Tuve el honor de viajar a la selva amazónica con la organización Pachamama Alliance. La comunidad Achuar me abrió los ojos y el corazón a algo que debería haber sido evidente desde hace mucho tiempo, y que te contaré a continuación. Pude experimentar cómo viven miembros del pueblo Achuar, estos protectores de la selva cuyas acciones se han vuelto para mi el significado de propósito y de autosuficiencia.

“Cambiar las aspiraciones del Norte”

Las acciones del pueblo Achuar, en Ecuador, han estado encaminadas a detener el extractivismo de petróleo en su hogar, la selva amazónica, uno de los sitios más biodiversos y mejor preservados del planeta tierra hasta el momento. Su deseo parte de sus ganas de conservar nuestro planeta y también está basado en la creencia de que uno solo debe tomar lo que necesita.

Cuando me recibieron, junto a un grupo de 15 personas, nos invitaron a sus vidas y a experimentar sus tradiciones con la esperanza de poder cambiar las aspiraciones de las personas del mundo “moderno”, lo que ellos denominan “el norte”. Esta filosofía resonó conmigo, porque ya entonces yo creía que nos estábamos entumeciendo a nosotros mismos con la posesión de objetos y el estar ocupados todos los días, a todas horas, sin ya saber cuánto era suficiente.

Los Achuar, durante años, han observado a otras tribus más al norte enfrentar a las empresas petroleras, que solo ven a la selva como una estrategia de desarrollo corporativo. Desde inicios de 1990s, los Achuar han empezado a organizarse, dejando de ser comunidades aisladas y desperdigadas en el territorio. Esta organización es lo que los ha salvado –por el momento- de un destino similar al de otros grupos indígenas. Los Achuar son reconocidos por practicar los sueños compartidos como una forma de influir sus actividades y decisiones diurnas. Ellos soñaron y se dieron cuenta de que no podían enfrentar este problema solos. A lo largo de las últimas dos décadas, los Achuar han trabajado junto a Pachamama Alliance para encontrar soluciones a sus viejos problemas de supervivencia, en este caso, el hecho de que el mundo moderno quiere explotar la selva amazónica. En este sueño compartido, ambos trabajan juntos para lograr un cambio hacia un modo de vida más sostenible, en el que el dinero y la cantidad de objetos que se poseen no son la medida del éxito. Su mensaje para nosotros es claro: solo toma lo que necesites.

Lo que me enseñaron cambió mi vida. Quiero compartir su sabio mensaje, e continuar inspirando a las personas a proteger el ecosistema más biodiverso del mundo del extractivismo, ya que vivimos en un mundo de abundancia en el que ya tenemos lo que necesitamos. Solo que no está equitativamente distribuido.

“Toma solo lo que necesites”

Imagina un mundo en el que supiéramos lo que necesitamos. Cuando hacemos las compras, compraríamos solo lo estrictamente necesario. Tendríamos una huerta, de la que sacaríamos solo los vegetales que requerimos para ese día, para la comida que estamos a punto de cocinar. No necesitaríamos de refrigeradores, por ejemplo, en los que guardar comida para otros días. Tendríamos que consumir lo que hemos traído a nuestro espacio. En este mundo, no tendríamos grandes armarios con ropa suficiente como para vestir a otras 5 a 10 personas. Solo tendríamos la ropa, el calzado, y los accesorios que necesitamos. En este mundo, una persona acumuladora sería vista como un extraterrestre que está tomando demasiado, y a quién se lo mira raro por hacerlo. Conocer a una persona así sería motivo de noticia, y hasta negado por fuentes oficiales, ya que causaría sorpresa y espanto saber que alguien ha tomado más de lo que necesitaba para vivir bien.

Pasé una semana con personas que solo toman lo que necesitan, de ese corazón y pulmones llamado selva amazónica. Es algo central de su cultura y parte de su realidad. Se ven a sí mismo como protectores de la Pachamama y de nuestros bosques.

Los Achuar están asombrados de que en nuestro mundo haya una transacción comercial o financiera por cada comida que comemos. Ellos, en cambio, piensan en lo que comerán hoy, y si es que comerán.
En una de nuestras cenas compartidas, una mujer de mi grupo vio a algunos perros rondando el lugar. Ella quería darle los restos de su comida a los perros, ya que eran restos que no pensaba comer (cosa que hubiera hecho en su casa). Antes de hacerlo, lo consultó con la guía ecuatoriana que nos acompañaba, Cristina. Cristina se rió y le respondió “vamos a asegurarnos de que las personas hayan comido antes de alimentar a los perros. Los perros pueden procurarse su propio alimento”.

