La gastronomía mexicana es una de las más exquisitas del mundo y esto no es un invento y mucho menos un secreto para nadie. De hecho, la cocina tradicional mexicana fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2010, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Antes de la llegada de los españoles, hace ya 500 años, el menú era muy extenso y de ello podemos encontrar algunas descripciones hechas por Bernal Díaz del Castillo:

“En el comer (a Moctezuma) le tenían sus cocineros sobre treinta maneras de guisados, hechos a su manera e usanza, y teníanlos puestos en braseros de barro chicos debajo, para que no se enfríen, e de aquello quel gran Montezuma había de comer guisaban más de trescientos platos, sin más de mil para la gente de guarda; y cuando había de comer salíase el Montezuma algunas veces con sus principales e mayordomos y le señalaban cuál guisado era el mejor…”.

Fuente: “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

Así que, como puedes ver, la llegada de los ingredientes europeos no solo transformó la gastronomía nativa, sino que la enriqueció. Para los mexica, estas bendiciones gastronómicas habían sido un regalo de una diosa nahua llamada Chicomecóatl que se traduce como “siete serpiente”.

 

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Como te conté en otro artículo, los calendarios prehispánicos se dividían en 18 meses de 20 días y un último mes de 5 días, completando así el calendario de 365 días. A Chicomecóatl se la celebraba durante el cuarto mes (Uey Tozoztli), y Bernardino de Sahagún la describe como la diosa que cubre las necesidades alimenticias humanas. Incluso es descrita como la primera mujer de la humanidad que comenzó a hacer tortillas y guisados, es decir, la primera chef.

 

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“Esta diosa llamada Chicomecóatl, era la diosa de los mantenimientos, así de lo que se come como de lo que se bebe; la pintaban con una corona en la cabeza, y en la mano derecha un vaso, y en la izquierda una rodela con una flor grande pintaban: tenía su cucitl y su huipili y sandalias, todo bermejo; y la cara teñida de bermejo; debió esta mujer ser la primera que comenzó a hacer pan (tortillas) y otros manjares guisados”.

Fuente: “Historia general de las cosas de Nueva España”.

 

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Durante la celebración de Chicomecóatl, algunos jóvenes recorrían los maizales para juntar las mejores mazorcas, que serían la ofrenda de la diosa además de algunos guisados:

“…iban por los maizales y los campos y traían cañas de maíz y otras yerbas que llamaban mecóatl…y ponían comida delante de ésta imagen, cinco chiquihuites con sus tortillas…esto hacían cada uno en su casa…y después llevaban todas éstas comidas al cu (templo) de la diosa de los mantenimientos llamada Chicomecóatl”.

Fuente: “Historia general de las cosas de Nueva España”.

 

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Siendo Chicomecóatl la diosa de los alimentos y platillos, se tomaban por benditos los alimentos y mazorcas que se le habían colocado como ofrendas. Por ello, las semillas de estas mazorcas se sembraban de manera ritual:

“Después de que habían llevado al cu (templo) las mazorcas de maíz, volvíanlas a sus casas y en el tiempo de sembrar, sacabánlas para sembrar; el maíz de ellas servía como semilla”.

Fuente: “Historia general de las cosas de Nueva España”.

 

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Al parecer, Chicomecóatl gozaba de una gran importancia en el imperio, pues gracias a ella no solo en la época prehispánica la gente disfrutó de su creación, sino hoy en día gozamos de una de las gastronomías más impresionantes del mundo.

“…la cual imaginaban como mujer y decían que ella era la que daba los mantenimientos del cuerpo, para conservar la vida humana, porque cualquiera que le faltan los mantenimientos, se desmaya y se muere”.

Fuente: “Historia general de las cosas de Nueva España”.

 

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Si eres un amante de la comida, un estudiante de gastronomía, cocinero, cocinera o chef admirador de la comida mexicana, ahora ya sabes a quién agradecerle. ¿Qué te parece?