a tu cuerpo, sino también al espacio en el que estás pasando estas semanas. ¿Ahora que has dejado que entre el sol ves el polvo amontonarse en los muebles y el suelo? ¡Limpia! ¡Desinfecta superficies! Una casa limpita es siempre importante, pero ahora es clave mantener cierto grado de pulcritud. Lo bueno es que, entre el tiempo extra que estamos pasando en casa y la paranoia en la que ya vivimos un poco, es posible que ya estés dedicándote a la limpieza como nunca en tu vida.

Aire puro y agua clara harán tu vida sana

Insistimos en lo de la ventilación. Además, si vives en ciudad, estos días hay menos tráfico y el aire está más limpio, así que no sentirás que lo que entra de fuera es humo. Y bebe mucha agua fresquita, que hidratarse no solo es sano, sino que hace que nos sintamos mejor de forma instantánea.

El vino con agua es salud de cuerpo y alma

El refranero español está lleno de refranes contradictorios. Y también, cómo obviarlo, de refranes sobre el vino. La idea de esto no es que te des al vino (quizá tengas ganas en algún momento, resiste), sino que tampoco te obsesiones con el tema salud. En la situación actual es fácil obsesionarse y pasarse de frenada, algo que lo que se cargará será nuestra salud mental, a quien también estamos poniendo a prueba. No pasa nada por tomarte un vinito (sin agua) con amigos a través de videollamada. Lo importante es que siempre lo hagas con control y en situación «social», porque estar solo y beber alcohol es peligroso siempre, pero más ahora que estamos aislados.

No hay mal que por bien no venga

Si ya estás aislado y estás en ciudad, es posible que ya hayas salido a cantar al balcón con tus vecinos como hacen en Italia o a aplaudir a las personas que trabajan en sanidad, en supermercados, limpiando, etc. como estamos haciendo en España. O a jugar al bingo con vecinos o hacer un poco de ejercicio en comunidad desde el balcón. El aislamiento está trayendo una conexión vecinal que en muchas ciudades se había perdido y ojalá la mantengamos cuando todo vuelva a la normalidad. Por otra parte, mucha gente está aprovechando para hacer cosas para las que antes no encontraba el tiempo, como leer, aprender un hobby o ver películas. Siempre hay un lado positivo.

La buena lectura distrae, enseña y cura

Cada uno encuentra su forma predilecta de evasión y escapismo, y todas son válidas. Y es cierto que todos estos refranes son de una época en la que no había Netflix. Pero para mí leer es lo más curativo y lo que más logra que me abstraiga y sumerja en una historia y un mundo totalmente ajeno, irreal o lejano. Pruébalo, ya verás.

En prisión y enfermedad se conoce la amistad

Nos sentimos un poco en prisión y, aunque nos encontremos bien, estamos con la hipocondría disparada. El bálsamo están siendo las videollamadas con amigos, el contacto virtual más profundo y, por supuesto, la alegría de salir a gritar, cantar o aplaudir con nuestros vecinos. Ánimo. Todo irá bien.