Los pobladores nativos del México prehispánico no tenían los animales de tiro que sí eran utilizados por otras civilizaciones para transportar cargas, como medios de transporte y vehículos de guerra y para la agricultura. Por ello es que uno acude a los vestigios arqueológicos de las antiguas ciudades prehispánicas y no puede evitar preguntarse cómo es que lograron llevar a cabo sus construcciones sin las ventajas que ofrece el transporte con animales.

Bien pues, tomemos como ejemplo la tenacidad de los mexica, que crearon un imperio poderosísimo en menos de 70 años, y que para el siglo XV habían construído una mega red de carreteras que conectaba su imperio con su capital Tenochtitlan.

Estos caminos se extendían hacia los cuatro puntos cardinales de su capital, con hombres corredores que eran capaces de transportar una carga de hasta 23 kilos. Estos mensajeros se relevaban durante el trayecto en los puestos de descanso establecidos en el camino. Teniendo en cuenta que su velocidad media era de 22 km/h, una carga o mensaje podía llegar de las costas del estado de Veracruz a la ciudad de México-Tenochtitlan en menos de 24 horas (incluso tomando en cuenta la carga que llevaban sobre su espalda los cargadores, lo cual podía disminuir su velocidad). Esto convierte a este servicio de transporte y mensajería en uno de los más veloces de su época.

Los corredores, mensajeros y cargadores se encontraban dispuestos por todo el imperio, tanto en los mercados y plazas públicas, como en los frentes del ejército y las caravanas de comerciantes. Eran verdaderos profesionales de su trabajo, formados en la rigurosidad de la educación en Tenochtitlan, que exigía que todos los niños recibieran educación militar y oficiosa desde temprana edad.

Las cargas se transportaban en una especie de mochila que se sostenía con la frente llamada “mecapal”, que hasta la fecha se sigue utilizando en los pueblos de México.

También se usaban el “huacal” y el “cacaxtli”, cajas o entarimados que servían para transportar mercancías más delicadas como objetos de barro o artículos de lujo.

Sin embargo, los pies no eran el único medio de transporte en aquel entonces. Como recordarás, Tenochtitlan fue construida en un islote en medio de un pantano, que más tarde llegaría a ser tres veces más grande que la Londres de aquella época.

En consecuencia, los mexica tuvieron que aprovechar su entorno, adaptarse, innovar y desarrollarse de formas que sus rivales no lo habían hecho. Así, desarrollaron un sistema de transporte por medio de canoas dentro de su capital.

Este es un hecho que impresionó enormemente a los españoles, que incluso creyeron estar soñando por la diversidad dentro de Tenochtitlan:

“(…) y desde que vimos cosas tan admirables no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y veíamoslo todo lleno de canoas y en la calzada muchos puentes de trecho en trecho, y por delante estaba la gran Ciudad de México…”.

“(…) entraron a Cuitláhuac los españoles y demás acompañantes, muy sorprendidos al contemplar la belleza de la ciudad con sus grandes torres. Iban por una angosta calzada en la que apenas podían pasar dos en caballo, toda era de puentes levadizos…”.

“(…) y otra cosa de ver: que podían entrar en el vergel grandes canoas desde la laguna por una abertura que tenían hecha sin saltar en tierra… Digo otra vez lo que estuve mirando, que creí que en el mundo hubiese otras tierras descubiertas como éstas…”.

Autor: Bernal Díaz del Castillo

Como puedes apreciar, este soldado español no daba crédito a lo que presenciaba.

Pero Bernal Díaz del Castillo no fue el único impresionado, pues Hernán Cortés confirma el espectáculo visto por su soldado, cuando nos relata la forma en que está organizada la ciudad, que le parece algo digno de admirar:

“(…) son las calles de ella (Tenochtitlan), digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas de éstas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua, por la cual andan en sus canoas, y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias y bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par…”.

¿Qué te parece? Vaya que a pesar de los obstáculos y carencias los reinos e imperios nativos supieron encontrar la forma de progresar, superando incluso en algunos aspectos a los hombres blancos que les invadieron.

Bueno, toma nota y que no se diga que la falta de animales de carga y tiro es una limitante para construir grandes ciudades.

Bibliografía:

“Rutas y caminos de los mexicas” Hassig, Ross para la revista Arqueología Mexicana.

“El mecapal. Genial invento prehispánico”, Rubén Morante López para la revista Arqueología Mexicana.

“Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” de Bernal Díaz del Castillo.

“Cartas de Relación” de Hernán Cortés.