Los argentinos le hemos regalado al mundo el dulce de leche, el tango (bueno, en eso colaboraron también nuestros vecinos de Uruguay), al mejor futbolista de la historia, a un papa y, como si esto fuera poco, hemos sido musa inspiradora de cientos de chistes (infundados) sobre nuestro ego.

Tenemos nuestra particular manera de hablar y somos famosos en todo el mundo por el “che”, el “boludo”, por pronunciar la “ll” y la “y”como “sh” y por agregar “¿viste?” al final de cada oración. También tenemos una colección de frases argentinas, algunas basadas en hechos reales y otras de origen más o menos incierto, todas bastantes raras si se las toma fuera de contexto. Por eso, aquí te explicamos qué significan.

Ser Gardel

En esta lista de frases argentinas, si hay una que expresa el triunfo personal como ninguna, esa es “Ser Gardel”. Carlos Gardel, el máximo ídolo del tango en todo el mundo, nuestro zorzal criollo (mitad argentino-mitad uruguayo), el que -a pesar de que murió en 1935-, cada día canta mejor, lo máximo de lo máximo, un ídolo popular que jamás ha bajado ni bajará de su pedestal, como otros que han tenido la desgracia de nacer en la era de la híper comunicación.

Sos Gardel cuando triunfás y te sentís como Carlitos tirando manteca al techo en París… Sos Gardel si, en pleno verano, tenés una pelopincho para soportar el calor de Buenos Aires. Y si, por esas vueltas de la vida, llegás a conseguir una casa con piscina, sos Gardel con guitarra eléctrica.

“Me cortaron las piernas”

El 30 de junio de 1994, Diego Armando Maradona se retiraba del Mundial de Fútbol de Estados Unidos de la mano de una enfermera. El control antidóping le había dado positivo. Era el fin de su carrera en la Selección. El 10, en el momento más triste del deporte nacional, soltó esa frase que hoy los argentinos recogemos una y otra vez para denunciar que se ha cometido una injusticia en nuestra contra y que nos encontramos a un paso de estar acabados. Claro que solemos exagerar la expresión para quejarnos de cosas totalmente banales, como la ausencia de mayonesa en un puesto de panchos, por ejemplo.

Ponerse la gorra

Pobre del que lo haga, porque a los argentinos no nos gustan las actitudes autoritarias… ¡de los otros! Siempre hay alguien que, en momentos de alegría y jolgorio, prefiere ponerse serio y asumir la actitud propia de un agente de la ley. Por lo que le ordenamos inmediatamente: “¡Sacate la gorra, che!”.

“Síganme, no los voy a defraudar”

Cada vez que alguien te diga esta frase, ¡huí despavorido! Este dos veces ex presidente no solo defraudó a los que lo siguieron, sino también a los que no lo siguieron. La única razón por la que no está preso es porque es muy anciano. Yerba mala…

“Si querés llorar, ¡llorá!”

La frase es de la ya legendaria Moria Casán, que la dijo por primera vez en el talk show “Entre Moria y vos” (“Si querés reirte, reite; si querés, llorar, llorá. Hacé lo que quieras”), animando a los participantes a expresar sus emociones más profundas frente de la cámara. La expresión, como tantas otras de Moria, está patentada y ya se ha convertido en parte del rico lenguaje popular de los argentinos a quienes, por cierto, no nos cuesta mucho expresar lo que sentimos y muy a viva voz.

Pegar un tubazo

Si un argentino te pide por favor que le pegues un tubazo, tenés que saber que simplemente te está diciendo que lo llames. No importa si desde un teléfono fijo, celular o vía Skype. No es necesario herirlo con ningún tubo.

Ir a llorarle/cobrarle a Magoya

Magoya es el nombre de un ser cuyo origen, historia de vida, locación y demás datos biográficos se desconocen por completo. Pero hay una sola cosa que sí sabemos bien los argentinos: Magoya nunca va a estar cuando lo busquemos. Magoya representa un vacío inescrutable. No lo vimos nunca ni tampoco lo veremos. Sólo sabemos que si alguien nos advierte: “No le vendas eso a X, porque nunca paga sus deudas”, lo hacemos bajo nuestra responsabilidad. Y si finalmente X evita pagar lo que debe, alguien nos mandará a cobrarle a Magoya… O sea, a la nada misma.

