La sexualidad entre los pueblos prehispánicos no se limita a un acto privado entre dos personas, sino que es parte de la creación del universo y podemos apreciarlo a través de numerosas leyendas que nos hablan de su carácter sagrado.

Una de ellas podemos encontrarla en “Historia general de las cosas de Nueva España” de Bernardino de Sahagún y nos habla de la implicación de los deseos sexuales y cómo estos pueden llevar a una persona a empeorar su salud por no satisfacerlos.

En dicha leyenda una princesa tolteca se enamora de un vendedor de chiles que nadie sospecha que se trata realmente de Tezcatlipoca, a quien también llaman Titlacahua y que se ha propuesto acabar con los toltecas y Quetzalcóatl lo que finalmente sucedería, pues este termina huyendo a Tlapala.

Lo curioso del relato es que el vendedor de chiles es llamado “tohueyo” que se traduce como “extranjero” y que también es un apelativo para referirse a los huastecos, a quiénes las crónicas señalan como un pueblo propenso a la liberalidad sexual.

“Otro embuste hizo el dicho titlacahua, el cual se volvió y pareció como un indio forastero, que se llama tohueyo, desnudo todo el cuerpo, como solían andar aquellos de su generación, el cual andaba vendiendo axí verde, y se asentó en el mercado, delante del palacio…”

Como puedes ver, es señalado que el disfraz de vendedor de chiles fue usado por Titlacahua (Tezcatlipoca) para poder acercarse al palacio y también se menciona que el tohueyo andaba desnudo como todos los de su tipo, es decir, los huastecos.

“Y el Huémac, que era señor de los tultecas en lo temporal, porque el dicho Quetzalcóatl era como sacerdote y no tenía hijos, tenía una hija muy hermosa, y por la hermosura codiciábanla y deseábanla los dichos tultecas para casarse con ella. Y el dicho Huémac no se la quiso dar a los dichos tultecas. Y la dicha hija del señor Huémac miró hacia el tíenquez (tianguis) y vio al dicho tohueyo desnudo, y el miembro genital. Y después de lo haber visto, la dicha hija entróse en palacio y antojósele el miembro de aquel tohueyo, de que luego comenzó a estar muy mala por el amor de aquello que vió. Hinchósele todo el cuerpo, y el dicho señor Húemac supo cómo estaba muy mala la hija, y preguntó a las mujeres que guardaban a la hija:

-¿Que mal tiene mi hija? ¿Que enfermedad es esta que le ha hinchado todo el cuerpo?-

Y le respondieron las mujeres diciendo:

-Señor, de ésta enfermedad fue la causa y ocasión el indio tohueyo que andaba desnudo y vuestra hija vio y miró aquel miembro genital de aquel tohueyo, y está mala de amores.-”

De entrada podemos notar que se hace una equivalencia entre Huémac y Quetzalcóatl, pues se señala que son la misma persona y así mismo se aprecia que tiene una hija que no pretende dar en matrimonio a los toltecas, situación que aprovechó Titlacahua (Tezcatlipoca) andando desnudo de manera que fuera visible para la jóven, lo que despertó su deseo sexual al grado de enfermar y preocupar a su padre.

“Y el dicho señor Huémac, oído estas palabras, mandó diciendo:

-¡Ah, tultecas! Buscadme al tohueyo que anda por aquí vendiendo axí verde. Por fuerza ha de aparecer.-

Y ansí lo buscaron en todas partes. Y no pereciendo, un pregonero subió a la sierra, que se llama Tzatzitépec, y pregonó, diciendo:

-¡Ah, tultecas! Si halláis un tohueyo que por aquí andaba vendiendo axí verde traedlo ante el señor Huémac.-

Y ansí buscaron en todas partes, y no le hallaron, veniendo a decir al señor Huémac que no parecía el dicho tobueyo. Y después pareció el dicho tohueyo asentado en el tiánquez donde antes había estado vendiendo el dicho axí verde. Y como lo hallaron, luego fueron a decir al señor Huémac cómo había parecido el dicho tohueyo.”

¿Te imaginas?, Huémac (Quetzalcóatl) tuvo que ordenar la búsqueda del tohueyo ante la impotencia para poder encontrar alivio para su hija y aquí es donde en la historia resulta vencedor Titlahacua (Tezcatlipoca).

“Y traído ante el señor Huémac dixóle el señor Huémac, preguntando al dicho tohueyo:

-¿De dónde sóis?-

Y respondió el dicho tohueyo, diciendo:

-Señor, yo soy forastero. Vengo por aqí a vender axí verde.-

Y más le dixo el señor:

-Ah, tohueyo, ¿Donde os tardastes? ¿Por qué no os ponéis el máxtlatl y no os cubrís con la manta?-

Y le respondió el dicho tohueyo, diciendo:

-Señor, tenemos tal costumbre en nuestra tierra.-

Y el señor dixo al dicho tohueyo:

-Vos antojastes a mi hija. Vos la habéis de sanar-

Y le respondió el dicho tohueyo diciendo:

-Señor mío, en ninguna manera puede ser esto, mas matadme. Yo quiero murir porque yo no soy digno de oír estas palabras, viniendo por aquí a buscar la vida vendiendo axí verde.-

Dixole el señor:

-Por fuerza habéis de sana r a mi hija. No tengáis miedo.-

Y luego tomáronle para lavarle y tresquilarle, y le tiñeron todo el cuerpo con tinta, y le pusieron el máxtlatl y le cubrieron con una manta al dicho tohueyo. Y dixóle el señor Huémac:

-Anda y entra a ver a mi hija allá dentro donde la guardan.-

Y el dicho tohueyo ansí lo hizo y dormió con la dicha hija del señor Huémac, de que luego fue sana y buena. Y desta manera el dicho tohueyo fue yerno del dicho señor Huémac.”

Así que al final aquel vendedor de chiles que no era otro que Tezcatlipoca, orquestó una derrota a los toltecas aprovechando la debilidad sexual de la hija de Quetzalcóatl, a quién hizo enfermar de deseo. Y para que ilustres mejor este pasaje, tienes que saber que el Códice Florentino nos dice que los huastecos se distinguían porque siempre andaban desnudos y además se perforaban el prepucio colocando un adorno con plumas rojas, llevaban el cuerpo tatuado y el cabello peinado hacia arriba teñido de amarillo o rojo, algo muy sexualizado en aquella época y seguramente lo sería también en la nuestra. Por cierto tohueyo se traduce como “nuestro vecino” y vaya que eran vecinos bastante eróticos ¿no crees?.