La Delegación Xochimilco, en la Ciudad de México, es mucho más que los tours en trajineras a pura fiesta, los refugios de ajolotes y la ya famosa Isla de Muñecas. Con sus 14 pueblos y sus 17 barrios, Xochimilco es un sitio con una historia y una cultura fascinantes. Para empezar, su nombre en náhuatl significa “lugar de la siembra florida”.

Photo: Ulrike Stein | Shutterstock

Primeros asentamientos en la historia de Xochimilco

Procedentes de Chicomoztoc, la tribu de los xochimilcas fue la primera de las siete tribus nahuatlacas en arribar al Valle del Anáhuac. A su llegada se asentaron en un cerro considerado sagrado, donde ahora está ubicado el pueblo de Santa Cruz Acalpixca (foto) y, desde allí, se expandieron hacia tierras más bajas.

 

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En estas tierras bajas se encontraba el lago en donde construirían sus famosas chinampas. Con ellas, y aunado a la abundancia de agua y de minerales en su tierra, los xochimilcas podían obtener hasta tres cosechas por año, de productos tan variados como la calabaza, el maíz, el frijol, el chile e infinidad de plantas y flores.

 

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A partir del siglo X d.C, ya asentados, extendieron su dominio hacia zonas aledañas como Tlayacapan, Xumiltepec, Chinameca, Mixquic, Tláhuac, Tepoztlán y Hueyapan, donde ejercieron un gran poder político y económico.

Algunos investigadores señalan que, hacia 1353, la ciudad que consideraban sagrada fue trasladada a la isla de Tlilan, justo donde hoy puedes apreciar el templo de San Bernardino de Siena (foto). Esta ciudad se dividió en 15 calpullis (barrios) que eran habitados según el oficio de los habitantes, como el de los agricultores (chinancaltin); el de los comerciantes (pochteca) y el de los pescadores (ayahualtenco).

 

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Los xochimilcas, como buenos soldados, participaron en muchas guerras. En 1376 sostuvieron su primera guerra con los mexicas, para -en 1428- ser vencidos por estos, quienes los obligaron a replegarse al Cerro de Xochitepec (foto). Los Señores de Xochimilco se vieron forzados, entonces, a ofrecer tributo a los mexicas y a construir la calzada que unía a los dos señoríos, que hoy conocemos como la Calzada de Tlalpan.

 

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Crédito: @raul_zamora_producer

Durante el reinado de Moctezuma Ilhuicamina, los xochimilcas ayudaron con materiales y mano de obra para la construcción del templo dedicado a Huitzilopochtli. Durante el reinado de Ahuizotl, contribuyeron con mano de obra para la construcción del acueducto que iba de Coyoacán a Xochimilco.

Época colonial

Hernán Cortés ideó, como estrategia para la conquista de Tenochtitlán, someter primero a los poblados próximos. Por ello, el 16 de abril de 1521 entró con su ejército a Xochimilco, donde ya lo esperaban. Lo derribaron de su caballo en los terrenos que hoy ocupa la Parroquia de Santiago Tepalcatlalpan (foto), de donde fue rescatado por un soldado leal. Fue durante el sitio de Tenochtitlán que Cortés dio la orden de un ataque fiero y sorpresivo a Xochimilco.

 

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Al inicio de la evangelización a cargo de la orden de los frailes franciscanos, Apochquiyauhtzin -el último Señor xochimilca-, fue bautizado como Luis Cortés Cerón de Alvarado (1522). Así, pudo seguir gobernando, aunque siempre observado de cerca por las autoridades españolas.

Gracias a que la mayoría de la población se convirtió a la nueva fe, los xochimilcas pudieron conservar algunas tradiciones locales y mantener su identidad indígena. Xochimilco se volvió el gran proveedor de frutas, verduras y flores para la capital y otras poblaciones cercanas, enviando cerca de mil canoas diariamente durante el siglo XVII.

 

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Xochimilco durante la guerra de Independencia

En 1915 se sabe que los xochimilcas participaron activamente del movimiento insurgente por la Independencia contra el Ejército Realista y el Gobierno Colonial. En la quinta década del siglo XIX, fue puesto en operación el primer barco de vapor llamado Esperanza, que viajaba a la Ciudad de México, a Mexicaltzingo y a Chalco. Esta modalidad de transporte se perdió hacia 1880, sin que haya mucha más información al respecto (¡pero puedes abundar en el tema en este otro artículo!).

La modernidad del porfiriato

A finales del siglo XIX se construyó una de las obras más importantes que se haya realizado en Xochimilco hasta entonces: la intubación de sus manantiales, así como un nuevo y moderno acueducto para abastecer de agua a la Ciudad de México, que ya presentaba carencias para su suministro (foto 1). De esa época, permanece una de las llamadas “casa bomba” en San Luis Tlaxialtemalco, la única que queda en pie, siendo hoy el Centro de Educación Ambiental Acuexcomatl, un lugar ideal para visitar en familia y aprender sobre la ecología del lugar (foto 2).

