Crédito de la imagen: Mark Heard

Recientemente publicamos una lista con algunos de los idiomas más fáciles de aprender para los hispanoparlantes. Hoy es el turno de los más complicados.

MIENTRAS QUE LOS IDIOMAS MÁS FÁCILES para los hispanoparlantes comparten ciertas reglas sintácticas con el español, los más difíciles son tan diferentes que parecen de otro planeta. Los estudiantes se enfrentan a sistemas de escritura, tonalidad y gramática que podrían marear a cualquiera.

Si estás estudiando y/o ya dominas algunos de estos nueve idiomas, Matador te felicita… y te pide que compartas el secreto de tu éxito como un comentario al final del artículo.

1. Árabe

El árabe varía según sus usos. Para todo lo que sea comunicación escrita o mediática se usa el árabe estándar moderno, pero al hablar deben tenerse en cuenta los diferentes dialectos coloquiales que varían según la región. Eso significa que no hablarás el mismo dialecto árabe en Túnez que en Kuwait. Lo cierto es que todos resultan difíciles para los hispanoparlantes ya que muchas de las consonantes se pronuncian haciendo sonidos en el fondo de la boca, al borde de la garganta, que no estamos acostumbrados a producir.

La escritura arábiga está representada por un alfabeto compuesto de 28 símbolos fonéticos que provienen del idioma de los fenicios. La mayoría de las letras cambian de forma de acuerdo con la posición que ocupan en la palabra e incluso puede que la letras se junten o no. Pero lo más complicado de la escritura arábiga recae en el hecho de que se lee de derecha a izquierda, desafiando las formas a las que estamos acostumbrados los nativos de habla hispana (y de otras lenguas occidentales).

La gramática árabe tiene pocos puntos de comparación con los idiomas indoeuropeos. Por ejemplo, la pluralidad de los sustantivos se marca cambiando las vocales y no agregando una «s» final: kitab es libro, pero el plural “libros” se dice kutub. Además, la mayor parte de los verbos son irregulares y se conjugan de 25 maneras diferentes. Eso no quiere decir que no tenga lógica, si no que la misma es complicada.

2. Vasco

A pesar de estar rodeado de idiomas romances, el vasco es uno de los pocos idiomas aislados de Europa. Tanto que un estudio realizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido concluyó que el vasco es uno de los idiomas más difíciles de aprender. Además, aún si existe una versión unificada para todo lo que sea comunicación mediática y académica, dentro del vasco existen dialectos que cambian mucho de región a región.

Al igual que muchos de los idiomas de esta lista, el vasco es una lengua aglutinante: esto significa que forma y modifica las palabras mediante el uso de prefijos y sufijos. Por ejemplo, si bien “ley” en vasco se dice lege, “conforme a la ley” se dice legearen arabera. El vasco no usa preposiciones si no que cambia la desinencia, lo cual en sí mismo no es problemático; el lío es que tiene once casos diferentes que pueden adoptar hasta cuatro formas.

La buena noticia es que el vasco utiliza el alfabeto romano y la pronunciación no es tan compleja, excepto por ciertas combinaciones de consonantes como tx o tz.

3. Cantonés

El español es una lengua atonal que utiliza acentos para diferenciar palabras con distintos significados, pero con una escritura similar. El desafío principal del cantonés es que se trata de una lengua tonal, aún más complicada que el mandarín: mientras que el mandarín tiene cuatro tonos, el cantonés tiene ocho y se vale de tonos agudos y de distintas potencias sonoras para distinguir las sílabas.

El chino tiene un sistema de escritura logográfico de más de 5.000 caracteres que complica aún más su aprendizaje. Los cantoneses no separan en sílabas las palabras al decirlas como hacemos los hispanoparlantes. Ellos deben recordar el nombre de cada carácter. Y el hecho de que todas las lenguas chinas usan la misma forma logográfica al escribir es un mito a pesar de que el cantonés y el mandarín tienen muchas similitudes y aquellos que hablan cantonés suelen usar el sistema de escritura mandarín.

4. Finlandés

Barry Farber, escritor y políglota, en su libro «Cómo aprender cualquier idioma» menciona que el finlandés es uno de los idiomas más difíciles de aprender.

