Cuando los españoles llegaron al continente americano se encontraron con sociedades que tenían cosmovisiones, tradiciones y costumbres totalmente diferentes a las que conocían, lo que los llevó a considerarlos “incivilizados”. Sin embargo, el pueblo que más extrañeza le causó a los europeos fue el huasteco, pues los consideraban “…de peores costumbres de todas las provincias de la Nueva España” (Bernal Díaz del Castillo, “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”). Les crearon la fama de crueles, libidinosos y concupiscentes porque, para aquellos españoles católicos, el erotismo y las prácticas sexuales de los huastecos debieron ser extremadamente profanas.

La sexualidad jugaba un papel muy importante en la cosmovisión de los pueblos nativos y se encontraba íntimamente ligada a su religión. Incluso, en algunos casos, los ritos en honor a las deidades incluían la representación erótica. Un ejemplo de esto es el ritual maya de los bacabes.

“Me estoy sumergiendo, penetrándote con los genitales de tu madre y los genitales de tu padre. Eres el deseo de los hijos de las mujeres, el deseo de los hijos de los hombres”.

«Ritual de los Bacabes»

Precisamente en otro artículo te conté sobre las manifestaciones de la sexualidad y el erotismo entre los mayas, que nos permiten vislumbrar el culto que tenían hacia algunas partes erógenas del cuerpo, como los monumentales falos de roca en Uxmal, Labná y Loltún.

 

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Las prácticas sexuales de los huastecos de la región de Pánuco no solo escandalizaron a los españoles, sino también a los pueblos del centro de México. En el caso de los españoles, fue Bernal Díaz del Castillo quien expresó su opinión sobre los huastecos, basándose en lo que le contaron algunos compañeros e informantes nativos:

“Eran todos sométicos, en especial los que vivían en la costa y tierra caliente (…) Tenían excesos carnales hijos con madres y hermanos con hermanas y tíos con sobrinas. Halláronse muchos que tenían este vicio de esta torpedad; pues de borrachos no les sé decir de tantas suciedades que entre ellos pasaban…”.

“Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”

Claro que estas aseveraciones pretenden justificar los actos cometidos por los ejércitos españoles, ya que cualquier acto sexual fuera del matrimonio católico era considerado abominable. Así que una descripción como la anterior brindaba la justificación perfecta para poder asesinar sin ser juzgados.

Por su parte, Fray Bernardino de Sahagún nos cuenta sobre la desnudez de los huastecos:

“In imitlacauhca in cuexteca: in oquichtin amo momaxtlatiaya, mazo nelihui in cenca onca cuachtli :

El defecto de los huastecos (es) que los hombres no llevan taparrabo aunque en verdad (entre ellos) hay muchas mantas».

“Códice Florentino”

Esta desnudez no es para Sahagún una simple descripción, pues igual que otras muchas prácticas nativas, para el autor se trata de un defecto, obviamente desde su visión religiosa.

No obstante, esta costumbre de andar desnudo puede tener explicación en el clima de la región Huasteca, pero el hecho de que cuenten con una tradición textil tan elaborada nos habla de que la desnudez fue una convicción religiosa.

Al igual que los mayas, la mayoría de las culturas prehispánicas consideraron al falo masculino como agente de fertilidad, como un símbolo universal de fecundidad que los hombres agradecían poseer.

Para ilustrarlo mejor, podemos acudir a la leyenda en la que la hija del gobernante tolteca Huémac enferma de antojo, sí, así como lo lees, antojo de compartir el lecho con un forastero huasteco llamado Titlacahua:

“-¿De dónde sois?-

Y le respondió el mentado tobueyo:

-Señor yo soy forastero. Vengo por aquí a vender axis verdes.-

A lo que el señor le dijo:

-Ah tobueyo (huasteco), ¿dónde os andaste? ¿Por qué no os ponéis máxtlat (taparrabo) y no os cubrís con manta?.

-Y le respondió el dicho tobueyo diciéndole:

-Señor, tenemos tal costumbre en nuestra tierra.

A lo que el señor le replicó al tobueyo:
-Vos antojaste a mi hija, vos la habéis de sanar…”.

“Historia general de las cosas de Nueva España”.

Sin embargo, esta no es la única práctica que condenan los cronistas, sino que además denuncian un tipo de embriaguez muy extraña que practicaban los huastecos, como lo era ingerir pulque por el recto. Es nuevamente Bernal Díaz del Castillo quién lo relata:

«…se embudaban por el sieso con sus cañutos, se henchían los vientres de vino de lo que entre ellos se hacía, como cuando entre nosotros se echa medicina» .

“Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

No hay que perder de vista el carácter ritual de estas prácticas para los pueblos prehispánicos. Códice Borbónico, por ejemplo, nos muestra que -durante la fiesta mexica de Ochpaniztli-, la diosa Toci era fecundada por huastecos para que diera a luz al maíz, y estos huastecos danzaban a su alrededor con falos de papel erguidos.

 

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Así que si juzgamos las prácticas sexuales de los huastecos y sus placeres religiosos desde la óptica de nuestra modernidad, claro que pueden parecernos “pervertidos”. Por ello es necesario analizar su cosmovisión y así tratar de comprender que, para los pueblos prehispánicos, el sexo era una parte muy importante en la cotidianidad del universo. 

Fuentes:
– “Erotismo y sexualidad entre los huastecos”, Patrick Johansson, Arqueología Mexicana núm. 79
– “Historia general de las cosas de Nueva España” Bernardino de Sahagún.
– “Códice Florentino” Bernardino de Sahagún.
– “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” Bernal Díaz del Castillo
– “Códice Borbónico”