La ciudad de Oaxaca y sus alrededores tienen una gran cantidad de atractivos asombrosos. Llegar a la ciudad sin saber exactamente qué ver o a dónde ir terminará poniéndote a la merced de un par de opciones seguras o de algún tour de esos que prometen llevarte a todo lo que hay que ver en unas cuantas horas. Si te organizas bien, puedes visitar la mayor parte de los atractivos que ofrecen los Valles Centrales en tan sólo tres días. Anótale y ve preparando las maletas.

Día 1. La Ruta Mágica de las Artesanías

Este día vas a recorrer un montón de poblados a los alrededores de Oaxaca, cada uno enfocado en la elaboración de alguna de las artesanías típicas de la zona. Tienes que emprender camino hacia el sur de la ciudad por la carretera 175. Pero antes que nada, pasa por el Mercado 20 de Noviembre a tomarte el obligado chocolate con pan de yema. Hay que aprovechar que no es necesario salir tan temprano, ya que los mercados de artesanías que visitarás comienzan a alcanzar su pico de actividad hacia media mañana.

La primera parada es San Bartolo Coyotepec, cuna de la alfarería en barro negro. En la plaza principal (la verás a tu lado derecho) te vas a encontrar con algunos locales que ofrecen piezas de barro negro, pero la experiencia completa está del otro lado de la carretera. Detrás del templo de San Bartolomé Apóstol se encuentran una gran cantidad de talleres de barro y un mercado de artesanías que reúne piezas de la gran mayoría de los artesanos del pueblo. En este lugar es donde vas a pasar la mayor parte del tiempo en San Bartolo.

Basta con mirar la fuente de la plaza en San Bartolo Coyotepec para saber a qué se dedican los artesanos de la zona.



Ojo: en una esquina de la plaza principal de este y otros pueblos se encuentra un mapa donde puedes revisar la ubicación de los talleres más famosos y otros sitios de interés.

Así nacen los alebrijes de San Martín Tilcajete

La siguiente parada es San Martín Tilcajete, uno de los dos poblados de Oaxaca especializados en la elaboración de alebrijes. Llega hasta el centro del pueblo y explora los talleres que se encuentran en las cuadras que rodean la plaza principal. San Martín tiene alebrijes para todos los bolsillos, desde piezas sencillas como las que encuentras en otros mercados oaxaqueños hasta obras de arte muy impresionantes. Aunque no pienses gastar tu sueldo de un año en un alebrije, conviene visitar los talleres y admirar sus piezas terminadas y los procesos de elaboración. Te recomiendo darte la vuelta por El Sueño Zapoteco y Casa Don Juan, además de la visita obligada al taller de Jacobo & María Ángeles.  

El taller de Casa Don Juan

No te dejes engañar por la apariencia un tanto desolada de San Martín en días de baja actividad, todos los talleres están en operación y basta con que toques la puerta para que te reciban sin el menor problema.

Después de regresar a la carretera desde San Martín te vas a encontrar casi inmediatamente con la salida a Santo Tomás Jalieza, un pueblito de calles coloridas donde el principal atractivo son las artesanías elaboradas con telar de cintura. En el centro del pueblo hay un pequeño mercado donde verás muchas tejedoras en plena acción. Aquí y a los alrededores encontrarás textiles de gran calidad y con diseños muy originales.

La plaza de artesanías en el centro de Santo Tomás Jalieza

Si aún no encuentras el huipil que andabas buscando, sigue un par de kilómetros más al sur sobre la carretera hasta llegar a San Antonino de Castillo Velasco. En el centro del pueblo vas a encontrar varios puestos con artesanías de algodón. Ten en cuenta que estos puestos se quitan bastante temprano durante la semana. Cuando pasé por aquí, eran como las cinco de la tarde de un jueves y ya todo estaba cerrado.