El finlandés, o finés, es una lengua ugrofinesa al igual que el estonio y húngaro. Al no tener ninguna influencia latina, el vocabulario finlandés resulta completamente extraño para los hispanoparlantes. Su gramática también resulta compleja ya que cuenta con quince sintagmas nominales cuyas flexiones presentan diferencias muy sutiles. Por ejemplo, si tomamos el vocablo talo, que significa “casa” podemos observar que con cada desinencia cambia de significado: así talotta significa «sin casa» mientras que talolta, «desde casa». Complejo, ¿no?

Existen seis tipos de verbos que se clasifican según su raíz. Los valientes que deseen aprender este idioma deben tener en cuenta que los verbos no solamente se conjugan mediante el uso de sufijos flexivos, como en el español, si no que también en ocasiones cambia la raíz.

Lo bueno es que el finlandés tiene una pronunciación fonemática, es decir que existe cierta correspondencia entre la escritura y los sonidos al hablar. La excepción a lo anterior son ciertos vocablos que al duplicar una vocal cambian de significado: tuli es «fuego» mientras que tuuli significa “viento”.

5. Húngaro

No se dejen engañar por el uso del alfabeto romano en la escritura húngara. La pronunciación igual se dificulta ya que existen ocho sonidos vocales diferentes (á,é,ó,ö,ő,ú,ü,ű,í) y variados grupos consonánticos (ty, gy, ny, sz, zs, dzs, dz, ly, cs).

En lugar de usar artículos, el húngaro conjuga los verbos de dos maneras diferentes para indicar si se trata de un objeto definido o indefinido. De este modo, Olvasok könyvet significa “leo un libro” mientras que Olvasom a könvyet, “leo el libro”.

Como los tiempos verbales, el número y los artículos posesivos se marcan con el uso de sufijos, la sintaxis resulta flexible. Pero no todo es tan simple como parece, ya que una pequeña variación de sufijos cambia por completo el significado de la oración.

6. Japonés

El japonés tiene una ventaja para nosotros: la pronunciación tiene pocos sonidos y se distinguen con facilidad los sonidos consonantes de los vocales. Si además de español hablas inglés, entonces te resultará aún más sencillo.

¿En qué radica la dificultad? En que el sistema de escritura utiliza cuatro alfabetos diferentes: dos sistemas de escrituras fonéticos, el kanji (un sistema gráfico con influencias del chino) y el romanji. Este último hace uso del alfabeto romano para representar fonéticamente los caracteres gráficos por lo que resulta un poco más sencillo para los hispanoparlantes. La contra es que una vez que te acostumbras al romanji, cuesta aún más empezar a usar el kanji.

El japonés utiliza un lenguaje honorífico para expresar distintas relaciones entre los interlocutores: respeto, superioridad, cariño, intimidad. Si bien podría trazarse cierta relación con el uso de «usted» en español, su complejidad radica en que se marca con el uso de sufijos y que las omisiones de dicho trato honorífico pueden resultar en ofensas.

En cuanto a la gramática, el japonés tiene ventajas y desventajas. Como ventaja podemos mencionar que solo tiene tres verbos irregulares y que la estructura es bastante congruente aunque los verbos se coloquen al final de la oración. Pero por otro lado, los sustantivos no distinguen entre género ni número y en ocasiones funcionan como adjetivos o adverbios, lo que confunde mucho a los estudiantes del idioma.

¿Estás aprendiendo japonés? Te recomiendo estos artículos de Matador: 10 costumbres que debes conocer antes de viajar a Japón, 10 Essential Tips for Learning Japanese y 10 Extraordinarily Useful Japanese Phrases for Travelers.

7. Guaraní

Es la lengua nativa del pueblo del mismo nombre, originario de América del Sur. En la actualidad, es uno de los idiomas oficiales de Paraguay y en total unos ocho millones de personas lo hablan allí y en Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay.

Uno podría pensar que, al hablarse en uno de los continentes con la mayor concentración de hispanoparlantes, las similitudes serían varias. Pero no es así. En cuanto a la fonética, este idioma tiene 33 fonemas, de los cuales 12 son vocales. Varios de esos sonidos vocales tienen sonidos nasales, guturales y guturonasales que son difíciles de reproducir para aquellos que hablamos español.

