“No te sientes encima de la mesa”, me decía siempre mi mamá sin dar mayores explicaciones. Luego entendí que era para evitar la mala suerte. Crédito: Philippe Put

Más allá de explicaciones “racionales” acerca de cómo funciona el mundo, cada cultura preserva supersticiones y fórmulas para atraer la buena suerte o ahuyentar las cosas malas, enseñadas en el seno de la familia. Los venezolanos no somos la excepción: tenemos muchas supersticiones con las que vivimos a diario, que pasan de generación en generación y se han vuelto propias de nuestro ser venezolano.

1. ¡Coloca una escoba con las cerdas hacia arriba detrás de la puerta!

Se cree que de esa manera las visitas no deseadas se alejarán de tu casa. La explicación es la siguiente: las brujas vuelan en escobas, así que la visita no deseada se irá “volando”. ¡Fácil!

2. Si alguien está barriendo, aléjate de la escoba.

No es porque eres una bruja evitando la tentación de salir volando. Es porque si quien barre te pasa la escoba por los pies por accidente, te barrerá la suerte, pues la escoba limpia a su paso. Otros opinan que no te casarás: en algunas culturas se usaba la escoba para sellar ritos matrimoniales, y de ahí viene la asociación pues.

3. Aprende qué significan los objetos en las casas.

Creemos que tener una herradura en la casa traerá buena suerte a la casa. Por su forma, la herradura es símbolo de fertilidad y fortuna. Además, protege de las brujas: se creía que las brujas vuelan en escobas porque le tenían miedo a los caballos, así que se mantendrán alejadas de cualquier cosa que tenga que ver con este animal.

“No te sientes encima de la mesa”, me decía siempre mi mamá sin dar mayores explicaciones. Luego entendí que era para evitar la mala suerte. Aún no sé si, como tantas otras cosas, tiene que ver con las brujas…

Hay algo que no puede faltar en la casa: el arroz. La superstición es que el arroz atrae la abundancia, motivo por el cual también se rocía a los novios con arroz en las bodas. Y si tienes elefantes de adorno, siempre deben darle la espalda a la puerta y deben ser en números impares para atraer suerte al lugar.

Al igual que en otras partes del mundo, tenemos supersticiones sobre paraguas y espejos. No se deben abrir paraguas bajo techo, porque eso trae mala suerte… Es como pensar que el techo de la casa o del lugar no es suficiente protección. Y espejo que se rompe equivale a siete años de mala suerte. Hay dos explicaciones que asociamos con la creencia: el espejo era un elemento mágico de adivinación, por lo que si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro, y siete años es el tiempo que, supuestamente, tarda en renovarse un cuerpo.

Por suerte, hay algo en lo que NO creemos. En Venezuela, el número 13 es un número más, así que con eso tienes una preocupación menos.

4. En particular, ten cuidado con los cuchillos.

Muchas veces, cuando uno es anfitrión de una fiesta y necesita poner la piñata al aire libre, se colocan dos cuchillos cruzados en el jardín… ¡para alejar la lluvia, claro!
Ahora, al igual que en otras partes del mundo, no se deben regalar objetos cortantes (cuchillos, tijeras, abrelatas). En caso de que alguien te regale algo cortante, debes pedir dinero (un pago simbólico) a la persona para que no se rompa la amistad entre ambos.
Además, si se te cae un cuchillo es que vendrá un hombre a visitarte. En cambio, si se te cae una cuchara, la que vendrá será una mujer.

5. Distingue entre mariposas.

Por un lado, se cree que las mariposas grandes y negras volando dentro de una casa anuncian una muerte, así que son motivo de alarma. En cambio, las mariposas azules o amarillas son símbolo de buen augurio. Pobres mariposas, las discriminan por el color.

6. Préstale atención a las manos.

A las manos de las personas hay que prestarles particular atención. En primer lugar, porque las manchas blancas en medio de las uñas significan mentiras que se han dicho. Cuando se siente picazón en la palma derecha de la mano, eso significa que pronto se recibirá dinero. Algunos dicen que al picar, no debes rascarte, y en tal caso que sea la derecha debes meterla en tu bolsillo de manera que cuando llegue el dinero no se vaya pronto. ¿Y si te pica la mano izquierda? Es que tendrás que pagar.

Los más románticos dicen que si un hombre le rasca la palma de la mano a una mujer es que quiere tener sexo con ella, pero esto es más un código que una superstición. Por su parte, si a una mujer le pica una nalga o un seno, es porque un hombre la está deseando.

7. Y no te olvides de supersticiones sobre otras partes del cuerpo…

Si sientes un pito o zumbido en el oído, quiere decir que alguien está hablando de ti. Debes pedir a alguien que diga un número y la letra del alfabeto correspondiente a dicho número será la primera del nombre de la persona.

Si se te cae una pestaña, la tomas en tu dedo pulgar y la presionas con el pulgar de un amigo. A quien le quede la pestaña, tendrá buena suerte.

8. Ten en cuenta las supersticiones relacionadas a los embarazos y a los niños pequeños.

Si a una embarazada le da mucha acidez, es porque su bebé nacerá con mucho cabello. Y si le niegas un antojo, el bebé nacerá con la boca abierta.
También creemos que para quitarle el hipo a un bebé, hay que colocarle un pedazo de hilo enrollado y mojado con saliva en la frente. Y que si un bebé o niño al dormir lo hace boca abajo y con las nalguitas levantadas, ¡está pidiendo o deseando un hermanito(a)!
En Venezuela se dice que si le halas mucho la cola a un cachorrito, este se pondrá “cagón”. Pero no hay superstición respecto a que un bebé se ponga “cagón”. Mala leche.

9. Lleva una cruz de palma y cruza los dedos.

Los venezolanos creemos que hay que tener una cruz de palma (bendita), en la cartera y/o en la casa. Relacionado a la cruz, en momentos que se desee suerte en algo, uno debe cruzar los dedos para atraerla. Viene de la época que se hacía una cruz con los dedos índices y que se ha simplificado a lo largo de los años. Es más fácil cruzar el dedo índice y el dedo medio uno por encima del otro para atraer la suerte.

10. Di y haz “guillo”.

Los venezolanos creemos que esto neutraliza cualquier problema. El guillo es una expresión corporal que consta en alzar el dedo índice y el dedo meñique mientras los otros dedos se cierran como un puño. La mano queda al espectador, escenificando un “cacho”. Este conjuro debe ser sincronizado con la emisión de la palabra mágica: di “GUILLO” en voz alta y ya, solucionado el problema.