En Colombia, nos comemos la pega.

Como buenos colombianos, no dejamos que nada se nos escape, ni siquiera lo quemado del arroz. Por eso, si tenemos hambre a las 12 de la noche, raspamos la olla y sacamos lo queda en ella… Para nosotros eso es casi tan delicioso como un plato suculento.

El país se paraliza durante el Giro, Tour y vuelta.

Así como el fútbol roba pasiones, en Colombia el ciclismo es el centro cuando nuestros escarabajos nacionales, Nairo, Rigo, el Chavito, recorren las carreteras del mundo.
El empujoncito no falta y desde bien temprano estamos conectados a la tele o a la radio apoyando a los colombianos en dos ruedas.

Crédito: nuestrociclismo

Y la rana y el tejo son prácticamente deportes nacionales.

¡Mechaaa! Qué bello grito cuando aciertas en el blanco. Estos dos juegos son muy importantes para los colombianos, especialmente los de las zonas cundiboyasences de nuestro país.
El tejo es una actividad deportiva en la que los participantes deben es lanzar el “tejo” e introducirlo en un círculo metálico (bocín) en el cual se colocan las mechas de pólvora a una distancia considerable. Gana el jugador que complete los primeros 27 puntos, reventando la mayor cantidad de mechas.
La rana también es un juego de puntería. En esta práctica los jugadores deberán introducir las argollas metálicas en la mesa colocada 3 metros al frente, la cual contiene huecos en la parte superior. Cada hueco tiene un puntaje, dependiendo de su la ubicación, y tres ranas de metal, las cuales tienen “la boca abierta” y generan mayor cantidad de puntos.

Pedimos rebaja en el bus (Que nos lleven en mil)

Aunque los tiempos han cambiado, aún seguimos pidiendo rebaja en el bus. Sacamos nuestros dotes e ingenio en el lenguaje de señas y hacemos todo lo posible para que el conductor entienda que no tenemos más plata y necesitamos irnos a un coste más barato. Si el bus para, corre a la puerta de atrás, ¡tu señas o tu cara lo han convencido!

También pedimos ñapa.

“Veci, ¿y la ñapa?”. Expresión utilizada al momento de comprar ciertos alimentos, como el pan o el salpicón. Aunque en algunos países no se acostumbra a regatear o a pedir cosas extra de regalo, en Colombia consideramos que un pan de más en la bolsa o quizá un vaso más de salpicón no será mucho para el tendero.

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Los “veci” no son los vecinos de la casa nada más…

“Hola veci, ¿me regalas una chocolatina por favor?”. No importa donde vivas, todos los tenderos serán tus vecinos, y ellos te harán sentir que tú eres el cliente más importante.

Echamos pata sin inconveniente.

Si no hay plata para el bus o no hay nada que hacer, sencillo: a “echar pata” por la ciudad. Para algunos la frase puede ser algo ordinaria, pero lo cierto es que expresa -ante aquellos con quienes tenemos confianza- una actitud muy colombiana.

Creemos que una cosa nos protege de todo lo que nos pueda pasar: la Bendición de la mamá antes de salir de casa.

-Bendición mamá
-Bendición hijo, Dios me lo cuide y me lo guarde, que le vaya muy bien hoy.

Ese diálogo es tan típico como el ajiaco. Un colombiano no tienes escoltas ni sabe karate, sino que para defenderse tiene la bendición de la mamá.

Pichirilo.. ¡Pum!

Somos uno de los países más felices del mundo, le buscamos el chiste y la alegría a cualquier momento… por eso el pichirilo es un juego que genera risas y alegría.
Cuando ves un volkswagen antiguo en la calle y gritas ¡PICHIRILO!, tienes milésimas de segundo para pegarle un pucho en el brazo a tu amigo. Lo siento, así son las reglas, debes estar 100% atento, no sabes cuando podrá ser tu desquite.

Crédito: ullisandersson

Para nosotros, el plátano tiene mil formas de prepararse…

¡Incluso con bocadillo!
Dentro de nuestro menú de platos típicos suculentos, el plátano o el patacón es de uso variado en las cocinas del territorio colombiano. Aquel que se sirve en la bandeja paisa, también se puede convertir en un delicioso dulce de plátano o quizá una buena torta, pero el mejor de todos es el plátano con bocadillo, ¡umh! para chuparse los dedos.

Crédito: inyucho

Tradicional tamal envuelto en hoja de plátano, con chocolate caliente y queso derretido.
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Acá se parcha y eres el “parcero” de todos…

En Colombia, sobre todo en Bogotá y en la región Antioqueña, eres un parcero. Tranquilo, no es una ofensa: significa que eres un amigo. Y cuando escuches “¡Vamos a parchar!”, son buenas noticias también. Significa que un “parche de parceros” se quieren reunir un rato a hablar.