ANTHONY BOURDAIN es una de las personas que nos ha enseñado a mirar al mundo. Cuando Bourdain viajó, no se mantuvo lejos de lo que le resultaba poco familiar: se dirigió con intención hacia ello. Nos mostró lo mucho que compartimos con el resto de la humanidad, y así nos hizo un poco mejores personas.

Lo extrañaremos, y no olvidaremos las lecciones que nos ha dejado: a viajar con la mente y con el corazón abierto, a viajar sin miedo. Como homenaje a Anthony Bourdain, compartimos con ustedes algunas de sus frases que mejor resumen su sabiduría viajera.

Sobre tener la mente abierta

1. “Si tienes 22 años, salud física, deseos de aprender y de ser mejor persona, te insto a que viajes… tan lejos como puedas. Duerme en el piso, si esa es la única opción. Descubre cómo viven y comen y cocinan otras personas. Aprende de ellos, donde sea que vayas».

2. «¿Queremos realmente viajar en papamóviles herméticamente sellados a través de las zonas rurales de Francia, de México y del Lejano Oriente, comiendo solamente en Hard Rock Cafes y McDonald’s? ¿O preferimos comer sin miedo, sambullirnos en el estofado local, en la carne misteriosa de la taquería humilde, en el regalo hecho de pura sinceridad que toma la forma de una cabeza de pescado asada? Yo sé lo que quiero. Lo quiero todo. Quiero probarlo todo a la vez».

3. «Si voy a predicar algo, será el moverse. Tan lejos como puedas, tanto como puedas. A través del océano, o simplemente cruzando el río. En la medida en que puedas ponerte en los zapatos de alguien más, o aunque sea en su comida, es un beneficio para todo el mundo. Abre tu mente, levántate del sofá, muévete».

Sobre planificar

4. «Nada inesperado y maravilloso sucederá si tu itinerario de París está lleno de Louvre y de Torre Eiffel».

5. «He aprendido hace tiempo que si intentas planificar las vacaciones perfectas hasta el último detalle, siempre será un desastre. Eso lleva a pasar momentos horribles».

6. «Soy un gran creyente del improvisar. Creo firmemente que nunca encontrarás la experiencia perfecta o la comida perfecta en una ciudad si no estás constantemente dispuesto a vivir una experiencia o una comida mala. Dar lugar a un accidente feliz es lo que falta en muchos itinerarios de viaje, creo yo, y siempre trato de empujar a las personas para que permitan que estas cosas sucedan en vez de apegarse a un itinerario rígido».

7. «Cuando uno se enfrenta a temas de transporte complejos, lo mejor que puede hacer es abrir una cerveza bien helada y dejar que alguien más lo resuelva».

Sobre el mundo

8. «Es una realidad irritante el hecho de que muchos lugares y eventos sean tan difíciles de describir. Angkor Wat y Machu Picchu, por ejemplo, parecen demandar silencio, como una historia de amor de la que nunca puedes hablar. Durante un tiempo, después de la visita, titubeas en busca de palabras, haciendo lo posible por componer una narrativa íntima, una explicación, una manera cómoda de enmarcar el lugar en el que has estado y lo que ha sucedido. Al final, simplemente estás feliz de haber estado allí, con los ojos abiertos, de haber vivido para verlo».

9. «Parece que cuantos más lugares veo y experimento, el mundo se hace más grande. Cuando más consciente me vuelvo de esto, más me doy cuenta de lo poco que sé, de todos los lugares que aún me falta conocer, de cuánto más hay para aprender. Quizás eso sea suficientemente iluminador: saber que no hay un punto final en el que descansar para la mente, que no hay claridad presumida. Quizás la sabiduría es reconocer cuán pequeño es uno, y cuán poco sabio, y cuán lejos aún nos falta ir».

Sobre conectarse

10. «Son los pequeños momentos de humanidad los que se quedan con uno para siempre, los pequeños actos de amabilidad».

11. «Que te traten bien en lugares donde no esperas que te traten bien; encontrar cosas en común con personas con las que solías pensar que no tenías casi nada en común… bueno, eso no puede ser algo malo».

Sobre el camino

12. «Mientras te mueves por la vida y por el mundo, cambias un poco las cosas, dejas marcas, aún si son pequeñas. Y a cambio, la vida -y los viajes- dejan marcas en ti. La mayoría de las veces, esas marcas -en tu cuerpo y en tu corazón- son hermosas. Y a menudo, sin embargo, duelen».

13. «Viajar no siempre es bello. No siempre es cómodo. A veces duele, a veces te rompe el corazón. Pero está bien. El camino te cambia, y debería hacerlo. Deja marcas en tu memoria, en tu conciencia, en tu corazón, y en tu cuerpo. Te llevas algo contigo. Ojalá dejes algo bueno también».

Puedes leer este artículo en inglés haciendo clic aquí. Esta traducción fue hecha por Journeys of the Bee.