¿Alguna vez te imaginaste una discoteca dentro de una mina o una sala de conciertos en lo más profundo de un gruta? Pues estos lugares existen en México. Basta con aventurarse bajo tierra para llevarse sorpresas como las que te presento a continuación. ¿Listo para conocer las maravillas de México subterráneo?

 

Una disco subterránea en las minas zacatecanas 

Durante la época colonial, la ciudad de Zacatecas se convirtió en uno de los centros plateros más importantes del mundo. De hecho, la legendaria Ruta de la Plata tenía una de sus principales escalas en esta ciudad. Aunque la bonanza minera de aquellos siglos ya no es la misma, Zacatecas aún conserva el testimonio de su alma platera en El Edén, una de las minas turísticas más espectaculares de México. 

Aquí no solo se ofrece el típico recorrido guiado, también puedes ir a bailar y a tomarte un coctelito en La Mina Club Bar, el único centro nocturno del mundo en instalaciones de este estilo. El bar de la mina está abierto desde las cuatro de la tarde hasta las diez de la noche y la disco abre de las nueve de la noche hasta las dos de la madrugada. Te sugiero que hagas reservación porque se llena. 

 

Una sala de conciertos en las Grutas de Cacahuamilpa 

 

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En las entrañas de la tierra también se escucha música. Como si se tratara de una catedral subterránea, las Grutas de Cacahuamilpa se han convertido en la sala de conciertos más insólita del planeta. Las bóvedas de las grutas no sólo ofrecen uno de los paisajes subterráneos más espectaculares, también poseen cualidades acústicas extraordinarias que han dado pie a la construcción de un anfiteatro en el que se organizan conciertos de diversos géneros. 

La temporada de conciertos se realiza durante los meses de mayo y noviembre, los cuales coinciden con los dos festivales culturales más importantes de la ciudad de Taxco. Entre los conciertos más recordados está el del tenor italiano Andrea Bocelli en 2006. Si quieres conocer el programa de conciertos, mantente al pendiente de los anuncios de la Secretaría de Cultura de Guerrero 

 

El inframundo maya de Balamcanché  

En la mitología maya se habla de doce señores o dioses de la muerte, amos del Xibalbá. Los mayas creían que las cavernas y cenotes eran entradas a este inframundo y eran consideradas espacios sagrados, puntos de peregrinación, ofrendas, rituales y  sacrificios. 

Quizá lo más parecido a lo que los mayas imaginaban como el Xibalbá es la gruta de Balamcanché o Trono del Jaguar. Dentro de esta gruta es posible ver varias ofrendas mayas que aún permanecen en su lugar original. A medida que se avanza por los pasillos de la gruta y se llega a sitios como el Trono de Balam, es inevitable no sentirse parte de una procesión maya para honrar a los señores del inframundo. Balankanché es un escenario casi mitológico y una experiencia mística para cualquiera que se atreve a ingresar en sus profundidades. La Zona Arqueológica de Balamkanché está a 6 kilómetros de Chichen Itzá y abre todos los días del año. 

 

Cristales en las minas de Naica 

 

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Julio Verne habría quedado maravillado al saber que los escenarios de su fantástica novela Viaje al centro de la Tierra, estaban escondidos en las entrañas de una mina al norte de México. La increíble cueva de cristales gigantes de Naica es uno de los lugares más sorprendentes de nuestro planeta. Fue descubierta en 1910 y desde entonces han sido localizadas cuatro bóvedas más de cristales gigantes bautizadas como Ojo de la Reina, Cueva de las Velas, Cueva de las Espadas y Cueva de los Cristales.

Las cámaras resguardan cristales de selenita de hasta 11 metros de longitud creando un escenario de ciencia ficción. Aunque resulta muy tentador entrar en estas cuevas, sus condiciones extremas hacen que una visita casual sea imposible. La temperatura mínima es de 50 grados centígrados y la humedad es elevadísima por lo que no se puede acceder así como así. La cueva está cerrada al turismo y solo pueden entrar a ella científicos con equipo especial. 

 

El Sótano de las Golondrinas 

 

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El Sótano de las Golondrinas es un impresionante abismo que se encuentra en el corazón de la Huasteca Potosina. Su boca tiene 60 metros de diámetro y su profundidad alcanza los 512 metros en caída libre, suficiente como para alojar en su interior al Empire State. 

Muchos espeleólogos la han calificado como la caverna vertical más bella del planeta. En sus paredes se refugian aves exóticas como la guacamaya verde y loros de cabeza roja. Los únicos que pueden descender hasta el fondo de este sótano son biólogos y espeleólogos encargados de monitorear el ecosistema de la caverna; sin embargo, los turistas pueden asomarse a la boca de la cueva para echarle un vistazo al abismo. 

 

Cueva del Agua 

Uno de los secretos mejor guardados de la Sierra Gorda de Querétaro es la Cueva del Agua. Este lugar se localiza en la comunidad de Valle Verde, a una hora de Jalpan de Serra, conocido como la entrada a la ruta de las misiones de la Sierra Gorda. ¿Por qué se le llama Cueva del Agua? Resulta que la cueva tiene algunas pozas de agua en su interior y de ahí el nombre; sin embargo, lo más atractivo de este pasaje subterráneo son sus enormes estalactitas y estalagmitas de más de 25 metros de altura.  

La cueva tiene dos enormes bóvedas que, dependiendo de la hora del día, se iluminan gracias a un tragaluz natural que se abrió en el techo. Son precisamente los momentos de mayor luminosidad cuando la cueva revela el más increíble paisaje subterráneo. 

 

Puente de Piedra en la gruta X’Tacumbilxuna’An

 

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X’Tacumbilxuna’An quiere decirmujer escondida” en lengua maya. Un nombre muy ad hoc —y un tanto impronunciable— para una gruta en las entrañas de la selva campechana. Para el descenso y ascenso hay que mentalizarse muy bien pues hay que hacerle frente a unos doscientos escalones. La gruta no ha sido explorada en su totalidad, pero basta recorrer los 250 metros abiertos a los visitantes para darse cuenta de su magnificencia. 

La adrenalina es parte del recorrido a través de esta gruta. Imagínate cruzar una de sus bóvedas a través de un puente de piedra suspendido sobre un abismo sin fondo. ¡Un escenario digno de película de Indiana Jones!

 

La Gruta en Teotihuacán 

 

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Terminamos nuestra lista en la Ciudad de los Dioses, pero no precisamente dentro de la zona arqueológica, sino en un restaurante de sus alrededores. El restaurante La Gruta está instalado dentro de una caverna en donde no es difícil imaginar a los antiguos sacerdotes teotihuacanos realizando ofrendas y rituales. Este lugar fue inaugurado por el mismo Porfirio Díaz y entre sus comensales llegaron a estar Frida Kahlo y la reina de Inglaterra. Sirven comida mexicana, un poco cara, pero vale la pena por la simple experiencia de sentarse a comer en un lugar así de único.