¿Qué es el cempasúchil?

El cempasúchil es una planta nativa de México y Centroamérica que actualmente se encuentra distribuida en las zonas tropicales y subtropicales de todo el mundo. La especie más común es Tagetes erecta, pero este género de flores cuenta con un total de 32 especies en México y 55 a nivel mundial. En México también se le conoce como cempoal o flor de muerto. En mixteco se le llama yita cua y la palabra maya para referirse al cempasúchil es xpayjul.

A pesar de su origen americano, en inglés se le conoce como margarita africana y comunmente se hace referencia a esta planta por el nombre genérico de margarita (marigold). Esto ha provocado que se le confunda con las plantas del género Calendula, un grupo de plantas de ornato de origen europeo.   

 

La flor de veinte pétalos

Los mexica conocían esta flor como cempoalxóchitl, que en náhuatl quiere decir flor de veinte pétalos. El cempasúchil tiene más de tres mil años de haber sido domesticado y ya tenía una importancia ritual en las sociedades mexicanas antes de la llegada de los españoles. Los mexica asociaban esta flor con los rayos del sol y la luz del día. Se pensaba que los pétalos de la flor eran un resquicio del calor del sol y se utilizaban para adornar las tumbas de los muertos. 

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El cempasúchil es parte fundamental del Día de Muertos en México

En la actualidad, estas flores no solo adornan las tumbas de los panteones durante la celebración del Día de Muertos, sino que se encuentran presentes en todas las ofrendas y en las casas mexicanas durante los primeros días de noviembre. En el contexto de esta tradición mexicana, estas flores —junto con el incienso y la comida de las ofrendas— guían a los muertos en su camino de regreso a casa.  

 

Cuando el dios Sol se enamoró de una mortal

Cuenta la leyenda que el cempasúchil surgió del amor entre Tonatiuh —el dios del Sol— y una mujer tlaxcalteca. La mujer no sabía que su amado era el mismísimo Sol pues Tonatiuh siempre adquiría forma humana para visitarla durante las horas del atardecer. Tonatiuh visitó a su amada por veinte días seguidos, pero siempre se retiraba de su compañía al acercarse la noche. En el veinteavo día ella decidió seguirlo y fue en ese momento en el que lo vio deshacerse de su disfraz y resplandecer con toda su fuerza. La sorpresa hizo que la mujer saliera corriendo y el infortunio hizo que cayera a un precipicio. Tonatiuh se acercó a su cuerpo y derramó una lágrima que, al contacto con la piel de su amada, hizo que ésta se convirtiera en una flor de veinte pétalos dorados, como los atardeceres que habían pasado juntos. 

 

Una flor de muchas flores

A pesar del nombre y de la concepción más generalizada, el cempasúchil no tiene veinte pétalos y ni siquiera es una flor. Ese pompón amarillo que sale de la punta de las plantas de Tagetes erecta es una inflorescencia, un conjunto de flores que se organizan en forma de racimo. La demanda de flores más vistosas ha fomentado que los agricultores se enfoquen en producir plantas con más inflorescencias y con más flores por inflorescencia. En México es común ver “flores” de cempasúchil que cuentan con mucho, pero mucho más que veinte pétalos.  

 

El cempasúchil y el color de los pollos 

El cempasúchil contiene luteína y zeaxantina, dos de los tres pigmentos de importancia comercial que se le añaden a la comida de las aves de corral para que adquieran su color amarillo característico. Estos pigmentos también se encuentra presente en granos de maíz, alfalfa y otros vegetales, pero la extracción del pigmento se realiza principalmente a partir de las flores de cempasúchil. El color amarillo de las yemas de los huevos también se relaciona con los mismos pigmentos que se depositan en la piel y los músculos de los pollos. 

 

Propiedades medicinales

La luteína que se le añade a la comida de los pollos tiene propósitos más allá de lo meramente estético. Este pigmento tiene propiedades antioxidantes y ayuda a combatir enfermedades degenerativas en los ojos y está asociado con la prevención de algunos tipos de cáncer. Aunque este compuesto se presenta en muchos vegetales, la concentración que alcanza en el cempasúchil y en los pollos que se comercian en México hace que los mexicanos tengan un consumo de luteína muy por encima de la media mundial. 

El cempasúchil también ha sido utilizado de forma tradicional para tratar enfermedades digestivas, respiratorias, para curar heridas e incluso para calmar los nervios. Estudios recientes han comprobado algunas de las propiedades de esta flor, incluyendo su acción antibacteriana, antifúngica e insecticida.

 

El cempasúchil asiático

Podríamos pensar que gracias a la importancia cultural del cempasúchil en México, nuestro país tendría dominado el mercado de los derivados de esta flor. Desafortunadamente, esto está muy lejos de la realidad. Los insumos y productos industriales relacionados con el cempasúchil provienen casi en su totalidad de países asiáticos. China e India son los productores más importante de cempasúchil en el mundo y la producción en México es insignificante en comparación.

Pero la importancia del cempasúchil en Asia no es exclusiva de procesos industriales. Esta flor se ha convertido en la protagonista de varios festivales en India y el sureste asiático. En Diwali, el festival de las luces de los hindúes, los adornos de flores se componen principalmente de cempasúchil. La combinación de flores, velas y otros elementos religiosos durante este festival hacen que el paralelismo con la fiesta mexicana del Día de Muertos sea más que evidente. También en India, el cempasúchil se ha vuelto un componente muy importante de la medicina ayurvédica.

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El cempasúchil está muy asociado con Diwali, una de las fiestas más importantes de los hindúes.

En lugares como Bali, Indonesia, las ofrendas y adornos religiosos formados con cempasúchil son de tal magnitud que la flor se ha vuelto un verdadero ícono de la región (la fotografía de portada que acompaña a este artículo es de los campos de cempasúchil balineses). De hecho, es bastante común que locales y turistas consideren el uso del cempasúchil como una tradición de origen balinés.