El Puerto de Veracruz ha sido una de las más importantes puertas de entrada a la América continental y también fue uno de los puertos preferidos del Porfiriato. Por sus muelles repletos de leyendas han pasado virreyes y emperadores, obispos y frailes, así como miles de migrantes de todas partes del mundo, tal como fue el caso de los esclavos provenientes de África. Justo ahí se fundó el populoso barrio de La Huaca, cuna de nuevos esclavos, jornaleros, cargadores, pregoneros, lavanderas, artesanos, prostitutas y músicos, hijos de los muelles y del mar.

La Huaca formó parte de los arrabales que se crearon a las afueras de las murallas que protegían a Veracruz, junto con otros barrios ya desaparecidos. Comenzó como una villa con alrededor de 500 habitantes y, hacia 1790 cuando la muralla fue derribada, se convirtió en un barrio de clase media baja. Por aquel entonces, hubo un gran auge económico en el Puerto de Veracruz, que se convirtió en uno de los más importantes del continente americano.

Sobre el origen del nombre del barrio La Huaca, se dice se lo dio María Guacara, una mujer de raza negra que vivió allí casi al finalizar el siglo XVIII. La investigadora Gema Lozano y Nathal, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sugiere que el nombre es una referencia al dios Huaca (muerte) y a sus huacapuillas (hechiceros). Junto a esta pequeña villa existió un cementerio nombrado la Ermita del Santo Cristo, por lo que se le decía Huaca ya que estaba cerca de la muerte que habita los cementerios.

La Huaca es reconocido por la pintoresca construcción de sus casas y por ser un barrio alegre y festivo.

Sus habitantes originarios construyeron sus hogares con la madera de los barcos que naufragaban cerca de la bahía. Los llamados “patios de vecindad” (aproximadamente unos 28) estaban conformados por cinco o seis casas de madera que compartían un amplio corredor.

Algunas incluso estaban techadas con teja afrancesada. Las edificaciones -que solo aparentan ser frágiles-, han resistido al clima tropical muy caluroso y húmedo, al salitre y al tiempo de una manera sorprendente.

El INAH ha reconocido ya la autenticidad de tres patios de vecindad que todavía hoy pueden apreciarse: el «San Nicolás», «San Salvador» y «La Favorita», este último considerado como uno de los más antiguos de América Latina.

En los archivos históricos municipales, la palabra Huaca apareció por primera vez en 1857, haciendo referencia a que cerca de ahí había “una bonita casa estilo americano propiedad de los Johnson”. Hacia finales del siglo XIX se derribó por completo la muralla que separaba los arrabales de la ciudad, se inauguró el ferrocarril y llegó una nueva oleada de migrantes, principalmente españoles, norteamericanos y portugueses, por lo cual dejó de ser un barrio de esclavos africanos y peones.

A finales de los años 40 del siglo pasado existieron cantinas de gloriosa fama como La flor de México, La Pulquería y El Banco. Con 60 centavos de aquella época se podían comprar dos litros de pulque. Imagínate que un famoso refresco de cola costaba 50 centavos y, por 10 centavos más, y hablabas de tú a tú con los dioses…

La Huaca ha sido escenario de importantes sucesos en la historia de este puerto, por ejemplo la valerosa resistencia ciudadana que inundó sus calles para enfrentar la invasión americana en 1914. También fue aquí donde, en los años veinte, se gestó la llamada “rebelión de las mujeres», con una protesta masiva contra el pago de rentas excesivas.

La Huaca ha aportado un gran legado a la música popular desde su fundación y principalmente durante todo el siglo XX, debido a que en sus calles se han formado artistas de la categoría de Agustín Lara, Toña la negra, Don Manuel “el Negro Peregrino” y Pedro Domínguez “Moscovita”, por mencionar algunos.

Sus salones de baile fueron la cuna donde se bailaron por primera vez ritmos como el danzón, el son cubano, el guaguancó y la rumba.

La Huaca se caracteriza por su ambiente artístico guapachoso y popular. Allí nacieron grandes artistas del son jarocho, la tradicional rama y su canto así como el pregón de “el viejo”, muy tradicional en víspera de año nuevo.

Hasta la fecha, este barrio tiene una de las mejores comparsas que desfilan y gozan el carnaval: “Los elegantes de la Huaca”, que se caracterizan por sus coreografías perfectas y sus trajes “bien catrines”, uno diferente para cada desfile.

También es el hogar de los primeros samberos, traídos por un personaje muy querido conocido como “el Negro Enrique”.

Las mujeres de La Huaca, históricamente, han trabajado siempre fuera y dentro de sus hogares, ya sea como empleadas domésticas, lavanderas y cocineras en las casas y en los hoteles dentro de la muralla.

Desde entonces, también han se han dedicado a vender antojitos tradicionales de día y de noche. Tres de los iconos gastronómicos de Veracruz son la gorda, la empanada y la picada y, aquí en la Huaca, las mujeres se “pintan solas” para prepararlas, porque estas delicias de masa de maíz y salsas variadas tienen ese sabor muy casero y sabroso, elaborado 100 por ciento a mano y con recetas que han pasado de generación en generación.

Prepárate para olvidarte de las calorías, porque vas a descubrir el encanto de la vitamina M (por la masa, obviamente), combinada con salsas molcajeteadas, rancheras, rojas y verdes, de chipotle o el tradicional mole jarocho, que tiene un gusto más dulce y achocolatado.

Para rematar, agrégale crema y queso fresco, huevos, longaniza y bisteces preparados al gusto y unos buenos frijoles bien refrititos, sin faltar un café de olla o un lechero, un jugo de naranja recién exprimido o una champola de guanábana, fresa o vainilla ¡La pura gloria pachi!

A partir de 2016, y tras un intento más del gobierno municipal por rescatar a este barrio tradicional, se creó el Festival de la gorda y la picada, que se lleva a cabo en fechas variables, aunque el próximo será entre el 7 y el 12 de agosto, y en su página de Facebook puedes ver todo el programa.

De esta manera los habitantes y las autoridades buscan que se reconozca a La Huaca como un corredor turístico y gastronómico, que brinda espacios de convivencia para chicos y grandes, no solo con la muestra gastronómica sino con actividades culturales, bailes populares, exposiciones y conversatorios en el Callejón Toña la Negra, con la presencia de investigadores que abordan temas históricos de Veracruz.

Por último, y luego de haber visto todas las imágenes de este artículo, te habrás dado cuenta de que La Huaca es, además, uno de los barrios más fotogénicos del país. ¡Tu cuenta de Instagram va a explotar de color luego de tu visita!