Uno de los animales más emblemáticos de México es el águila, un ave grandiosa que incluso se encuentra plasmada en la bandera nacional, devorando una serpiente. El águila de la bandera de México es un águila real, que no es  el ave que encontramos en la iconografía prehispánica. Afortunadamente, la arqueología se ha encargado de identificar qué tipo de ave es el cuauhtli, mencionada en los códices y sagrada para los mexica.

Photo: patrice6000 | Shutterstock

Fue en el año de 1960 cuando el ornitólogo Martín del Campo puso sobre la mesa la duda sobre aquel animal plasmado en el símbolo nacional, pues notó que las representaciones del cuauhtli (que se ha traducido como “águila”) no se asemejaban al águila real. Llevó a cabo una investigación en la que propuso que el cuauhtli era un “quebrantahuesos”, que científicamente recibe el nombre de Caraca cheriway.

Photo: Jean-Edouard Rozey | Shutterstock

Sin embargo, como toda nueva investigación y más aquellas que tratan de derribar un mito, la de Martín del Campo no fue tomada en serio. De hecho, en el Diario Oficial de la Federación de 1973 se estableció que el ave en el escudo nacional debe corresponder con el águila mexicana, aunque no se refiere al nombre científico de dicha águila, lo que representa una total ambigüedad, ¿no crees?

Por lo anterior, Martín del Campo («Aves en la historia antigua de México») señaló que el ave que realmente debe estar asociada a los símbolos patrios es una con la cresta bien marcada y las plumas de las patas ajustadas a los muslos; y que además debe llevar una dieta a base de serpientes, otras aves y animales diversos. Esto en base a sus observaciones de los códices y petrograbados en los que aparece este ave. Por ejemplo, el Códice Borgia (imagen 1) y el Teocalli de la guerra sagrada (imagen 2).

 

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Al estar relacionada con el sol, la cuauhtli es un ave que gusta de volar a cielo abierto, como depredadora, a diferencia de otras aves que pasan su vida entre los árboles.

Photo: Natalia Kuzmina | Shutterstock

A pesar de que en 1997 los ornitólogos Fernando Urbina Torres y Guillermo Morales Gonzáles elaboraron un extenso catálogo de aves de rapiña en México que facilitó la comparación entre el cuauhtli y las distintas especies en territorio nacional, el debate respecto al águila de la bandera de México continúa en la actualidad.

Tres son las especies que corresponden con los rasgos mostrados en las diversas representaciones del cuauhtli en el catálogo de Urbina y Morales.

Aguililla solitaria (Harpyhaliaetus solitarius), que cuenta con un plumaje café en su juventud y uno gris en su madurez, que a veces puede tornarse negro.

 

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Juan de pie barrado (Spizaetus ornatus), con un plumaje oscuro en el dorso y las alas negras, mientras que la parte inferior es jaspeada con franjas blancas y negras.

Photo: Ondrej Prosicky | Shutterstock

Quebrantahuesos (Caraca cheriway), que posee un plumaje negro en el cuerpo, las alas, la cresta y la corona, y manchas blancas en el cuello, rabadilla y alas, mientras que la cola es blanco con negro.

 

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Aquí es preciso mencionar que ninguna de estas tres aves pertenece al género Aquila al que pertenecen las águilas. Es decir, no tienen ni el tamaño ni los rasgos propios de un águila.

Por su parte, las únicas dos aves que sí pertenecen al género Aquila son el águila real y el águila arpía, pero el águila real no tiene cresta, y las plumas de sus patas cubren sus muslos hasta arrastrarse en sus patas; y el águila arpía si tiene una cresta marcada, aunque su vuelo se limita a la copa de los árboles y es raro verla volar a cielo abierto.

La Caraca cheriway no solo es rapaz y cazadora de serpientes, aves y otros animales, sino que también es carroñera, considerada un ave pirata que gusta robarle a otras aves de rapiña. Por ello, su vuelo es muy estratégico, lo que le permite huir de sus rivales. Todo esto encaja a la perfección con la descripción del ave que los mexica vieron como señal de Huitzilopochtli para fundar su ciudad:

“Volvieron inmediatamente a Toltzallan, a Acatzallan, a Oztotempan y llegaron a Acatitlan, donde se levanta el “tenochtli” al borde de la cueva vieron cuando, erguida el águila sobre el nopal, come alegremente, desgarrando las cosas al comer, y así que el águila les vio agachó muy mucho la cabeza, aunque tan sólo de lejos la vieron ellos, y su nido o lecho, todo él de muy variadas plumas preciosas, de pluma de cotinga azul, de flamenco rojo, de “quetzal”, y vieron asimismo esparcidas ahí las cabezas de muy variados pájaros, de las aves preciosas…”.

“Crónica mexicáyotl” Hernando Alvarado Tezozómoc.

Ahora bien, el simbolismo del cuauhtli del que hablan los nahuas nos cuenta de un ave que no le teme a nada, ni al fuego: en la leyenda fundadora de los soles es el cuauhtli el primer animal que se arroja a la hoguera divina a la que antes se había arrojado Tecuciztécatl, quien se convertiría en el sol que nos alumbra:

“Y es fama que entonces entró también el águila al fuego, se fue en pos de ellos, se abalanzó al fuego, en el fuego se metió y se quemó enteramente, por esto tiene el plumaje todo oscuro y requemado. Y también se metió el jaguar, pero no se quemó mucho cuando en el fuego cayó: solamente se chamuscó, se pintó con el fuego, no del todo se quemó, a medias sintió los efectos del fuego, por esto solamente tiene la piel manchada, como teñida de tinta, manchado en parte y salpicado de color negro. Y dicen que desde entonces, se tomó de ahí la ley de llamar y dar nombre a los valientes en la guerra: Águila-Jaguar. Primero se menciona el águila, porque fue ella la primera en lanzarse al fuego y sólo entonces el jaguar la siguió y por esto en una voz se llama el guerrero valiente Águila-Jaguar”.

“Leyenda de los soles” Ernesto de la Torre.

Como puedes apreciar, la leyenda menciona que el águila sufrió quemaduras en su plumaje, por lo cual es oscuro y requemado, lo cual también es una característica de la Caraca cheriway. Por otro lado, es señalada la valentía no sólo del cuauhtli, sino también del jaguar. Y se explica que en su honor los cuauhpilli y los ocelopilli (los guerreros águila y los guerreros jaguar del ejército mexica) reciben su nombre.

También es preciso señalar que al ser el cuauhtli el primer animal en seguir al sol, los nahuas honraban profundamente esta relación. Un ejemplo de ello es “el recinto de las águilas”, construcción que se encuentra al lado del Templo Mayor (foto), ordenada por Ahuízotl, quien llevó a Tenochtitlan a su época de oro. Todos los días el tlatoani -en compañía de los más valientes guerreros águila-, rememoraba este vínculo del cuauhtli con el sol, llevando a cabo un recorrido que partía desde el punto en que sale el sol y que concluía donde este se oculta.

 

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Al parecer no todo lo que nos han contado es cierto ¿verdad? El debate respecto al águila de la bandera de México es actual, y hoy padecemos los errores de la historia… como querer traducir cuauhtli como “águila” y no tener un panorama completo de la cosmovisión mexica. 

Photo: Ivan Kuzmin | Shutterstock