En la cultura Achuar, las mujeres aconsejan a los hombres cuando observan excesos. Ellas les indican si están cazando o pescando demasiado, por ejemplo. Cuando se encuentran con personas del “norte”, entonces, se dirigen a las mujeres del grupo y les preguntan por qué no le han dicho a sus hombres que ya es demasiado. No pueden comprender nuestra necesidad constant de tener más y más cosas, ya que ellos tienen lo que necesitan.

Crédito: diegogiannoni

¿Qué es tener lo que necesitamos?

Reflexiona por un minuto sobre el concepto de tomar lo que necesitas… ¿Cómo sería si supieses lo que necesitas, tomaras solo lo que necesitas del planeta y de las personas, y comprendieras cuándo es “suficiente”?

En nuestra cultura de creciente problemas de obesidad, de déficit de atención, de depresión, de tazas de suicidios en alza, estamos a menudo desconectados de lo que necesitamos. Estamos saturados de mensajes que nos dicen cómo tenemos que vivir nuestra vida. Pensamos que necesitamos más cosas, o eso es lo que los vendedores y especialistas en marketing esperan de nosotros. Las largas filas en los comercios para comprar el último dispositivo móvil, por ejemplo, son un síntoma de nuestro consumismo. ¿Cuántos de nosotros tenemos habitaciones o espacios en nuestras casas para acumular cosas que no usamos? En los Estados Unidos llegan a alquilar espacios de almacenamiento, de manera que hay más de 213,6 millones de metros cuadrados solo destinados a guardar cosas “extras”, como muebles que no utilizan.

Crédito: ollanani

Cambiando nuestros sueños y aspiraciones

Una semana después de mi viaje al Amazonas, tuve que viajar a Toronto (Canadá), también por trabajo. Cuando fui a tomar un café por la mañana, escuché una conversación que dos mujeres tenían a mi lado. Se las veía charlando apasionadamente, y me dio curiosidad. Cuando pude enterarme de qué hablaban, sin quererlo empecé a juzgar lo que decían. Una miraba a la otra, y le indicaba “no puedes llevar ese vestido a la reunión. Necesitas comprarte un nuevo traje para impresionarlos”. Las miré, y noté que llevaban zapatos y bolsos de diseñador. Y me recordó que el consumismo estaba “vivito y coleando”. Yo era la que había ido a la selva, y regresado con un cambio de mentalidad que me acompañará toda la vida sobre lo que es necesario y suficiente. La mayoría de las personas que cruzo en mi día a día están ocupadas llenándose de cosas para impresionar a los otros.

El viaje a la selva amazónica me cambió de una manera que ningún otro viaje lo ha hecho hasta ahora, a pesar de que he tenido la fortuna de conocer a muchas culturas diferentes. Yo fui invitada a compartir tiempo con los Achuar para escuchar y aprender. A su vez, nuestra presencia allí también servía de inspiración para las mujeres de la comunidad en su camino a convertirse en líderes de su grupo. No tuvimos que darles ninguna clase, ni siquiera hablar explícitamente sobre el tema. La simple mutua presencia fue suficiente para transmitir que de un lado y otro hay mujeres que son líderes y que quieren cambiar las aspiraciones del mundo moderno. Estuvimos allí presentes para –justamente- estar presentes y absorber la experiencia. Y sobre todo, estuvimos allí para luego compartirlo con el mundo.

Los Achuar creen que cada persona que ingresa en la selva le contará a otras 1000 personas más sobre la necesidad de proteger a la madre tierra del desarrollo destructivo, y de la importancia de encontrar formas sostenibles que tomen solo lo que se necesita.

Espero que tú, que estás leyendo, te sumes a esta conversación, dónde sea que estés en el mundo. Ha llegado el momento de que cada uno de nosotros, más allá del miedo que nos rodea, se haga cargo de su poder de decisión respecto a qué y cuánto consume. Tenemos que empezar a hacernos preguntas sobre qué comemos, dónde compramos nuestra ropa, dónde trabajamos y cómo pasamos el tiempo que se nos da en este planeta. No es una transformación que sucede de la noche a la mañana, sino que se trata de un camino. Es tiempo de aprender a escucharnos a nosotros mismos, terminar con la cultura que nos dicta que todos debemos consumir lo mismo, y conocer lo que verdaderamente necesitamos.

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Medium y se reproduce aquí con permiso de la autora.