Argentina es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, con un extenso territorio y climas y paisajes de todo tipo. Su fauna es muy variada, aunque en la actualidad se encuentra severamente afectada por la falta de conservación. Ya son más de 500 especies las que están en peligro de extinción. Aquí, algunas de las especies más amenazadas.

Huemul

Este ciervo robusto, con grandes orejas y astas en los machos, es una de las especies típicas de la zona cordillerana de la Patagonia. El huemul fue víctima de la caza furtiva, ataques de otras especies y enfermedades. Además, los incendios forestales de las últimas décadas en su hábitat redujeron considerablemente su población. Se calcula que no hay más de 700 ejemplares dispersos entre áreas aisladas y fragmentadas de los bosques de lenga de la Patagonia andina y la estepa patagónica. ¡Qué triste!

Aguará Guazú

El avance del hombre sobre su ecosistema hizo que se redujera considerablemente el número de ejemplares este zorro, el más grande de Sudamérica. Vive en las provincias de Formosa, Chaco, Santa Fe y Corrientes, al noreste del país, en zonas inundables.

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Este zorro de pelaje largo y hermoso color rojo, encarna la leyenda del lobizón para los criollos aunque en la mitología toba es un ser protector y padre de todos los perros. En guaraní, aguará guazú significa zorro grande.

Oso hormiguero gigante

El oso hormiguero gigante, o «yurumí» es uno de los dos grandes devoradores de hormigas que viven en la Argentina. Se lo encuentra en la selva misionera, Formosa, El impenetrable y otras áreas chaqueñas, el este de Salta, el noreste de Santiago del Estero y, probablemente, norte de Corrientes. Se estima que su baja población es porque no posee grandes posibilidades de reproducción, y porque es un animal muy atractivo para el hombre.

Pingüino de Magallanes

Una de las especies más simpáticas e indefensas de pingüinos que todavía puede encontrarse en su hábitat natural. También se lo llama, según el lugar, pachanca, pájaro niño o pájaro bobo, y es originario de la región más austral de América.

A lo largo de la costa de la Patagonia argentina hay varias colonias de estos pequeños animales donde se los puede ver en su hábitat natural. En Punta Tombo, Chubut, está la mayor reserva continental de pingüinos magallanes.

Ciervo de los pantanos

Es el ciervo más grande en Sudamérica y habita en los Esteros del Iberá, un extenso humedal que abarca entre 15 000 y 25 000 km² en la provincia de Corrientes. La caza indiscriminada y los cambios ambientales por la expansión ganadera y la producción forestal, redujeron su población notablemente en las últimas cuatro décadas, aunque el nuevo Parque Nacional está haciendo grandes esfuerzos por proteger a esta especie.

Suri cordillerano

El suri cordillerano, también llamado ñandú de Darwin, ñandú del norte, choique, ñandú petiso, ñandú de las alturas, ñandú andino o ñandú cordillerano fue perseguido por el alto valor de sus plumas. Es un ave de un metro de altura con las alas bien desarrolladas, que le permite correr a velocidades de hasta 60 kilómetros por hora. Habitan en zonas altas, de hasta 4000 metros sobre el nivel del mar en la región de la cordillera de los Andes y el altiplano.

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Cóndor andino

Habitante de la cordillera, el cóndor andino es el ave más grande del continente, con una extraordinaria capacidad de planeo y una extensión de sus alas de hasta 3 metros. La principal amenaza para su supervivencia es el alto nivel de envenenamiento del que son víctimas por parte de los productores de ganado para defender a sus animales.

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En la Argentina, el área de nidificación del cóndor se extiende de sur a norte del país por la región montañosa y en las sierras de Córdoba y San Luis. En sus desplazamientos las aves llegan a una franja costera comprendida entre la Tierra del Fuego y el norte del golfo de San Matías.

