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1. “Mandas más que mi abuela”

Cuando las mujeres son decididas y saben dar órdenes, no suelen ser de buen gusto en Venezuela. Una cosa es admitir que la “abuela” venezolana es el miembro de la familia que tiene mayor experiencia y que en ocasiones se torna un poco emperatriz.

Ahora, cuando relacionamos con la frase del encabezado a la abuela con aquella chica que emplea sus criterios y puntos de vista para decidir sobre algo, se transforma en ofensa tanto para la abuela como para la chica… ¡porque ninguna de las dos es “mandona”! Solo están siendo líderes, asertivas, proactivas, decidiendo sobre lo que quieren hacer. Si comparas, en el caso de un hombre que dé órdenes, de inmediato los venezolanos diremos que transmite una buena imagen: la de jefe y líder.

 

2. Jeva / “Si es jevita”

Similar a los que dicen que lloras, pateas, juegas o corres “como niña”. Cuando a un hombre se le quiebra la voz por la emoción, ¡Ay, qué jeva! Si un hombre no puede abrir una botella, ¡Uy si es jevita, vale! Cuando un hombre es pésimo en los deportes, ¡Pana, tú sí eres jeva!

Tanto los hombres como las mujeres del siglo XXI tendríamos que dejar de pensar que la delicadeza o la debilidad son características de un género, y que la forma de patear una pelota, de correr, o de expresar las emociones tienen que ver con los genitales con los que nacimos. La ciencia y miles de mujeres que son excelentes en los deportes demuestran a diario que esto es una expresión sexista no basada en la realidad.

 

3. “Te manejaron la bicicleta”, “te mordieron la arepa”, o “te están soplando el bistek

Demasiados creen que las mujeres, al igual que los objetos de consumo, nacimos listas para poner en los estantes del mercado. Según estas frases, si a un hombre “le quitan” la novia por equis motivo, a éste le “manejan la bicicleta” o peor aún “se deja morder la arepa”.

A ver panas, primero: una pareja (ya sea hombre o mujer) no es propiedad privada, así que no puede robarse. Además, dejemos de referirnos a una novia con metáforas de objetos. Una mujer no es una bicicleta que se monta ni una arepa que se muerde. Si tu pareja se va con otro, quizás deberías comenzar por preguntarte si no fue tu sexismo insoportable lo que la motivó a buscar alguien menos troglodita.

 

4. “Te quedarás sola como la 1:00”

Vivimos en pleno siglo XXI y aún siguen con estos comentarios. Tener esposo e hijos no son los únicos propósitos en la vida de una mujer. Y aunque esto sea realmente hermoso para alguna de nosotras, no quiere decir que lo sea para todas.

A una mujer cerca de sus 35 años que está enfocada en su carrera profesional, probablemente se le recuerde a menudo sobre su “reloj biológico”, como si se tratara de que la “fecha de expiración esté cerca”, cual producto de la despensa del mercado. Pregúntale a algún soltero de 35 si alguna vez ha tenido que pensar en (y dar explicaciones sobre) su reloj biológico…

 

5. Zorra, aventurera, mujer de la vida

Usaré estos ejemplos para mostrar cómo los mismos calificativos cambian de una connotación positiva a una negativa cuando pasan del masculino al femenino.

Zorro es un hombre experimentado y prácticamente un héroe… Zorra es: puta.
Aventurero es un hombre osado, valiente e interesante… Aventurera es: puta.
Un hombre de la vida es un hombre con grandes conocimientos… Pero mujer de la vida es: puta.

Son tres ejemplos, pero lamentablemente hay muchos más. Sin importar cuántas otras palabras puedan existir, seguramente algún sexista encuentre la manera de restarle valor al par femenino.

 

6. “Tiene la regla”/ “está en sus días”

Uno se puede poner de mal humor por muchas cosas: la preocupación por un ser querido, el estrés, el trabajo, complicaciones en el hogar, etc. Esto puede afectar a cualquier persona.

El gran problema es que si una mujer se muestra de mal humor en Venezuela, lo más probable es que alguien asuma que se debe a su periodo. Jamás he visto que la falta del dinero de la renta ocasione una sonrisa en los hombres, pero si es una mujer, entonces su mala cara TIENE QUE deberse a sus hormonas.

 

7. “De seguro que es una mujer”

Si te cruzas con alguien conduciendo terriblemente, tanto venezolanos como venezolanas arrojarán esta frase despectiva. Es un estereotipo tan arraigado, que ni siquiera las mujeres notamos el grave insulto al género y la falta de lógica de la frase.

 

8. “Yo no soy machista, pero…”

La famosa línea del que se quiere lavar las manos, el preludio del discriminador, la frase preferida de los machistas. Lo triste es que algunas mujeres también son machistas y ayudan a que perdure el sexismo.

 

9. “Échale bolas”

No hay absolutamente ninguna relación entre las gónadas sexuales y la valentía, la rudeza, las ganas de obtener algo o la fuerza de una persona. Nadie necesita tener nada grande colgando para alcanzar sus ambiciones y metas. Y sin embargo…

Quizás sea demasiado extremo plantear que los venezolanos abandonemos esta frase… Podemos pensar un paso intermedio, y decir que le “echamos ovarios”. Aguantar la menstruación, ¡eso sí que es rudo!

 

10. Solterona

Otro par masculino-femenino en el que los significados discriminan.
Un hombre soltero es codiciable, interesante, atractivo, afortunado por poder gozar de su libertad.

Ser soltera, en cambio, es casi aterrador. Cuando una mujer es soltera, es porque tiene una “mala racha en el amor” (probablemente asociada a algún descuido en su aspecto físico). Y si esto se prolonga, una se convierte en una “solterona”, cuyo estereotipo es una mujer de falda demasiado larga que huele rancio y se llena de mascotas. Para las mujeres, pareciera que nunca se trata de elegir su independencia, y como mucho tener compañeros (o compañeras) sexuales eventuales.

 

11. “Un culito”

De nuevo con los genitales…
Escucharás a más de un venezolano hablando del “culo que conquistó la noche pasada”. ¿Es en serio? ¿Cómo carajos se puede conquistar un parte del cuerpo? Hablando de convertir a una persona en objeto y en fetiche.

 

12. “El hombre paga”

Precepto sexista tanto de hombres como de mujeres venezolanas. No termino de entender: ¿acaso las mujeres no tenemos las condiciones necesarias para ganar nuestro propio dinero? Veamos… cerebro, manos, pies, encanto… ¿Por qué entonces es siempre el hombre el que tiene que pagar? En la actualidad, una mujer puede ser independiente cuando lo desee, y aportando su “mitad”, las cosas funcionan mucho mejor.