En el México antiguo el gusto por el canto, la poesía y la danza acompañaba fiestas de tipo religioso, social o militar. Las danzas de los pueblos originarios o mestizas siguen teniendo hoy una gran presencia a lo largo y ancho del país. La danza ritual de los voladores de Papantla fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009.​ Hoy voy a platicarles de las cuatro danzas representativas de la región del Totonacapan.

La danza de los guaguas (huahuas)

De origen prehispánico, fue el historiador José Luis Melgarejo Vivanco quien concluyó que se hacía en honor del dios del fuego, Cuetialzin (otro nombre que recibía Huehuetéotl), ya que fue mencionado por Fray Bernardino de Sahagún en su “Historia general de las cosas de Nueva España” (1829). Esta danza se lleva a cabo en los estados de Veracruz y Puebla, pero muy especialmente en la región de Papantla.

Crédito: TeleUV

Como una danza dedicada al sol, generador de la vida terrestre, el atuendo está coronado con hermoso penacho o corona elaborado con papel dorado, entrelazado en varillas delgadas de tarro (otate), que forman un círculo de figuras geométricas concéntricas. Estos penachos, que solían alcanzar poco más de un metro de diámetro, hoy día miden entre 50 y 70 centímetros. Usan camisa blanca y pantalón rojo de una tela sedosa.

Su coreografía está formada por pasos suaves, zapateados y evoluciones que acompañan los sones tradicionales que son ejecutados al ritmo del teponaztle y de una flauta de carrizo, que en ocasiones son alegres y otras con un dejo de tristeza. Los más conocidos son el “Son de la Calle”, la “Guasanga”, el “Son del perdón” y “La Cadena”.

Cuando terminan su zapateado, los ejecutantes suben a una cruceta de madera (que representa los cuatro puntos cardinales) para iniciar con los giros, colocándose un danzante en cada aspa. De esa forma se representa la concepción indígena acerca del sol al elevarse por el oriente y perderse por occidente. Cada guagua se impulsa fuertemente con el cuerpo cuando se encuentran en la parte superior, para hacer girar la cruz, mientras el caporal toca un son, dándose una sincronización total entre el movimiento, el colorido y la música.

La danza de los migueles

Conocida también como la danza de los San Miguelitos, se realiza en honor del San Miguel Arcángel, especialmente en su día que es el 29 de septiembre. Podrás admirarla en la zona serrana de Puebla colindante con Veracruz, en las comunidades de Jonotla, Zozocolco, Cuetzalan y San Miguel Tzinacapan. Representa la lucha del bien contra el mal, la batalla de Lucifer y el Arcángel Miguel cuando el primero fue expulsado del cielo.

Tres son los personajes principales: San Miguel, San Gabriel y San Cristóbal, así como tres pequeñas maringuillas que representan la pureza, un diablillo y el ejército de ángeles. Durante la representación, los danzantes realizan diálogos denominados relaciones.

Los sones de esta danza son interpretados con violín y guitarra. El atuendo se complementa con espadas, una cruz con un estandarte con las iniciales Q. C. D que significa “Quién Como Dios”, un casco y unas alas hechas totalmente de madera y pintados en color dorado.

Danza de los negritos

Es una danza que se comenzó a ejecutar durante el virreinato y relata la historia de un esclavo africano que es mordido por una víbora, mientras realizaba sus labores en el campo. Su preocupada madre acudió con los demás esclavos para auxiliar a su hijo; ella comenzó a realizar una serie de rituales, cantos y danzas de su lugar de origen, clamando a sus antiguos dioses. En uno de eso ritos, toma a la víbora danzando y gritando alrededor del enfermo, llevando siempre la víbora aprisionada, esperando que con ello se realizara el milagroso alivio.

Presenciado por los totonacas, estos imitaron lo que habían visto, haciéndole variaciones acordes a sus tradiciones. Los danzantes mismos bordan y adornan sus trajes, llevan camisola blanca y pantalones negros bordado con flores y flecos dorados, así como un sombrero de ala ancha muy adornado al frente, con plumas blancas y flores, que recuerda un poco el estilo sevillano.

Los sones con que se acompaña tienen el ritmo de baile español y los instrumentos que se usan son la guitarra y el violín. Un personaje esencial es la maringuilla, quien sigue al caporal primero y personifica a la mujer de la historia pero siempre es representada por un varón. Porta el zacual (vasija fabricada con el fruto del árbol de este nombre), que contiene la víbora que está hecha de madera y es la única que puede manipularla.

Danza de los santiagueros

Dedicada al Señor Santiago (o Santiago Apóstol, cuya fiesta es cada 25 de julio), es una variante de la danza de moros y españoles (ver último punto), aunque en una forma más mexicanizada y representa el triunfo de la cristiandad sobre los pueblos “infieles”. La tradición oral nos habla de su origen: el Señor Santiago se enfrenta contra el Pilatos, montado en su caballo blanco y logra vencerlo. Y esto representa el triunfo de la cruz cristiana.

El personaje central lleva a la cintura un caballo blanco de madera cortado por la mitad, sostenido de los hombros con cuerdas. La capa roja tapa el resto del cuerpo; complementa su vestimenta con un casco color plata y un machete. Él va acompañado de su hijo, de nombre Callintze, caracterizado por un niño. Otro personaje estelar es el Pilatos, ataviado con una máscara de diablo y ropa raída, un bromista que trata rudamente a los asistentes.

El caporal, llamado Akcharreón, dirige la danza-combate a través del sonido de unos cascabeles, La coreografía se basa principalmente en bailes en los que se ejecutan brincos rítmicos por el resto de los danzantes que tienen el papel de los soldados; se representan una batalla en la que el Pilatos quiere capturar a Callintze, quien se encuentra armado solo con vara. El niño se le escapa al Pilatos tres veces hasta que lo atrapa, lo mata y lo despedaza; luego simula repartir los pedazos de cuerpo entre los espectadores, y el pequeño resucita. Él y su padre logran vengarse de Pilatos, dando el triunfo a la inocencia sobre la maldad.

Danza de moros y españoles

Algunos historiadores señalan que esta danza aparece entre la población indígena a raíz de la conquista, lo que resulta algo extraño ya que suele ser una crónica de las batallas entre los árabes y los españoles, cuando los últimos buscaban expulsarlos de su patria. En México se tiene noticia de que se representó por primera vez por el año de 1538 y se generaliza en varios estados hacia los siglos XVII y XVIII. Se cree que esta danza fue difundida por los frailes de las diversas órdenes, con la finalidad de cristianizar a las danzas guerreras de los indígenas, portando el símbolo de la Santa Cruz.