 

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Movimiento revolucionario en Xochimilco

Emiliano Zapata y Francisco Villa consideraron establecer una alianza a fin de oponerse al gobierno, siendo convocada en Xochimilco el 4 de diciembre de 1914. Allí, por vez primera, los dos caudillos se verían frente a frente para firmar el Pacto de Xochimilco, a través del que aceptaban los términos del Plan de Ayala y acordaban la unión militar norte-sur y quien debería gobernar el país.

Para conmemorar el 107 Aniversario de la Revolución Mexicana, el 20 de noviembre de 2017 las autoridades delegacionales de Xochimilco develaron dos estatuas realizadas en bronce de los generales revolucionarios Zapata y Villa, con sus rifles al hombro.

 

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El Xochimilco de los siglos XX y XXI

Las chinampas siguen siendo el testimonio vivo de la técnica agrícola mesoamericana desarrollada y compartida por varios pueblos del Valle de México. Al ser desecados los lagos del Valle del Anáhuac, solo Xochimilco y Tláhuac (foto), conservan el arte de la chinampería.

 

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En 1929, Xochimilco se volvió una de las dieciséis Delegaciones Políticas del Distrito Federal (hoy Ciudad de México). Hasta 1931, los pueblos de Mixquic, Tetelco y San Juan Ixtayopan se suscribían a Xochimilco, pero luego fueron separados, quedando definida su disposición geográfica actual.

 

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Crédito: @jandro_hes

En diciembre de 1987, Xochimilco fue declarado “Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad” por la UNESCO, con el fin de conservar su cultura y contribuir a la conservación de su medio ambiente lacustre. Hoy, Xochimilco recibe al visitante con la hospitalidad y la calidez que caracteriza a sus habitantes.

Photo: Joseph Sorrentino | Shutterstock

¿Cómo fue que Xochimilco se convirtió en uno de los lugares favoritos de los capitalinos para ir a festejar?

En Xochimilco hay 10 embarcaderos, pero Nativitas, Zacapa y Las Flores Nativitas son los más tradicionales. El uso de las trajineras dio inicio en la época prehispánica, pero fue durante el Porfiriato cuando los paseos a Xochimilco se hicieron comunes entre los catrines (término usado para hablar de la gente de clase alta).

 

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Se les adaptó un techo para proteger del sol a los pasajeros, se agregaron sillas y hasta mesas para poder disfrutar de un cómodo recorrido. Y, para hacerlas más atractivas, las trajineras fueron adornadas con flores y con ramas de ahuejote, dándole un toque único a cada una.

Para agasajar a las novias o esposas, los catrines solicitaron hacer arcos triunfales de flores con el nombre de su amada, volviendo a las trajineras bellos jardines flotantes.

 

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Además de las que ocurren en las trajineras durante los fines de semana, ¡en Xochimilco se celebra todo el año!

Cada año se celebran en Xochimilco más de 400 fiestas patronales y ferias, cuya variedad pone de manifiesto el sincretismo que ha ocurrido entre la herencia indígena y las costumbres coloniales.

El Cambio de Mayordomía del Niñopa, se celebra el día 2 de febrero y el 30 de abril (Día del Niño) en el Templo Parroquial San Bernardino de Siena y atrae a miles de feligreses.

 

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La Flor más Bella del Ejido es una celebración de origen prehispánico: los xochimilcas celebraban las xochipanias, festividades en las que se elegía a una joven de cada calpulli para que luego le ofreciera flores y ofrendas a Tláloc, Xochipilli y Xochiquetzalli. Se realiza en marzo.

 

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Para el Día de Muertos, Xochimilco se llena de magia: lumbradas, bailes prehispánicos, pan de muerto, concursos de ofrendas y de calaveras, tapetes elaborados con aserrín de colores y espectaculares puestas en escena en diferentes embarcaderos y recintos (como el impactante La Llorona).

 

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La Feria de la Alegría y el Olivo se realiza todos los meses de febrero desde 1971 en el pueblo de Santiago Tulyehualco, y está dedicada a los productos derivados del olivo y al tradicional dulce llamado alegría, que se obtiene de las semillas del amaranto y que representa los principales ingresos económicos de las familias de este lugar.

La Feria de la Nieve se celebra desde 1885, durante la Semana Santa, en Santiago Tulyehualco. Prepárate para probar sabores bien exóticos como pétalos de rosa, pulque con gusano de maguey, mole, hierbabuena, lechuga, víbora de cascabel, camarón, ostión, pulpo o tequila, todos preparados de manera artesanal.

 

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Ahora que ya conoces la historia de uno de los lugares más famosos de la ciudad, cuéntanos, ¿a tí qué es lo que más te gusta hacer aquí? ¿Ir de fiesta en las trajineras, comprar plantas en los viveros, visitar a pie o en bici-taxi sus zonas históricas, disfrutar de su zona ecoturística o probar cada uno de los antojitos?