Ya sé, ya sé… Seguro me van a decir que ya pasó el Guadalupe-Reyes y que entraron de lleno en la dieta rigurosísima. ¡Pero ya queda muy poco para el día de La Candelaria, mejor conocido como el Día Nacional del Tamal! Así que aquí les dejo algunos exquisitos ejemplos de tamales oaxaqueños que no son tan conocidos. También pueden visitar nuestro artículo sobre la bella tierra de Oaxaca, uno de los estados más mágicos de México.

 

Tamalitos de jumiles

Entre octubre y febrero de cada año, los habitantes de la costa oaxaqueña se levantan de madrugada para atrapar unos insectos conocidos como chinches de monte o jumiles que deben ser capturadas antes de que salga el sol.

 

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Con ellos se elabora una deliciosa pero fuerte salsa a la que se le agrega chile costeño, chile de agua seco, ajo y sal al gusto para sazonar los tamalitos de jumiles (chumiles, como se les dice en algunas localidades).

 

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Tamales de tichindas

Un clásico de los tamales oaxaqueños que solo vas a probar si eres invitado a una fiesta familiar es el tamal de tichindas. Las tichindas son unas almejitas que deben de lavarse muchas veces antes de utilizarlas. Incorporadas en la masa, al cocinarse se abren y con su jugo sazonan la mezcla que está elaborada con chiles costeños y guajillo, ajo y cebolla, manteca y hierba santa.

 

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Tamal de cambray

Uno de los tamales más típicos de Juchitán, en la región del Istmo, es el llamado tamal de cambray, muy socorrido para las bodas. Se rellenan con carne de pollo, huevos cocidos, papa, aceitunas, alcaparras, almendras, plátano macho y pasitas, y se cubre con una exquisita salsa que se hace con chile chipotle con cebolla, canela, orégano, pimienta negra, ajo, tomillo, chocolate, azúcar y jitomate.

 

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Su sabor es una combinación de dulce con salado. La masa se envuelve en una hoja de plátano y se enrolla como un cilindro, amarrando los extremos con tiras hechas de hojas de maíz.

 

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Tamal de amarillo

En Teotitlán del Valle, el tamal de amarillo es delgado y se envuelve en hojas de maíz. Se prepara una masa batida sin manteca de cerdo, que se acomoda sobre la hoja, y se le echa un poco de mole amarillo y pollo deshebrado. Para finalizar, se dobla la hoja para envolverlo; en algunas comunidades acostumbran mezclar el mole con la masa y por ello la consistencia cambia, siendo mucho más suave.

 

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Tamales de plátano

En la región oaxaqueña cercana al Papaloapan, que es platanera por excelencia, se hacen dos tipos de tamales envueltos en hoja de plátano, uno con masa de maíz y otro con masa elaborada con esta fruta. Sin embargo, ninguno es dulce, pues se les agrega manteca de puerco, sal, pollo, salsa de tomate y acuyo (hierba santa).

 

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Tamales siete cueritos

No puedo dejar de mencionar unos tamales oaxaqueños que tu paladar realmente amará: son los llamados siete cueritos. El relleno, que es una pasta tersa, queda enrollado en forma de espiral; sus ingredientes principales son los frijoles y las hojas de aguacate, y al final se adorna con hoja santa o acuyo. El relleno suele ser elaborado con chile pasilla oaxaqueño, cebolla, ajo y manteca.

Y como “en el modo de partir el tamal se nota al que es tragón”, ¡cuéntanos cuántos tamalitos vas a comerte el 2 de febrero!