Durante la invasión española a los pueblos nativos del actual territorio mexicano, surgieron grandes héroes que tal vez no conozcas porque, ya sabes, la historia la escriben los vencedores. Es por ello que tal vez tengas más presentes nombres como Hernán Cortés, Pedro Alvarado, Gerónimo de Aguilar y hasta Diego de Landa, entre otros, pues son ellos a quien la historia de México reconoce como auténticas personalidades que le dieron forma a esta gran nación.

Ya en otros artículo te contamos sobre Cuauhtémoc, el joven tlatoani mexica que se encargó de la última defensa de Tenochtitlan, quien vio caer para siempre la gloria de su imperio a manos de los españoles. Sus aliados fueron los tlaxcaltecas y fue justamente uno de ellos quien supo prever las consecuencias que vendrían por auxiliar a los españoles. Su nombre fue Xicohtencatl Axayacatzin, señor de Tizatlán. Tenía aproximadamente 36 años de edad cuando llegaron los españoles, y tuvo que decidir entre aliarse a ellos o hacerles la guerra. Esta es su historia.

En 1519, Hernán Cortés se dio a la tarea de enviar una embajada a los cuatro señores de Tlaxcala, con la propuesta de enfrentar en alianza a los mexica, bajo la promesa de dejar de ser tributarios de aquel poderoso imperio.

Xicohtencatl argumentó ante el Senado que la llegada de aquellos extraños hombres era simplemente la llegada de nuevos hombres, sin mayores virtudes que cualquier otro y “que los castillos flotantes eran resultado del trabajo humano, que se admira, porque no se ha visto”. Convocó entonces a una reunión “para que mirasen a los extranjeros como tiranos de la patria y de los dioses.”

Pero la guerra no es un asunto que pueda esperar y, mientras en Tlaxcala se discutían las ventajas y las desventajas de una alianza de esta magnitud, el 5 de septiembre del mismo año, Xicotencatl inició la guerra contra Hernán Cortés en una lucha sin precedentes, en la que la superioridad estaba del lado de los españoles por su tecnología bélica y caballería. Además, los nativos tenían la tradición de no asesinar a los enemigos de guerra, sino tomarlos prisioneros.

A pesar de ser derrotado, Xicotencatl tomó un descanso para reorganizarse y permitir al ejército enemigo un descanso, enviandoles incluso alimento para que la victoria tlaxcalteca fuera atribuída más al valor de su ejército que a la debilidad del adversario. Fue así que su segundo ataque se llevó a cabo de noche bajo la creencia de que las armas de fuego del ejército español eran alimentadas por la energía del sol.

Aquella guerra nocturna continuó hasta que el padre de Xicoténcatl ordenó cesar las hostilidades. Esta acción significó el reconocimiento de Hernán Cortés como embajador del reino de Castilla y también le valió la invitación al palacio del padre de Xicoténcatl -quien llevaba el mismo nombre-, y fue en aquella reunión donde se pactó la alianza para combatir a los mexica, conformando un poderoso ejército que acompañaría al encuentro Cortés-Moctezuma a la entrada de Tenochtitlan, en 1520.

Como bien sabes, durante la llamada “noche triste”, el ejército español recibió una dura derrota por parte de los mexica, quienes les sorprendieron huyendo de su ciudad y acabaron casi con la totalidad de sus hombres.

Tras esta grave derrota, Cortés fue recibido con honores en Tlaxcala por Xicotencatl padre, mientras que el hijo vió la oportunidad de acabar con aquel disminuído ejército de hombres blancos para siempre. Xicotencatl hijo no confiaba en la honestidad de los españoles y tenía el presentimiento de que su imperio estaba siendo utilizado para derrotar a los mexica, únicamente para cambiar de tirano.

Por ello, Xicohtencatl Axayacatzin se dio a la tarea de tratar de convencer a su padre y a los señores de Tlaxcala para buscar una alianza con Cuitláhuac, quien había ascendido al trono para derrotar a los españoles, demostrando más fiereza que su antecesor Moctezuma.

Por su parte, los mexica también buscaron aquella añorada alianza, aunque Cortés le ofreció a Tlaxcala una parte de los territorios conquistados, lo que determinó que se sellara el pacto entre los tlaxcaltecas y los españoles, que llevó a la guerra contra Tenochtitlan.

Si bien aquel jóven príncipe pudo ser una parte fundamental en la caída de Tenochtitlan, sus aportaciones y propuestas fueron ignoradas por el ejército español, lo que le dejó muy en claro que la alianza no se configuraba entre iguales, sino en un orden jerárquico.

Por ello, en mayo de 1521, marchó a Tlaxcala con la intención de derrotar a Cortés. Sin embargo, una vez derrotados los mexica, Cortés ordenó la aprehensión de Xicohténcatl Axayacatzin y su muerte en Texcoco como desertor, concluyendo así la vida de un guerrero que supo ver lo que deparaba el futuro para su pueblo.

Bibliografía

Contreras Martínez, José Eduardo (11 de agosto de 2016). “La Conquista vista desde los Tlaxcaltecas”