Venado de las pampas

Tiene un tamaño mediano y originalmente habitaba desde el norte del país hasta la provincia de Río Negro, en el norte de la Patagonia argentina. Al haber menos praderas, es mucho más complejo que siga subsistiendo, sumado a la caza masiva en el siglo XIX y la ocupación de su hábitat por el ganado bovino. Actualmente solo subsisten poblaciones aisladas en diversos puntos.

Yaguareté

Es el tercer felino más grande después del tigre y el león. Pertenece a la familia de las panteras y es una de las especies más amenazadas, debido al desmonte y la caza furtiva. También conocido como jaguar o yaguar, vive en las provincias de Misiones, Formosa, Chaco y Jujuy, aunque su hábitat se redujo principalmente a la zona de la selva misionera. Es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita, pues al ser un superpredador regula las poblaciones de las especies que captura.

Tatú carreta

Pese a ser uno de los animales típicos de la Argentina, su supervivencia está severamente amenazada por la pérdida de su hábitat natural y la caza indiscriminada. También conocido como armadillo gigante -es el de mayor tamaño en la actualidad-, se estima que el 30% de la población de esta especie se perdió en las últimas dos décadas. Actualmente está en situación de “peligro crítico”. Actualmente se lo encuentra en las provincias del Chaco y Formosa.

Carayá-Pita

El mono carayá es la especie más austral de todos los monos de América, en especial en la selva misionera, en terrenos altos y serranos, y muy frecuentemente en las copas de los pinos paraná. Los continuos desmontes, la caza para proveerse de su carne y las epidemias de fiebre amarilla son los más serios problemas que enfrenta este simio robusto y de cola larga para su supervivencia.

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Flamenco andino

Se trata de una especie de flamencos característico de Sudamérica que vive en el norte de Chile, en Bolivia, en Perú y en la Laguna Mar Chiquita de Argentina. La venta de huevos para consumo humano, sumada a la baja tasa de reproducción, han puesto a esta bellísima especie de ave en peligro de extinción. Otros factores que ponen en riesgo a los flamencos andinos son la creciente actividad minera, los bajos niveles de agua, los desastres naturales y la erosión de espacios para anidar.

Pecarí del chaco

Es el mayor de los chanchos salvajes. Vive en toda la región comprendida entre el oeste de la provincia de Chaco, este de Salta, Santiago del Estero y nordeste de Tucumán, entre quebrachales y cardonales. La caza de esta variedad de pecarí se debe a la calidad de su carne para consumo, la utilización de su cuero para diferentes usos y que los cazadores deportivos lo eligen como trofeo.

Ballena franca austral

Este mamífero es el más grande de la Argentina y fue declarado “Monumento Natural Ballena Franca Austral”. Desde el siglo XIX y debido a la caza indiscriminada, su población original se redujo hasta en un 90 por ciento. En la actualidad existen aproximadamente 3000 ejemplares en todo el mundo, de los cuales el 20 por ciento ha sido registrado en jurisdicción de Argentina. Pueden observarse desde la costa de Puerto Madryn o en silenciosos y respetuosos viajes en pequeñas embarcaciones, a donde van entre septiembre y diciembre a aparearse.

Pichiciego

Parece un animalito de fantasía o la mascota de algún cuento de hadas. Es diminuto (entre 7 y 10 centímetros de largo) y con un suave pelaje cubierto por un caparazón rosado. Es el más chiquito de los armadillos, se alimenta de invertebrados y plantas, pasa casi toda su vida excavando bajo tierra y se deja ver en la superficie en muy raras ocasiones.

Además, es muy susceptible al estrés y no tolera muy bien los encuentros con humanos. Vive en las zonas más secas, áridas y arenosas del centro y noroeste de la Argentina y los datos sobre su conservación son poco precisos. Esto lo pone en peligro de extinción, si se consideran los cambios producidos en su hábitat natural.

Mono caí o capuchino

Es el mono más popular de Sudamérica, de larga cola y rostro expresivo, inquieto y curioso. Durante muchas décadas fue utilizado como mascota -es muy fácil de domesticar- y en un tiempo fue habitual participante de espectáculos callejeros como acompañantes de organilleros y otros músicos ambulantes.

