Cada día veo más discusiones en redes sociales sobre la importancia de ser viajero y no turista. Los seres humanos tenemos una necesidad muy loca de etiquetarnos y clasificarnos para sentirnos pertenecientes a “algo”, marcando un “nosotros” diferente de un “ellos”. Y a veces esas etiquetas nos dan una falsa sensación de superioridad moral… Lo que veo ocurrir frecuentemente respecto a este tema es que se plantea que “ser viajero y no turista” nos volvería de alguna manera superiores. El viajero, en teoría, viaja más lento y se empapa de las culturas locales, teniendo una experiencia más auténtica, mientras que el turista es aquel que ve todo apurado, corriendo en grupos gigantes en un tour.

Con el tiempo, he logrado comprender lo dañinos que son los prejuicios y clasificaciones respecto a las formas de viajar. Hoy creo que cada quien vive su propia realidad. Lo que sí me preocupa es que en esta alocada carrera por ser el “viajero más cool” se están perdiendo de foco algunas cosas realmente importantes, relacionadas a ser buena persona, a respetar, y a aportarle algo a los lugares que uno visita, más allá de toda etiqueta.

Aquí planteo lo que se supone te hace viajero, y lo que entiendo que nos debería importar más.

Estereotipo del “verdadero viajero” #1: Ser mochilero

La mochila en la espalda parecería actuar como una especie de armadura o elemento mágico que nos sube de categoría. Con mochila, somos una especie de gurú del posmodernismo no consumista que vive de forma minimalista con lo estrictamente necesario, ya que cargamos con lo indispensable en la espalda.

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

¿Tu espalda sufre con la mochila? ¿Prefieres usar maleta de ruedas? ¿Sientes que te organizas mejor con una maleta? No te hace menos viajero.

El depósito que elijas para poner lo que sientes necesario para viajar realmente no importa, es sólo la cáscara. Eso si: podemos aportar un granito de arena a este mundo a veces hostil con lo que llevamos dentro.

Empaca entre tus cosas pequeños juguetes y algunos caramelos y alegrale el día a un niño en tu camino, lleva algo típico de tu país que no te ocupe espacio ni te pese, como algunas postales, y compártelas con esas personas que conocerás en el camino. Te aseguro que le alegrarás el día a más de una persona y de paso dejarás un poquito de ti por donde vayas. Lo que ocupes para meter tus cosas pasará a segundo plano.

Estereotipo del “verdadero viajero” #2: Hacer autostop

Si además viajamos haciendo dedo, pues ya pasamos a ser un rock star por movernos por el mundo sin gastar un peso. Uno llega a sentirse, si no es cuidadoso de su ego, que “nadie tuvo una experiencia más auténtica que la propia”.

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

¿Te da miedo viajar a dedo? ¿No tienes tiempo suficiente para viajar a merced de otras almas de buen corazón? ¿Prefieres tomar el transporte local o incluso arrendar un auto? No te hace menos viajero… todos los medios de transporte te enseñarán cosas diferentes y conocerás los lugares desde diferentes perspectivas. Más importante que el medio que elijas es por ejemplo que este deje una huella de carbono baja, contaminando lo menos posible el planeta. Comparte el auto con varias personas cada vez que puedas, elige caminar cuando es posible o recorre en bicicleta los lugares que visitas.

Asimismo, preocúpate de no dejar más rastro que tus propias huellas y valores, es decir, siempre llévate tu basura de los lugares que visitas e incluso la de quienes no lo hicieron. Disminuye tu consumo de productos que pongan en peligro a otras especies como las bombillas, popotes o pajitas, usa productos que no dañen el medio ambiente como protectores solares y repelentes bioamigables.

Estereotipo del “verdadero viajero” #3: Usar Couchsurfing o acampar

Subimos en el ranking y además nos reímos de aquellos a quienes les da miedo quedarse en casas de extraños o prefieren pagar un hotel. ¿Llegamos acaso a pensar que son unos tontos, que no eligen ahorrar mientras nosotros hemos logrado recorrer países con un presupuesto pequeñísimo? Sin duda viajar con poco dinero es un logro pero, ¿nos hace por sí mismo mejores personas? ¿Le quita validez a quien prefiere pagar un hostel y aportar a la economía local?

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

Si te matas trabajando 24/7 todo el año y prefieres pagar un hotel para estar cómodo no tiene nada de malo, no te hace menos… incluso si eres de quienes disfruta de ir a un “todo incluido” porque no quieres pensar en dónde vas a comer o qué vas a tomar, sólo quieres tener la mente en blanco durante tus vacaciones tirado a la orilla de una playa.