No encontré artesanías en San Antonino de Castillo Velasco, pero sí encontré una señora que vendía aguas de sabores muy originales. Esta es de horchata con nieve de tuna.



Desde San Antonino, solo hace falta cruzar la carretera para estar en Ocotlán. Este es el poblado más grande de la zona y cada viernes alberga uno de los mercados tradicionales más importantes de los Valles Centrales. Aquí vas a encontrar un poco de todo lo que has venido viendo hasta el momento: alfarería, arte textil, pero también cestería y trabajos en metal, como la elaboración de cuchillos y espadas. Si pasas por el Mercado Morelos, cómete unas enchiladas de mole en la famosa Cocina de Frida.

De regreso a Oaxaca, puedes detenerte en Zaachila. El mercado tiene un montón de antojitos que seguramente te caerán muy bien después de un día tan ajetreado. También venden mucho pan muy rico, lo que te puede servir para echar a andar tu segundo día. Si todavía hay luz, puedes hacer rendir aún más tu día y hacer una segunda incursión en el mundo de los alebrijes en Arrazola. Tanto Zaachila como Arrazola están dentro de la zona conurbada de Oaxaca, así que no estarás muy lejos de tu camita al terminar con cualquiera de estas dos paradas.

 

Día 2. A Hierve el Agua y de regreso

Este día toca levantarse más temprano. La idea es llegar a Hierve el Agua antes que las hordas de turistas y evitar una posible insolación al hacer la caminata por las cascadas petrificadas. Salir a las siete y media de la mañana de la ciudad de Oaxaca te garantizará llegar a tu destino antes que los primeros camiones de turismo. Si compraste pan en Zaachila, para por un café en el camino y pon la combinación a buen uso. Para llegar a Hierve el Agua vas a tomar la carretera 190 Oaxaca-Tehuantepec. Poco antes de llegar a las cascadas habrá una desviación bien señalizada. Ten en cuenta que los últimos kilómetros del camino son de terracería y tendrás que pagar una pequeña cuota antes de llegar a Hierve el Agua.

Photo: Rulo Luna

Si vienes a Hierve el Agua a tomar fotos, tienes que llegar muy temprano o de plano acampar aquí para aprovechar el amanecer.

Al llegar a Hierve el Agua, aprovecha la ausencia de turistas en los manantiales para tomar todas las fotos que puedas antes de que la cosa se empiece a parecer a Acapulco en Semana Santa. El sendero que te lleva hasta la base de las cascadas regresa hasta la zona de los manantiales, pero todo el recorrido puede durar más de dos horas y media y no es recomendable realizarlo si el sol es muy intenso. Yo te recomendaría descender hasta la base de las cascadas petrificadas y regresar por donde llegaste (el resto del recorrido es bonito, pero ésta es la mejor parte). De regreso al estacionamiento vas a encontrar un montón de puestos donde puedes hacer un desayuno más copioso y prepararte para lo que sigue.

Esta es de las mejores vistas en la caminata alrededor de las cascadas petrificadas.

De Hierve el Agua hay que encaminarse a San Pablo Villa de Mitla por la carretera federal 179. Los dos destinos están bastante cerca, pero la carretera tiene muchísimas curvas y vale la pena llevársela con cuidado. Una vez en Mitla, tómate tu tiempo para visitar la zona arqueológica y el centro de la ciudad. Vale la pena contratar a uno de los guías en la zona arqueológica si quieres conocer más sobre los antiguos habitantes de Oaxaca. A los alrededores de la zona arqueológica encontrarás un montón de puestos de recuerditos en los que suele haber textiles de muy buena calidad.

La zona arqueológica de Mitla no es tan visitada como Monte Albán, pero sus mosaicos son realmente impresionantes.

A unos veinte minutos de Mitla se encuentra Santiago Matatlán, la llamada Capital Mundial del Mezcal. Prácticamente todo el pueblo se dedica a la elaboración de mezcal, así que puedes simplemente parar a comprar un par de botellas, tomar un tour en alguna de las mezcalerías o incluso recorrer los plantíos de maguey que se encuentran a los alrededores.

