¿Tomar ayahuasca en la selva amazónica o pasarte diez días meditando sin hablar con nadie? Si estás buscando algo que te mueva la estantería (o que provoque un terremoto en tu interior), podrías considerar las opciones de esta lista creada en colaboración con el equipo de viajeros y escritores de Matador Network. Se trata de experiencias de crecimiento espiritual y personal intensas que podemos buscar activamente y que suelen ser una suerte de punto de inflexión, un antes y un después en el conocimiento de uno mismo y en el camino espiritual. Si te atreves a hacer la prueba, al regresar ¡no olvides contarnos qué tal te ha ido en los comentarios!

 

1. Hacer un curso de Meditación Vipassana, practicando meditación durante 10 días, todo el día, en silencio absoluto las 24 horas.

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Los que pasaron por la experiencia, cuentan que es una de las cosas más difíciles que hicieron en su vida, que por momentos pensaron que no lo lograrían, y que fueron llamados “locos” por personas que no se atreven a pasar por la experiencia. Y sin embargo, también dicen que ha sido una de las mejores cosas que hicieron en su vida. En esos 10 días, uno medita muchas horas por día en una misma posición, y no se permite la comunicación con nadie: ni hablando, ni por gestos, ni mirándose a los ojos con los compañeros de meditación.

Este es un buen sitio web en el que informarse al respecto y buscar locaciones en distintas partes del mundo: www.dhamma.org/es. También, si quieren una narración provocadora, bien escrita y súper divertida, pueden leer a Sebastián Defeo, quien empieza su narración con la siguiente frase: Yo No Podría, y nos invita así a pensar a qué le tenemos miedo.

 

2. Hacer un gran peregrinaje, como recorrer el camino de Santiago, el de los Apalaches o Kumano Kodo.

Algunos grupos de nativos norteamericanos, como los Lenape, tienen un ritual llamado “la búsqueda de visión”. Consiste en ir al bosque en soledad y ayunar durante días hasta que uno se encuentra con sus espíritus superiores o guías. Tal como hace la comunidad Lenape, hacer una travesía en soledad puede llevar a ver muchas cosas sobre uno mismo. Más allá de que uno quizás no esté buscando conectar con “espíritus superiores o guías”, al pasar mucho tiempo a solas con tus propios pensamientos… muchos demonios salen a la superficie, y con suerte, tenemos la posibilidad de comprenderlos y dejarlos ir.
Aún tengo pendiente recorrer el Camino de Santiago, pero si he hecho un recorrido corto en Kumano Kodo, una antigua ruta de peregrinación en Japón que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Uno se pregunta todo, reiteradas veces: ¿qué hago acá? ¡Podría estar disfrutando de un onsen! ¿Por qué cargo tanto mi mochila? ¿Mi mochila cargada es una analogía de mi mochila emocional? ¿Por qué llueve? ¿Dónde estoy? ¿Quién me manda a hacer un camino en un país cuyo idioma no entiendo ni para saber si estoy en el sendero correcto?
Yo quería hacer el camino sola, y finalmente una de las mejores cosas que me pasó fue encontrarme con un español y ¡tener con quien conversar y exorcizar demonios durante dos días!

 

3. Hacer un proceso de sanación con chamanes… los hay en varios lugares del mundo.

«Hacer referencia al Chamanismo implica hablar de Vida y Naturaleza, es tener la plena certeza que todos –todos, desde una piedra diminuta, pasando por un oso salvaje hasta el mismo ser humano- estamos conectados, viviendo en la Tierra.» Así empieza su explicación Eugenia Daniela Castro, psicóloga y practicante del chamanismo. Daniela me cuenta que si bien el conocimiento chamánico ha transmutado a través del tiempo, viajando por diferentes culturas, adaptándose a cada comunidad indígena, se mantiene latente uno de sus pilares fundamentales: conectar el alma del ser humano con las fuerzas espirituales de la tierra y del universo. Según ella, haciendo este encuentro posible, el chamanismo no es sólo una herramienta de autoconocimiento para el individuo, sino también un camino de sanación espiritual para la humanidad.

«El Chamanismo no reconoce fronteras, por lo que actualmente no sería extraño toparse con un chamán en medio de una gran ciudad, donde abundan rascacielos y escasean bosques y aguas puras. Ése fue mi caso. Un día que parecía ser como cualquier otro, llegué a un consultorio chamánico buscando la sanación de mi Alma. En ese lugar, por primera vez, escuché hablar de las “fracturas del Alma” y cómo ese padecimiento estaba limitando mi vida, haciendo que me sienta estancada en determinados aspectos. Le tomó algún tiempo a mi mente poder traducir en palabras esta técnica: el Alma, es decir, el rompecabezas completo que cada uno de nosotros trae desde su nacimiento, ya no estaba entero. Había perdido algunas piezas a lo largo de mi vida, ante hechos dolorosos, lo que me hacía perder fuerza en mi cotidianidad. Es así como el chamán fue en busca de aquellas partes que había extraviado, devolviéndome la energía que había perdido en cada uno de esos eventos… Con el correr del tiempo, sentí las consecuencias de ese proceso de sanación de una forma muy palpable y concreta. Me sentía más tranquila, esa angustia añeja se había esfumado y, sobre todo, volví a sentirme liviana en mi andar. A partir de ese momento, elegí al Chamanismo como una forma de vida y aprendí algunas de sus técnicas que tanto me ayudaron en su momento para ponerlas hoy al servicio de los demás.” Eugenia Daniela Castro

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4. Participar de un ritual de Ayahuasca.