Más importante que dónde deposites tus huesos para dormir, es elegir lugares responsables con el entorno y la comunidad. Algunas grandes cadenas hoteleras más que aportar destruyen los ecosistemas y explotan a los locales en trabajos mal remunerados. Infórmate sobre el lugar donde irás y haz una elección consciente sobre tu alojamiento (esta guía te ayudará a reconocer alojamientos ecológicos de verdad). No importa si eliges hacer couchsurfing, quedarte en un hostel o en un hotel de lujo. Mejor evalúa el impacto que ha producido en el lugar, si han tomado medidas para proteger el medio ambiente y cómo tratan a sus trabajadores, así podrás dejarles recomendaciones en su libro de visitas y en todo caso, te convertirás en un aporte al no fomentar lugares dañinos.

Estereotipo del “verdadero viajero” #4: Viajar solo/a

Puntos extra si te atreves a tomar tu mochila en cualquier momento para aventurarte a lo desconocido sin necesitar una cara amiga a tu lado. Creemos ser mejores por tener la valentía de descubrir en solitario que este mundo agreste suele ser más amable de lo que los noticieros nos quieren mostrar, y de paso nos reímos de quienes no van solos ni a la esquina y se pierden aventuras por ello.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

Si decides viajar solo está perfecto. Bien sabido es que realmente nunca estás solo y que conocerás a muchos como tú en el camino. Pero si decides que no es la opción para tí también está perfectamente bien… más que con quien viajes importa como trates a los demás donde vayas, sea que viajes solo o acompañado, hay prácticas populares entre viajeros que pueden hacerte cómplice pasivo en prácticas en las que estoy segura, no quieres tomar parte. Por ejemplo, ¿te parecen lindas las fotos con niños de diferentes culturas? Atesoralas como recuerdo de tu tiempo con ellos, pero por favor no las subas a tus redes sociales. Es cierto, los niños suelen demostrar un montón de emociones auténticas y puras que en fotos se ven hermosas, pero ¿sabías que subiendo esas fotos y poniendo la geolocalización dejas a esos niños vulnerables a redes de trata de personas? No seamos quienes demos pie a que estos delitos sucedan.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

Estereotipo del “verdadero viajero” #5: Viajar por libre (organizando tu propio viaje)

¡Obvio! Esto te posiciona más arriba en la tabla del mejor viajero porque no pierdes dinero en agencias que armen tu viaje, ni tomas tours con un montón de gente donde andas apurado y al final no aprendes nada.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

¿Te da miedo o pereza armar tu propio viaje? ¿Tienes miedo a perderte o a no decidir bien por falta de experiencia y prefieres pagarle a una agencia que lo haga por tí? La verdad, eso no importa… más importante que si viajas por libre o en tours guiados es que las experiencias que elijas tomar no fomenten prácticas que vayan en desmedro de las culturas que conocerás o los animales de esa zona en particular.

Abrazar a un tigre blanco dopado, montarte sobre un elefante, darle “la mano a un delfín”: sólo son prácticas que perpetúan el maltrato y el abuso. ¿Te gustan los animales? Visítalos en su hábitat teniendo en cuenta que puede que los veas, como puede que no, pero que estarás siendo un actor importante en el camino por el fin de estos abusos al no pagar por ellos. Si decides ver a los animales en refugios investiga antes sobre ellos, asegurándote de que no se trate de maltrato disfrazado de rescate animal, práctica que se está haciendo habitual en algunos países.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

¿Visitarás una tribu o comunidad local en particular? Ya sea que lo hagas por libre o en un tour, los habitantes de cualquier lugar que visites merecen tu respeto. Por favor, no llegues disparándoles el flash en la cara, ni les saques fotos sin su consentimiento… muchas veces son tratados como si estuvieran en un museo, y son personas igual que tú. No olvidemos que cuando conocemos un nuevo lugar, somos nosotros los intrusos.

Estereotipo del “verdadero viajero” #6: Conocer el sudeste asiático

Si aún no conoces el Sudeste Asiático, entonces la etiqueta de “viajero” te queda grande. ¡El Sudeste es la meca donde todos los viajeros deben ir! Porque… ufff, es taaaaan barato. Si no has estado, no sabes nada, mejor no opines porque no hay nada como este lugar.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

¿No tienes tiempo para viajar tan lejos? ¿Decidiste primero conocer bien tu propio país? ¿No te llama la atención ir hasta allá y prefieres otros destinos? No te hace menos viajero. Más importante que llegar al país más exótico y barato es ver cómo tu presencia aporta a estos lugares. Muchos países viven del turismo y la forma en que decidas conocerlos puede cambiar la vida de las personas relacionadas directamente con los servicios que tomes en ellos.