Habitan en ambientes boscosos o selváticos y su distribución geográfica coincide con las de las selvas tropicales y subtropicales. En la Argentina se los encuentra especialmente en Misiones, y se los puede ver en el Parque Nacional Iguazú. El tráfico y comercio ilegal es la mayor amenaza para esta especie.

Chinchilla de cola larga

La Reserva Nacional Formosa tiene como uno de sus principales objetivos la protección de algunos de los últimos ejemplares de esta especie, que en los últimos 15 años vio disminuida su población en casi un 90 por ciento. La explotación agropecuaria de los terrenos en donde solía habitar, la caza ilegal y el aumento de la población de zorros (su depredador) pusieron a esta especie en peligro de extinción, al menos en estado salvaje.

Su simpática apariencia -de grandes y redondas orejas- hace que muchas personas elijan chinchillas de cola larga como mascotas domésticas.

Tapir

Este mamífero vive en zonas de selvas y bosques húmedos y en cerros de hasta 2000 metros de altura, en las provincias de Chaco, Salta, Formosa, norte de Corrientes y Misiones. La deforestación, la caza ilegal y una población fragmentada lo pusieron en serio riesgo de extinción. El tapir cuenta con diferentes programas oficiales para su conservación ejecutados por científicos nacionales y organizaciones internacionales, aunque la caza de este animal de extraña apariencia sigue en aumento.

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Guacamayo verde

Esta especie se creía extinta hasta que en 2007, un grupo de guardaparques registraron la presencia de la única población en Argentina, restringida a una pequeña porción en la parte norte de la región de Las Yungas. El guacamayo verde -también conocido como guacamayo militar- es una de las víctimas preferidas de los cazadores furtivos dedicados al comercio debido a su colorido plumaje.

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Huillín

Esta nutria, también conocida como lobito de río, es originaria de la zonas aledañas al Parque Nacional Nahuel Huapi. Se encuentra en peligro de extinción desde 1977, cuando se detectó un fuerte descenso de su población por matanzas indiscriminadas. Además, la destrucción de su hábitat, la contaminación en lagos y los ataques de otras especies representan una amenaza seria para el huillín.

Cauquén colorado

Este ave fue declarada plaga nacional en 1960 y las matanzas indiscriminadas redujeron su población a sólo 700 ejemplares. Tiene la particularidad de que migra del sur hacia el centro del país en el invierno para no sufrir las bajas temperaturas. Los pocos ejemplares que quedan viven entre las praderas patagónicas y el sur de la provincia de Buenos Aires.

Mara

La mara es una especie de liebre que habita la Patagonia, de hecho también se la conoce como mara patagónica o liebre patagónica. Es uno de los roedores más grandes del mundo (con un peso promedio de 8 kilogramos) y uno de los mamíferos endémicos de Argentina de mayor tamaño.

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Vive en estepas semiáridas y desiertos de arbustos espinosos del oeste, centro, y sur de la Argentina. Su distribución se encuentra reducida por causa de la alteración de su hábitat, en especial en la llanura pampeana y en las regiones costeras, por la urbanización y la extensión de zonas de cultivo y pastoreo.

Rana telmatobius atacamensis

Este pequeño anfibio vive en el Río San Antonio de los Cobres, en la provincia de Salta, a casi 4000 metros de altura. La principal causa de su peligro de extinción es la introducción de peces exóticos en su hábitat -que depredaron la especie-, y la contaminación del agua por a la actividad minera. Según algunos científicos, esta ranita ya está extinta.

Ranita de Laguna Blanca (Atelognathus patagonicus)

Su situación es similar a la de rana telmatobius atacamensis, pero su facilidad de adaptación está permitiendo que sobrevivan como especie. Por eso fue migrada a otras fuentes de agua cercana en las que logró desarrollar su ciclo vital sin problemas. Habita en una pequeña laguna en Copahue, en otra en Batea Mahuida, y en siete lagunas del Parque Nacional Laguna Blanca, en la provincia del Neuquén.

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