Además, la gramática del guaraní es aglutinante. Es decir, que utiliza vocablos encadenados con añadiduras de prefijos y sufijos para ir cambiando los significados y no distingue entre las formas plurales y singulares.

La buena noticia es que en los últimos años la enseñanza del idioma aumentó. No solo hay más recursos en línea y cada vez más sitios en Internet que lo utilizan, si no que algunas grandes urbes cuentan con cursos presenciales, como los del Centro Universitario de Idiomas de la Universidad de Buenos Aires.

8. Mandarín

La escritura del mandarín es pictórica y contiene más de 20.000 caracteres. Algunos de ellos, al igual que las raíces de nuestros vocablos, también aparecen en otros símbolos; por ejemplo, el carácter que representa a «mujer» es parte del carácter que representa a «hermana». Y para complicarlo un poco más aún, la forma escrita no tiene ninguna conexión fonética con la forma hablada.

El mandarín, al igual que el cantonés, es una lengua tonal y el mal uso de una inflexión podría cambiar el significado de una oración y causar grandes confusiones y hasta ofensas. La sílaba ma, según la inflexión, podría significar madre o caballo, y uno no quiere andar por ahí confundiendo a la madre de nadie con un caballo.

Afortunadamente, la gramática de este idioma es mucho más simple que la de las lenguas indoeuropeas. Por lo general, las palabras tienen una sola forma gramatical y distinguen su función con el uso de preposiciones, partículas o cambios en el orden de la oración. Sin embargo, lograr entender su sintaxis podría llevarte algo de tiempo ya que hay elementos como los adverbios que no tienen una traducción “literal”.

9. Coreano

Al comienzo puede parecer mucho más sencillo que los demás idiomas asiáticos: ¡es atonal! ¡y no tiene un sistema de escritura pictórica!

El sistema de escritura es fonético y recibe el nombre de Hangul. Dado que es bastante lógico en cuanto a la relación sonido y grafema, facilita el aprendizaje de la lectura y escritura. Igualmente, los sonidos son muy difíciles de reconocer para un hispanoparlante cuando lo oye.

El mayor desafío a la hora de aprender coreano es la gramática. Los verbos se conjugan de cientos de maneras distintas según el tiempo verbal, el modo, la edad y el rango. Al igual que en el japonés, una misma oración puede tener hasta tres versiones distintas dependiendo de la relación entre el locutor y el destinatario. Además, los adjetivos también se conjugan, tienen una infinidad de terminaciones posibles y tienen dos sistemas diferentes para indicar el número. ¿Fácil? Lo dudo.

Bonus track: Navajo

La lengua navajo, hablada por la nación indígena del mismo nombre que habita en América del Norte, cobró fama al ser utilizada como código secreto en el ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. En las batallas del Pacífico, los criptógrafos japoneses utilizaban dialectos de sus otros aliados e idiomas secretos como guías, pero nunca lograron descifrar el navajo.

El navajo es un idioma que se basa en la importancia del verbo y los adjetivos no tienen una traducción directa en esa lengua ya que las descripciones se realizan por medio de verbos también. El navajo es complejo por la enorme cantidad de prefijos pronominales que usa, 25 tipos diferentes, que además puede anteponerse unos a otros y dan por resultado frases extremadamente largas como chidí naaʼnaʼí beeʼeldǫǫhtsoh bikááʼ dah naaznilígíí para decir algo tan simple como “tanque militar”.

Otra característica única del Navajo es la supremacía de los sustantivos por sobre ciertos verbos conforme a la jerarquía de su animación. Así, los humanos y los relámpagos toman la delantera, seguidos por los niños y los animales de gran tamaño y por último, lo abstracto. Este aspecto resulta fascinante, pero es muy difícil de memorizar y de poner en práctica.

Si bien no es sencillo conseguir material educativo de este idioma, Rosetta Stone ofrece un curso de navajo desde agosto del 2010.

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¿Estudiaste alguno de estos idiomas? ¿Qué te resultó más difícil? ¿Qué otros idiomas te parecieron especialmente complejos como hispanoparlantes?

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Traducción y adaptación del artículo al español: Alejandra Trabanco.