Intenta adoptar prácticas que aporten a las economías locales, como comprar artesanías evitando regatear cuando ves que los productos están hechos con esfuerzo y dedicación, y que las mismas manos que los llevaron a cabo deben alimentar a familias completas (y además el valor ya es bajo).

Considera que un local te preste servicio como guía del lugar donde vive, compra en almacenes pequeños de barrio evitando grandes cadenas de supermercados, come en carritos y pequeños restaurantes familiares… Todo esto aporta a que la economía se mueva y tu dinero, aunque poco, llegue directamente al bolsillo de quienes lo necesitan para vivir.

Estereotipo del “verdadero viajero” #7: Viajar lento

El “slow travelling” es una tendencia que ha ido agarrando fuerza. Supone que viajes lento, empapándote a fondo de cada lugar que visitas y moviéndote al ritmo de tus deseos sin mucha planificación. Viajar sin fecha de retorno supone hacerte un mejor viajero porque vives cada lugar plenamente.

A post shared by Barbie Savior (@barbiesavior) on

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

¿Tienes solo 15 días de vacaciones? ¿Sólo tienes tiempo para hacer un par de escapadas al año? ¿Tu estilo de vida no permite que te ausentes por meses? No importa, tampoco te hace menos viajero. Enfócate en aquellas cosas que a pesar de tener poco tiempo te permitan tener una experiencia auténtica. Por ejemplo, esfuérzate en aprender un par de palabras para comunicarte, verás como un gesto tan simple como este te abrirá muchas puertas, atrévete a probar una comida nueva o incluso a aprender cómo prepararla, enciende la radio, pasa una tarde en un mercado observando la vida pasar, no te arrepentirás.

En mi experiencia, viajar aunque tengas poco tiempo siempre será un aporte para tí y siempre te dará la oportunidad de aprender y dejar un poquito de tí en los lugares que visitas. No dejes que la falta de tiempo te quite las ganas de ver el mundo, que nadie te diga que es imposible.

Estereotipo del “verdadero viajero” #8: Dejar tu trabajo para dar la vuelta al mundo

El tope absoluto del ranking: ¿aún no te atreves a dejar la tan mencionada zona de confort? No deberías llamarte a ti mismo viajero si no eres capaz de abandonar las normas impuestas por la sociedad, para vivir la vida a tu manera y a tu ritmo. Estamos listos para leer el libro donde nos enseñarás todo para dejar nuestra vida convencional y encontrar “la verdadera felicidad”.

Otras formas de pensar y cosas más importantes a tener en cuenta:

Hay muchas críticas que hacerle a esta suerte de “dictadura del viajar” (como bien explica Sebastián Defeo). No importa si tus responsabilidades te impiden dejar tu trabajo para recorrer el mundo, si prefieres vivir de manera convencional o tienes responsabilidades que no puedes obviar, si hay gente alrededor que te necesita y no puedes dejar todo para irte o si simplemente no te interesa hacerlo. Eso no te hace menos aventurero, ni menos nada.

Aunque amo viajar con el alma y reconozco que es el motor que me mueve, lo cierto es que no es para todos. Decir que viajar cambiará tu vida, que curará tu corazón roto, que te sacará de la depresión y te hará encontrar un propósito en la vida es algo absolutamente irresponsable. La realidad es que viajando creces, aprendes de ti mismo, te pones a prueba y aprendes a resolver situaciones que no enfrentas en lo cotidiano, pero si algo te tiene el alma inquieta lo más probable es que la inquietud te siga donde vayas, lamentablemente nuestros demonios internos van con nosotros.

Viajar puede ser la puerta a un nuevo comienzo si es lo que necesitas en la vida, pero si te sientes hundido en un lugar oscuro de tu mente, pide ayuda. Viajar no es la panacea que nos resuelve todos los problemas.

En resumen, creo que es momento de dejar de preocuparnos superficialmente por si somos viajeros, turistas, ciudadanos del mundo, visitantes, huéspedes pasajeros, o cualquier otra palabra por el estilo. Por el contrario, todos… los que viajamos lento, y los que solo tomamos dos semanas de vacaciones al año, los que vamos a un hotel y los que acampamos, todos podemos ser un aporte al mundo con pequeños gestos y prácticas de turismo ético y sostenible.

Viajando siempre ganas, no importa de la forma que decidas hacerlo pero ¿has pensado en lo que dejas cuando lo haces?

NOTA: Varias imágenes de Instagram insertadas en este artículo pertenecen a la cuenta @barbiesavior, que con ironía se ríe de algunos estereotipos de viajeros, particularmente de los que creen que por viajar están salvando al mundo 😉