Crédito: pcesarperez.

1. Me entró la caligüeva o un agüebonamiento.

También solemos escribirla como caligueva / aguebonamiento (sin diéresis), aunque la “u” suena y viene de “huevo”, así que debería ser con “h”. Hecha esa primera aclaración, debo hacer una segunda: a nosotros nos “entra” un agüebonamiento o una caligüeva, ese es el verbo correcto. Y lo que provoca, es dormir. Suele suceder a la “hora del burro” y a veces un buen café ayuda para combatirla. Por cierto, tercera aclaración: hace falta leer esta mini guía para pedir café a lo venezolano.

 

2. Estoy con el cuerpo pesa’o.

Mientras que el aguebonamiento y la caligueva es como que se apoderan de ti, estar con el cuerpo pesa’o es una sensación. No tiene que ver con los kilos de más. Hay días que simplemente te levantas con el cuerpo pesa’o, es difícil de explicarlo: estás lento, no coordinas bien y pareciera que los movimientos rutinarios cuestan más. Todo te pesa. La solución es acostarse a descansar, como con muchos otros de nuestros malestares.

 

3. Me dio nervios, un patatús, un yeyo o un soponcio.

A los venezolanos nos da nervios: así suele llamarse a cualquier estado de confusión, angustia o miedo, que puede suceder en cualquier momento. En casos extremos puede generar un patatús, soponsio o yeyo, que es un ataque de nervios más acentuado. Ante cualquiera de estos, pruebe con cosas que lo tranquilicen: un té de tilo o manzanilla, un poco de aire, acostarse, o hacer ejercicios de respiración. También la música calma a las fieras, según dicen por ahí…

 

4. Me quedó un chichón por tremendo coñazo.

Luego de un golpe o “coñazo”, de acuerdo a su intensidad, se te formará el chichón correspondiente. Un poco de hielo ayudará, como seguramente sabes. Los venezolanos también aconsejamos otros remedios caseros para mejorar con rapidez: mantequilla, hojas de llantén o sávila.

 

5. Me di una matada o una media matada.

En Venezuela no te caes, te das una matada o medio matada, dependiendo de lo aparatoso de la caída y de las consecuencias que puede traer. Como somos rápidos a la hora de hacer bromas, los afectados en un sitio público han de pararse rápido, como si nada hubiese pasado y más allá del dolor, para evitar el chalequeo.

 

6. Tengo emparcho.

Con tantas delicias para probar en Venezuela, este es un mal muy común. Aunque la comilona puede ser una experiencia sublime en el momento, puede luego originar un desorden digestivo o emparcho. Para evitar pasar un día fuera del trabajo, la solución más rápida y eficaz es una soda con limón o una Sal de Frutas.

 

7. Estoy de Chorro a Coliseo o Ando directo.

Si el emparcho se complica, te llevará a estar de Chorro a Coliseo, e irás al baño muchas veces. También puedes mencionar tu malestar como “ando directo”. Seguramente una sopa de plátano verde o una sopa de arroz estarán en tu menú ese día. Ahora, si problema es el contrario, pues dirás que “no puedes dar del cuerpo”.

 

8. Me pegó el sereno y me dio quebranto.

Pasas un día normal… pero en la tardecita te pega el sereno (brisa o bruma que suele aparecer al final de la tarde) y te da quebranto. El quebranto es algo así como un toque de temperatura alta que no llega a ser considerada fiebre. Suele pasar rápidamente. Recuerda: lo ideal es no abrigarse.

 

9. Cogí un aire.

No, no significa que has pasado a recoger un aire acondicionado. Imagina lo siguiente: aparece un dolor en el pecho, un tanto punzante y molesto. El primer comentario que escucharás es “cogiste un aire”. Acto seguido, te insistirán con que estires los brazos si puedes, y los subas y los bajes para que “el aire” salga. En medio de tu aflicción, lo aceptarás como tal, sin explicación científica.

 

10. Me dio puyazo.

Más severo que lo anterior, se trata de un dolor muy penetrante, y es producido por algo que puya, es decir, que se siente como punzo penetrante y que te imposibilita moverte.

 

11. Estoy bataqueado.

Sucede cuando sientes que hiciste muchas cosas, o cuando te golpearon en un tumulto de personas y te duele el cuerpo en general. Lo mejor para el que está bataqueado es quedarse tranquilito en casa, acostado y viendo películas.

 

12. Me duele hasta el pelo.

Los venezolanos usamos el término “pelo” en muchas de nuestras expresiones. En este caso, es una forma de exagerar el malestar causado por una gripe o catarro, o por una matada, o por una situación en la que te bataquearon.

 

13. Tengo temblequera.

Si empiezas con movimientos repetitivos pero no llega a ser una convulsión, pues tienes temblequera. No te preocupes, pasará… Si no pasa, no te preocupes pero ocúpate: ve al médico.

 

14. Me dio una vaina.

Cuando no hay mucha explicación para los síntomas que presentas, pues usamos la palabra que todo lo designa: “vaina”. En se defecto, también decimos “me dio una huevonada rara”. A veces hasta la muerte se explica así, cuando sucede «de repente», o cuando alguien se muere tranquilo como pajarito. Cuidado, la ignorancia puede matar…

 

15. Estoy jodi’o.

Forma venezolana de resumir alguna o todas las anteriores. Probablemente, sea la que mejor se entienda para los pobres foráneos que nos escuchan.