Tienes que saber que en Tenochtitlan existía un cuerpo legal y un aparato judicial muy completo, del que no se habla mucho, pero que funcionaba a la perfección. De ello tenemos conocimiento a través de varias fuentes, como las “Cartas de relación” de Hernán Cortés y la “Historia de la nación chichimeca”, de Ixtlilxochitl, que nos cuentan sobre las leyes que se aplicaban a los diversos delitos en la Excan Tlatoloyan (“imperio de las tres cabezas”), todas ellas de autoría del gran Nezahualcóyotl.

Corrupción, robo, adulterio, divorcio, patrimonio familiar, bienes y deudas son algunas de los temas que se contemplaban en el cuerpo legal mexica, sobre lo que te contaré en este artículo.

Para empezar, tomemos en cuenta un fragmento de las “Cartas de Relación”, de Cortés:

“Hay en esta gran plaza una muy buena casa, como de audiencia, donde están siempre sentados diez o doce personas que son jueces y libran todos los casos y cosas que en el dicho mercado (de Tlatelolco) acaecen y mandan castigar los delincuentes. Hay en la dicha plaza otras personas que andan continuo entre la gente mirando lo que venden y las medidas con que miden lo que venden, y se ha visto quebrar alguna que estaba falsa…”.

Como puedes apreciar, es el mismo Hernán Cortés quien de puño y letra manifiesta la existencia de juzgados y un cuerpo de vigilancia sostenido por el estado. Esto, confirmado por Bernal Díaz del Castillo en “La verdadera historia de la conquista de la Nueva España”:

“…y tenían allí sus casas, a donde juzgaban tres jueces y otros como alguaciles ejecutores que miran las mercaderías.”

Si esto era lo que sucedía en el mercado, podemos inducir que también ocurría en el resto del imperio. Aunque no exista más testimonio que pruebe esto en detalle, sí hay algunos fragmentos aislados, como el siguiente de “Historia de la nación Chichimeca”, en el que Nezahualpilli, tlatoani de Texcoco, descubre a la princesa Chalchiunenetl cometiendo cierta transgresión sexual y, además, se le acusa de una serie de asesinatos:

“El rey remitió el caso a los jueces de su casa y cortes para que hiciesen inquisición y pesquía de todos los que eran culpados…”.

Se puede apreciar, entonces, la existencia de un juzgado especial para la nobleza.

Hasta aquí algunos fragmentos que nos hablan de los juzgados, pero ¿qué hay de las leyes?

Había leyes para la trata de personas:

“Que si alguna persona forzase a algún muchacho y lo vendiese por esclavo, fuese ahorcado”.

También sobre las controversias en propiedad privada:

“Que si alguna persona, aunque fuese principal, tomase de su autoridad alguna tierra, como fuese grande y el dueño fuese a quejar, averiguándose ser así, lo ahorcasen por ello”.

E incluso contra las autoridades religiosas:

“Que si se averiguase que algunos de los sacerdotes se emborrachase, muriese por ello”.

Pero también había leyes que castigaban a los corruptos:

“Los jueces a quienes se averiguase haber admitido cohechos muriesen degollados…”.

Y hasta contra los malos hijos:

“Al hijo que levantase la mano contra su padre o madre, y de algún modo les injuriase, pena de muerte y ex-heredado, para que sus hijos, si los tuviese, no pudiesen suceder en los bienes de los abuelos”.

Y también contra los hijos que derrochaban los bienes de sus padres:

“A los hijos de los señores, si malbarataban las riquezas o bienes muebles que sus padres tenían, les daban garrote”.

Y contra la ebriedad:

“Al borracho, si era plebeyo, le trasquilaban la cabeza la primera vez que caía en este delito públicamente en la plaza y mercado y su casa era saqueada y echada por el suelo, porque el que se priva de juicio no es digno de tener casa, sino que viva en el campo como bestia y la segunda vez era castigado con pena de muerte, y al noble desde la primera vez que era cogido en este delito, era castigado luego con pena de muerte”.

E incluso había leyes contra los cobradores tributarios:

“Tenían pena de muerte los cobradores que cobraban más de lo que debían de pagar los súbditos y vasallos”.

(Ixtlilxochitl “Historia de la nación Chichimeca”).

Vaya que las leyes de Nezahualcóyotl eran rigurosas, ¿verdad? Hay muchas más, que -si te interesa- te traeré en otro artículo. Lo que sí te puedo adelantar ahora es que el castigo para la mayoría de ellas era la pena de muerte y, a raíz de ello, los delitos no eran tan comunes: solo un verdadero inconsciente arriesgaría su vida por violar la ley.