Costa Rica tiene muchísimo para ofrecer, por lo que las ofertas para turistas parecen ser infinitas. Para ayudarte a decidir qué visitar primero, aquí te proponemos algunas de las actividades que no deberías perderte.

Volar sobre un bosque nuboso.

Monteverde es una de las regiones más conocidas de Costa Rica por su espectacular bosque nuboso. ¡Y el canopy es la mejor forma de experimentarlo! Atado con arneses y cuerdas, disfrutarás desde lo alto todas las maravillas de este distrito. Así que no te vayas de Costa Rica sin volar (y por favor no te olvides de las cuerdas).

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Aprender a decir “Pura Vida”.

Crédito: brianfey

Pocas cosas hay más ticas que el “Pura Vida”, pero esta expresión no puede ser usada a la ligera. “Pura Vida” puede ser un saludo, una despedida, una pregunta, una respuesta, un adjetivo calificativo… pero para saber usarlo hay que pasar unos días en Costa Rica. “Diay, Pura Vida”.

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Ver nacer a una tortuguita

Tortuguero es otro de los destinos concurridos del país, en gran medida por ser el lugar elegido por la tortuga verde para ir a poner sus huevos. Si visitas Tiquicia entre julio y octubre, podrás ver este milagro de la vida con tus propios ojos.

Crédito: Wilma Compton

Ver comer a los cocodrilos del río Tárcoles.

Aclaro que no debes lanzarles comida, lo cual está prohibido y con razón. Pero si en una de tus rutas por Costa Rica pasas sobre el río Tárcoles, asómate con cuidado por el puente y echa un vistazo a las familias de cocodrilos que habitan y se alimentan en esas aguas. Aunque a los ticos ya casi no les llama la atención, a los extranjeros nos deja sin aliento.

Crédito: Nada Incluído

Hacerse un selfie con otros de sus animales típicos.

Seguro que habéis visto alguna foto de las famosas ranas de ojos rojos. Pues si visitas Costa Rica vas a tener la oportunidad de fotografiarte con ellas, siempre y cuando seas más rápido que estos escurridizos anfibios. Pero si lo tuyo no es la tecnología, entonces mejor que pruebes directamente a hacerte una foto entre perezosos: esos seguro que no se te escapan.

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Crédito: Jan Hazevoet

Disfrutar de sus mares desde dentro…

En un país tan rodeado de mar, sin duda el agua puede ser una fuente infinita de diversión. Así que si te gustan los océanos, súbete a una lancha y contempla las ballenas en el Parque Nacional Marino Ballena; o encarámate a una tabla de surf y surca las olas de Santa Teresa, Nosara, Tamarindo… o ponte tu traje de buzo y descubre todo lo que esas aguas esconden.

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… o desde fuera.

Y es que si lo que más te gusta de la playa es tumbarte en la arena… entonces en Costa Rica también tienes lo que buscas. Da igual que vayas a Limón, Guanacaste o Puntarenas, Costa Rica está rodeado de playas maravillosas donde merece la pena refugiarse a ver la vida pasar.

Darte una ducha de agua volcánica.

Cualquier tour que se precie por Costa Rica tiene que incluir San Carlos, el cantón sobre el que se levanta el impresionante volcán Arenal. Este coloso, además de regalar una de las mejores postales del país, genera unas deliciosas corrientes de agua volcánica. Y allí se han levantado unos complejos turísticos maravillosos, que bien valen unos días de tu viaje.

Crédito: Nada Incluído

Senderismo en la pura naturaleza.

Costa Rica está repleto de parques naturales visitables, y cualquiera que elijas, por remoto que parezca, va a merecer la pena. Corcovado, Manuel Antonio, Cahuita, Río Celeste, Chirripó, Cabo Blanco… y un largo etcétera de maravillas naturales están esperando que las recorras.

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Enamorarte al atardecer.

La costa del Pacífico regala algunos de los atardeceres más bonitos del planeta, por lo que ver la caída del sol desde la playa puede ser una experiencia muy romántica. Así que asegúrate de ir bien acompañado. Te vas a enamorar.

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