Conocido en diferentes lugares de México como troles, trolelotes, chaska, elote en vaso o coctel de elote, este popular antojito mexicano hecho de granos de elote es más antiguo de lo que te imaginas.

 

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Básicamente se preparan con granos de elote, sal y epazote, pero los ingredientes extras varían dependiendo la zona del país en donde se prepare. La verdad es que todos son realmente d-e-l-i-c-i-o-s-o-s.

 

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La palabra esquite proviene del vocablo náhuatl izquitl (tostar) y se refería al maíz tostado​ en comal. En su “Historia general de las cosas de la Nueva España”, Fray Bernardino de Sahagún describe la versión antigua del esquite: ”los mexicas comían mahiz tostado, que ellos llaman izquitlj».

 

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Este guisado se comía cuando se llevaban a cabo los festejos de la diosa Cihuapipiltin, a quien se encomendaba a las mujeres que morían del primer parto.

 

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En Xochimilco, sus habitantes cuentan la leyenda de cómo el esquite fue creado por Tlazocihualpilli, la única mujer que gobernó a los xochimilcas, a quien también se atribuyen platillos como el necu atolli y los tlapiques.

 

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Durante el segundo imperio, el jefe de la cocina real, un húngaro de apellido Tudos sabía del gusto de los emperadores Maximiliano y Carlota por los platillos prehispánicos, y se los preparaba. Simplemente cambiaba el nombre para que sonaran más afrancesados. El esquite no era la excepción: lo llamaban Dents d’odalisque (dientes de odalisca).

 

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Los esquites que se comen hoy día pudieron aparecer en la década de los 40 del siglo pasado. Los ingredientes que sobrevivieron de la época prehispánica fueron el elote, el epazote y el chile, pero el limón y el queso llegaron con los españoles.

 

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La mayonesa es un invento francés que llegó a México en el siglo XIX y que, ya industrializada, pudo disfrutarse a partir del siglo XX.

 

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Los wixárikas festejan a la diosa maíz cada año, con danza, comida, cantos y bebidas, en una fiesta que llaman Xarikixa. Realizan una ceremonia donde refrendan el compromiso entre los dioses y la humanidad, y para pedir que las cosechas sean exitosas.

En la Ciudad de México hay lugares donde los esquites son famosos por sus diferentes sabores y por ser riquísimos. En el célebre Mercado de Jamaica se encuentra, desde 1987, el puesto de Doña Chilo, una señora a la que apodaban la Güera y que comenzó vendiendo elotes asados, hervidos y esquites fritos (búscala en la puerta 3, local 113). Hoy día es su hija Icela quien se hace cargo. Ella heredó la sazón y los secretos de su madre. Sus últimas variaciones son los tostiesquites y doriesquites, esquites a los que se añaden unas frituras mexicanas muy populares.

 

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En la esquina de Xola y Eje Central Lázaro Cárdenas, se encuentra Casa Maylo, con más de 40 años de hacer unos esquites realmente suculentos. El ingrediente especial es el tuétano (foto). Además ofrecen esquites de especialidad, donde el grano de elote se combina con otros sabores y cada día de la semana tiene su propio sabor: los lunes de pollo con patas y mollejas; martes de longaniza, miércoles de tocino, jueves de camarón, viernes de setas y sábado de camarón nuevamente. Los tradicionales y los de tuétano los encuentras todos los días.

 

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En cada parque de nuestro México es posible encontrar esquites calentitos que sacian cualquier antojo por grande que sea, ya que los hay en vaso chico, mediano o grande. Si nunca los has probado, empieza por el básico: grano de elote con su caldito, mayonesa y/o crema, limón y una generosa porción de queso cotija rallado.

 

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Es típico ponerle chile en polvo pero no te preocupes, hay “del que pica” y “del que no pica”.

 

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Si te sientes aventurero, puedes empezar a pedir sus variaciones: esquites asados con chile de árbol, o aderezados con queso amarillo líquido -como el de los nachos- (foto), cacahuates japoneses, tocino o habas fritos, patitas de pollo hervidas, carne y hasta con frijoles.

 

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No importa en qué parte de México te encuentres, siempre habrá un puesto a la mano, en toda fiesta popular, plaza pública o feria donde puedas “matar el antojo” con un esquite. 

 

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