Serie de retratos realizada por Maqroll

 

1. Sóbese que no hay pomada.

Esta expresión, que hemos oído cientos de veces, se usa cuando alguien recibe un golpe muy duro o se pega con algo. Entre amigos, lo recurrente es tener un tono burlesco, sobre todo si alguien cae al piso accidentalmente o recibe un golpe al practicar deportes.

 

2. Arrieros somos y en el camino nos encontramos.

Una frase típica en las tierras Antioqueñas y Caldenses, donde las ciudades fueron fundadas por arrieros y a lomo de mula. El dicho quiere decir que la vida es larga y que tarde que temprano, nos hemos de volver a cruzar varias veces. También implica que es mejor dejar una buena impresión para que en el futuro las relaciones se conserven y sean lo mejor posibles.

 

3. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Al igual que Al que madruga Dios le ayuda, estas frases han sido pasadas de generación a generación, desde los abuelos hasta el sol de hoy. Son dichas en otros lugares de América Latina, pero las incluimos en la lista porque son muy utilizadas y cargan con enseñanzas significativas. Especialmente esto de escuchar la voz de la experiencia, esa voz que con los años se ha hecho sabia. A hacer caso a nuestro padres y abuelos, quienes por algo dicen lo que dicen.

 

4. ¡Qué paila!

“Paila” es un tipo de sartén ya gastado de tanto uso. Esta expresión coloquial tan común entre los colombianos, sin embargo, significa no solo que algo se dañó, sino también que no sucedió lo esperado y las cosas salieron mal.

 

5. Vecina, ¿y la ñapa?

La ñapa es indispensable pedirla, sobre todo, en los negocios de venta de Salpicón. El salpicón es una bebida hecha a partir de agua y picado de múltiples frutas y sabores, a la que algunas veces agregan helado. Pedir por la ñapa es demandar un poco más de producto, la encima que puede ofrecerle la señora de las frutas a la persona que va a consumir en su negocio. Simplemente cuando nos queda la mitad del jugo, decimos: “señora la ñapita pues” y ahí vuelven y nos llenan el vaso, dejándonos contentos.

 

6. De las aguas mansas líbrame señor.

Así expresamos el sentimiento de desconfianza que generan algunas personas calladitas, que todo lo escuchan y no opinan sobre nada, esas que no dicen ni “Mú”. De ellas se teme que solo abran sus bocas más adelante para tergiversar las opiniones de los demás y generar malestar entre los grupos.

 

7. Está miando fuera del tiesto.

Lejos de su significado literal, esta es una forma escatológica de decir “está muy equivocado mi’jo”. Se usa para indicarle a algún parcero que lo que dice no es real o que está hablando un mundo de incoherencias.

 

8. Tome pa’ la gaseosa.

Pues si en Paris la propina es algo muy normal que las personas suelen pagar en los establecimientos de comida, en Colombia no sucede lo mismo, o solo es común en restaurantes de alto costo. Los meseros dependen mucho más de la voluntad del consumidor, quien con un tono amigable y de gratitud puede dejar unas monedas diciendo “tome pa’ la gaseosa, mi’jo”.

 

9. Las cuentas claras y el chocolate espeso.

Casualmente -en algún tipo de negocio o acuerdo entre dos o más partes- se recurre a usar esta frase con el fin de aclarar todos los puntos de lo pactado. Significa que no se quieren sorpresas de último minuto, dejando todo claro desde un principio y facilitando la confianza entre las personas implicadas.

 

10. Mujer que no joda es hombre o tiene mozo.

Este popular dicho entre combos de amigos es el típico consejo de parcero a parcero en tono de burla, que va tanto acompañado de exageradas expresiones faciales como de exagerada cantidad de copas de Aguardiente. Es un signo del machismo que permanece, especialmente en conversaciones en las que no hay mujeres cerca.

 

11. A otro perro con ese hueso.

Si alguien te sale con un cuento raro y de por medio hay alguna negociación en juego, toca usar esta frase. Se utiliza para indicar “no me salga con cuentos raros de último momento, lo pactado se respeta, no se aceptan excusas” y al mismo tiempo dar cuenta que uno es un “perro” con recorrido y experiencia en el campo en el que se hable, a quien no se puede engañar con facilidad.

 

12. El que tiene tienda que la atienda.

Esta expresión se usa cuando uno llega a algún negocio o tienda de barrio, y la atención es mala, o ni siquiera se encuentra al vendedor que ofrezca lo que allí tienen.

 

13. Puya al burro.

Señal de ser costeño sí las hay. Esta frase común de la costa atlántica colombiana se utiliza para pedirle a alguien que se mueva, que le haga rápido porque está muy demorado.

 

14. Sigue pensando que la Marimonda es Mickey.

Esta expresión propia de Barranquilla, en la costa norte de Colombia, hace referencia a la Marimonda, un personaje típico en los famosos “Carnavales de Barranquilla”. Marimonda simboliza al tipo jocoso y ‘mamador de gallo’ , persona que coje la vida muy a la ligera y todo el tiempo se la pasa de rumba y de chiste en chiste. Sugiere no creer en las apariencias, que muchas veces engañan, y fijarse mejor en las verdaderas intenciones de las personas.

 

15. Uy, ¿pero quién pidió pollo?

Los colombianos tenemos una cierta obsesión con la comida, y usamos frases culinarias incluso para temas que no tienen relación explícita. Este piropo, por ejemplo, es esa expresión de admiración, halago o elogio que se le dice a la chica linda o al man bueno que pasa por la calle, que cruzamos en el hall de la universidad o que está en alguna fiesta. Según el contexto y el tono, este piropo en particular podría sonar desagradable. La referencia al pollo se debe a eso de las presas, la carne y delicioso sabor.

 

16. Listo, Hagamos vaca.

Usual entre parches de amigos, se refiere a la vaca por la cantidad de estómagos para comer. Todo el grupo de recoge dinero para un bien común, por ejemplo: “hagamos vaca pal chorro”, o sea, juntemos dinero para comprar aguardiente, ron o cerveza, o también “hagamos vaca para el algo”, que quiere decir juntemos entre todos para la pizza y la gaseosa.