Estar hasta las manos

Entre las frases argentinas relacionadas al amor, usamos esta para decir que estamos muy involucrado en algo, hasta el punto de poder salir de la situación. “Estoy hasta las manos con esa mina” significa que quien habla está perdidamente enamorado de una mujer. Si un político está “metido hasta las manos” en un caso de corrupción es que todas las pruebas están en su contra (se puede usar también “está en el horno”). Si no puedo salir porque “estoy hasta las manos”, es que estoy hiper ocupada.

Buscarle la quinta pata al gato

Los argentinos somos complejos y siempre andamos con problemas. Cuando no tenemos problemas a la vista, los buscamos. Compramos algo con desconfianza, escuchamos a la gente dudando de si nos estarán diciendo la verdad y vemos conflictos donde no los hay. Nos encanta buscarle la quinta pata al gato y, a veces, de tanto buscarla… ¡la encontramos!.

Andar como turco en la neblina

Si, como dice el tango, “estás desorientado y no sabés qué trole hay que tomar para seguir” es porque andás como turco en la neblina… Parece que el origen viene de cuando en España al vino puro (sin agua) se le decía “turco”, porque no estaba “bautizado”. Estar borracho era agarrarse una “turca” y ¿qué mejor imagen que un borracho perdido en la neblina para describir ese sentimiento de no cazar una?

No hay tu tía

“Y no, hermano. Ya no hay forma de hacerlo. Por más vueltas que le des, no habrá manera de solucionar ese asunto. No hay tu tía”.

La atutía era una sustancia derivada de la fundición del cobre que servía como medicina para ciertas enfermedades oftalmológicas. “No hay atutía” fue la frase original que, con las deformaciones del teléfono descompuesto del tiempo, se convirtió en esta original expresión que asegura que algo ya no tiene remedio.

Hacer algo de cayetano

Si andás de paseo por Argentina y algún amigo te pide que hagas algo “de cayetano”, tené mucho cuidado. No te tenés que disfrazar de San Cayetano ni ir a la procesión religiosa del 7 de agosto. “De cayetano” significa “en silencio” o “sin decir nada a nadie”. Así que, si vas por el Obelisco y pasa volando frente a tus ojos un billete de 500 pesos, agarralo, pero de cayetano

Tirar los galgos

Argentina tiene la fama de albergar a las mujeres más lindas del mundo. Y los hombres, que nos quedamos atrás con nuestras dotes seductoras, tratamos de endulzarles los oídos para ganar su aprecio. Claro que no se trata exactamente de una cacería como la que se practica en las zonas rurales con perros que atrapan a alguna presa, pero ambos modos de soltar o tirar los galgos pueden tener varios puntos en común…

“Billetera mata galán”

La frase es del playboy Jacobo Winograd, que tuvo sus quince minutos de fama en los ‘90, y hace alusión a que una billetera que explota de dinero es mucho más atractiva para las chicas que un galán de cara bonita. ¡La frase fue tan famosa que hasta la patentó!

“La casa está en orden”

El expresidente Raúl Alfonsín es el autor de esta frase (“Felices Pascuas, la casa está en orden”), dicha para traer calma a la población luego de un levantamiento militar (recordemos que Alfonsín fue el primer presidente democrático después de la dictadura militar que sufrió la Argentina). En realidad, se suele decir con ironía, ya que la casa estaba en orden, sí, pero ese orden no duró mucho tiempo, lo que ha sido una constante desde entonces en la vida política argentina…

Podés leer más frases argentinas célebres ligadas a la política haciendo clic acá. Son frases que nos han hecho llorar, reír y considerar el exilio…

¿Se te ocurren más frases argentinas que son incomprensibles para el resto del mundo?

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Este artículo fue actualizado por última vez el 17 de agosto de 2019.