Hoy te voy a contar sobre algunas malas traducciones del México prehispánico, traducciones erróneas o desacertadas que han afectado e influido en algunos elementos simbólicos de nuestra identidad.

 

Quetzalcóatl

Comencemos por Quetzalcóatl, una de las deidades más importantes de la mitología mesoamericana, pues fue el creador del mundo y de la humanidad y quien trajo el maíz.

Su nombre se traduce literalmente como “serpiente preciosa”, aunque algunos historiadores -como Alfonso Caso-, afirman que la traducción apropiada es “gemelo precioso”, asunto que desde tiempos coloniales hasta hoy ha provocado que la religión católica fomente la creencia de que Quetzalcóatl es una representación de Jesucristo (algo así como su doble).

Esta traducción ha calado tan hondo en nuestra cultura que en el mural “La leyenda de Quetzalcóatl”, que Diego Rivera pintó en el Palacio Nacional, se puede apreciar a un Quetzalcoatl blanco y barbado, una especie de Jesucristo que se presentó ante los pueblos prehispánicos.

Lo que muchos no saben es que Diego Rivera pintó así a Quetzalcóatl, basándose en las teorías de los frailes del siglo XVI, que aseguraban que para los mexica el profeta de Anáhuac era de piel blanca. Pasa que los mexica sí relacionaban a Quetzalcóatl con el color blanco, pero esto no significa que su piel fuera de este color.

 

Cuauhtli

Cuauhtli es uno de los términos más delicados de esta lista, pues fue traducido como “águila” por los frailes españoles, sin que realmente hubiera una investigación sobre qué ave era un cuauhtli para los mexica. Como te comento más abajo, habría sido un quebrantahuesos y no un águila.

Gracias a este error hoy creemos que hubo guerreros águila, por ejemplo, cuando en realidad habrían sido guerreros cuauhtli; o que el nombre Cuauhtémoc -último tlatoani mexica- se traduce como “águila que cae sobre su presa”. Esta interpretación llevó incluso a creer que el ave que los mexica vieron en el Teocalli de la Piedra Sagrada (foto 1), la escultura que se recrea en el escudo de la bandera mexicana (foto 2), era un águila… cuando en realidad habría sido un cuauhtli.

Photo: patrice6000 | Shutterstock

 

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En 1960, el ornitólogo Martín del Campo determinó -en base a sus observaciones a distintas aves y códices prehispánicos-, que aquel cuauhtli no era un águila sino probablemente un ave comúnmente conocida como quebrantahuesos, que no pertenece al género de las águilas. La confusión ha llegado tan lejos que ahora sería imposible convencer a los mexicanos de que el águila en la bandera mexicana fue una invención de los españoles y no un hecho presenciado por los mexica.

 

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Teotl

Cuando los españoles llegaron al continente americano analizaron todo desde su óptica, su moral, sus costumbres, su religión y sus leyes, lo que los llevó a malinterpretar el modo de vida de los pueblos nativos, creyendo que aquellos pueblos se regían bajo la misma cosmovisión, pero que decidían transgredirla.

Una de esas absurdas creencias fue la de comparar la religión de los pueblos nativos con lo que ellos conocían. En “Historia general de las cosas de Nueva España”, por ejemplo, podemos ver como Bernardino de Sahagún se refiere a Huitzilopochtli como “otro Hércules” y a Tezcatlipoca como “otro Júpiter”, dando a entender que se trata de seres idénticos con nombres distintos.

Estas equivocadas traducciones del México prehispánico no fueron inocentes, y han permitido que actualmente los mexicanos consideremos a la religión nativa exactamente como lo hizo Sahagún, sin profundizar en la cosmovisión de los pueblos prehispánicos.

El término griego theos se ha traducido como dios que, para los cristianos, es un ser celestial que apunta con su dedo hacia la tierra tomando decisiones. Los frailes tradujeron el término náhuatl teotl también como dios. Pero para autores como Víctor Linares Aguirre (“Acerca de la raíz Teotl o ‘Deo Ignoto’ (el Dios desconocido)”, teotl se traduce como apreciado, fino, intenso, maravilloso, magnífico o imprevisto, pero no como dios en el sentido occidental.

Por lo anterior, en la actualidad, la creencia de que los nahuas tenían la misma percepción de la deidad que los europeos ha llevado a los mexicanos a caer en la confusión de que los mexica creyeron que los españoles eran dioses.

Los frailes españoles creyeron que los nahuas, al igual que los católicos, creían en dioses que juzgan y acusan con un dedo, lo que les llevó a interpretar su religión en base al punto de vista cristiano. Esta interpretación, finalmente aceptada, reforzó la creencia de que los pueblos nativos eran salvajes e incivilizados que vieron a los europeos como seres superiores.

 

Teul

Esta palabra ha sido mal traducida como dios, por algunos, y como demonio, por otros. También ha fomentado la creencia de que los nativos pensaron que los españoles tenían naturaleza divina. Sin embargo, teul se traduce como “sorprendente, raro, maravilloso o peligroso” según el diccionario de la lengua náhuatl de Simeón Remi y hace alusión a humanos extraordinarios, es decir, a personas con capacidades fuera de lo común.

Los españoles fueron llamados teules por los hablantes nahuas, término que los españoles tomaron como un halago, y que creyeron les daba cierta ventaja. Así lo relata Diego Durán:

“Desde allí en adelante nos llamaron teules que es, como he dicho, dioses o demonios…”.

Fuente: “Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme”.

Sin embargo, los hombres de Cortés estaban equivocados, pues el ser considerados teules era una motivación más para atacarles y dejar que los ejércitos probaran sus fuerzas con estos humanos que parecían invencibles, debido a su maquinaria para la guerra. Esto lo relata Durán, confesando que cuando los totonacas informaron a los tlaxcaltecas de la llegada de los españoles, estos se sintieron aún más atraídos por hacerles la guerra:

“Ahora hemos de matar a esos que llamáis teules y comer sus carne; y veremos si son tan esforzados como publicáis…”.

Fuente: “Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme”.

Como puedes apreciar, los españoles creyeron que habían sido considerados dioses y así lo narran en sus crónicas. Aunque a simple vista parece algo que se pueda solucionar con una corrección, lo cierto es que por traducciones de este tipo los mexicanos han tomado por cierto algunos mitos alrededor de los pueblos nativos.

Ya ves que la historia siempre la escriben los que ganan, y en parte, es lo que ha dado lugar a estas desacertadas o equivocadas traducciones del México prehispánico. Por eso, te recomiendo que investigues por ti mismo lo que no te cuentan en la escuela, y de ese modo podrás llegar a tus propias conclusiones.