Las calles de Santiago Matatlán, Capital Mundial del Mezcal

Este es el momento de emprender el regreso a Oaxaca, pero aún hay mucho que ver. Si tu espíritu comprador sigue activo después de la ruta del día anterior, detente en Teotitlán del Valle, una localidad famosa por la elaboración de tapetes. Explora los alrededores de la plaza principal, donde encontrarás la mayor parte de los talleres textiles. Los tapetes de Teotitlán son una maravilla, por lo que no está de más llegar con un guardadito, por si las dudas.

Antes de regresar a Oaxaca, detente en Santa María del Tule. Aquí se encuentra uno de los árboles más famosos del mundo: El Tule. Este ahuehuete tiene más de dos mil años de antigüedad, pero su fama se debe a que es el árbol con el tronco más grueso registrado en todo el mundo. Tendrás que pagar una pequeña cuota para entrar al atrio de la iglesia donde se localiza el árbol, pero vale la pena ver a este gigante desde la primera fila. Antes de irte, pasa al mercado por unas empanadas de amarillo o, si el hambre ya está apretando, aprovecha para hacer una cena tempranera en El Milenario.

 

Día 3. Monte Albán y disfrutar de la ciudad

Felicidades, has superado los días de mayor ajetreo en tu itinerario. El tercer día lo vas a iniciar con la obligada visita a Monte Albán, la capital del imperio zapoteca y una de las zonas arqueológicas más importantes de Oaxaca. La zona arqueológica no está muy lejos del centro de la ciudad, pero conviene ir temprano —alrededor de las ocho de la mañana— para evitar el exceso de turistas. Nuevamente, es recomendable contratar los servicios de un guía para sacarle el mayor provecho a tu visita.

Desde Monte Albán tendrás una gran vista de Oaxaca y los Valles Centrales.



Ojo: hay dos caminos que llevan a la zona arqueológica, la carretera nueva y la vieja. La carretera vieja tiene unas vistas de la ciudad bastante bonitas, pero la falta de mantenimiento hace que el camino pueda resultar un poquito difícil.

Pon atención mientras caminas por el centro de la ciudad. Siempre te puedes encontrar con alguna calenda.


El resto de este día se lo puedes dedicar a pasear por el Centro de Oaxaca. Puedes iniciar tu recorrido a pie en el Zócalo de la ciudad. A los alrededores encontrarás grandes ejemplos de la arquitectura oaxaqueña, como el Teatro Macedonio Alcalá y el Templo de Santo Domingo. Si caminas por el andador peatonal (calle Macedonio Alcalá) y las calles aledañas, vas a encontrar un montón de tiendas con artesanías y otros lugares que vale la pena visitar como el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el Museo de la Filatelia, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, el Museo de los Pintores Oaxaqueños y el Museo Textil de Oaxaca.

El Teatro Macedonio Alcalá es una de las muchas joyas arquitectónicas que encontrarás en el centro de la ciudad.


A una cuadra del Zócalo se encuentran los mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre. En el primero encontrarás un montón de productos oaxaqueños ideales para armar el itacate antes de regresar a casa; el segundo es uno de los mejores sitios para comer en la ciudad. Si no has pasado por tu chocolate con pan de yema, hazlo ahora.

Que no se te olvide tu chocolate con pan de yema en el Mercado 20 de Noviembre.

Y si andas en búsqueda de un restaurante para terminar tu visita a Oaxaca con broche de oro, te recomiendo tanto Casa Oaxaca como Zandunga Sabor Istmeño. Y no puedes decir que fuiste a Oaxaca si no participaste por lo menos de una degustación de mezcal, así que date una vuelta por In Situ Mezcalería (a una cuadra del centro), donde no importa si eres conocedor o no, seguramente saldrás gratamente sorprendido.