Algunas personas toman ayahuasca por simple curiosidad, de manera recreativa, como experiencia cultural del pueblo que están visitando, o para buscar -activamente- alterar sus percepciones. El uso milenario de la Ayahuasca en regiones amazónicas tiene que ver con el crecimiento espiritual. La palabra “Ayahuasca” significa “soga de los espíritus” en quechua, y consiste en un brebaje producido a partir de la cocción de una liana.

El rito o ceremonia de sanación es una experiencia alucinógena guiada por un chamán entre cánticos e infusiones. Las comunidades que practican el ritual creen que la planta de Ayahuasca es como un ser que guía, acompaña y sana. Vale aclarar que cada comunidad hace el ritual de manera particular, y que las creencias entorno a la planta pueden variar. Algunas comunidades lo practican dentro de cuevas, mientras que otras lo hacen en la selva (en zonas techadas o no).

También hay rituales “simplificados” para personas foráneas. Por ejemplo, en vez de uno mismo ir a buscar la planta en la selva, las comunidades cultivan ayahuasca y preparan la infusión para los visitantes.

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Según cuenta Demián en su artículo, algunas personas que buscan participar de la ceremonia de la Ayahuasca “intentan tratar su sufrimiento a través de una conciencia más amplia de sus malestares e incursionan en su mente buscando respuestas y revelaciones”. Demián relata que no solo tuvo que preparar su cuerpo y su mente para tomar Ayahuasca, sino que también le recomendaron formular una pregunta personal y significativa que guíe la acción del Chamán y de la droga, para poder encontrar algunas respuestas.

“En lo personal, me di cuenta de que mientras más me resistía y quería controlarme, más me provocaba los vómitos. Es realmente cuando te dejas llevar por la experiencia cuando empiezas a sentir los efectos de paz y sanación. (…) Mientras estuve en la ceremonia, me invadió una paz interior indescriptible, y esta duró varios días. Luego, en mi caso me ayudó a organizar mis prioridades y a dar valor a las personas más significativas en mi vida. ”. Demián Roda

También es importante elegir bien la comunidad donde hacer el ritual. Al participar del chamanismo, uno tiene que saber que es responsable de su propio ser, y no se pone simplemente en las manos del chamán. Demián, por ejemplo, fue a la comunidad Kuyaloma, en Misahuallí (región Amazónica del Tena, Ecuador).

 

5. Experimentar el ritual del Peyote.

Photo: Rulo Luna Ramos

Crédito: Rulo Luna Ramos

El peyote es parte central de la cosmogonía del pueblo wixárika, habitantes del oeste central del territorio que actualmente se conoce como México. Es peyote es la manera tradicional en la que los wixárikas se comunican con lo sagrado, como se explica aquí.

El ritual del peyote es una experiencia muy personal que conlleva una confrontación interna y un nuevo entendimiento del mundo que nos rodea. La forma en la que la planta nos transmite este conocimiento es a partir de la mescalina, un fuerte alucinógeno que está presente en ésta y otras cactáceas. Si quieres experimentar el ritual, lo más recomendable es que investigues acerca del uso tradicional de la planta por los wixárika y, una vez que lo entiendas, decidas el camino por el cual deseas aproximarte a la experiencia. Quizás este libro sobre las enseñanzas de los chamanes del peyote sea un buen lugar para comenzar.

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El ritual del peyote se puede realizar en el desierto de Wirikuta, en San Luis Potosí, pero es importante que consideres que el ritual es ilegal para todos aquellos que no son huicholes y que la extracción de la planta está penada por la ley.

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6. Encontrar a personas con las que compartimos una conexión profunda, del alma… y luego actuar en consecuencia.

Para quienes creen en la existencia del alma y en la reencarnación, es importante considerar cómo limpiar el karma y también cómo nuestra alma se conecta con la de otras personas. ¿Te ha pasado de conocer a alguien y sentir que ya se conocen, aunque solo han pasado unas horas juntos? Yo creo en honrar esas conexiones, en no dejarlas pasar sin más.

Crédito: carloszgz

“El encuentro con el alma gemela se trata, sobre todo, de un impulso para el despertar espiritual de los involucrados. Es el inicio de un viaje hacia la profundidades de tu ser, porque tu alma gemela es tu espejo y va a mostrarte tu divinidad y tus miserias sin piedad. Nadie va a hacerte feliz si tú no eres feliz, y solo a partir de la aceptación y el amor hacia ti mismo vas a lograr tener una relación con el otro”.

No soy experta en temas de almas gemelas, relaciones kármicas o grupos de almas, solo sé que hay relaciones y conexiones que el pensamiento cartesiano no me permite explicar. Relaciones que me han permitido crecer mucho, ver mis zonas más oscuras, y cambiar… una vez que me abrí a ello. Conexiones que no conocen de espacio y tiempo medido por kilómetros y minutos. Quizás debería re-escribir el subtítulo… y solamente decir que algo de lo que estoy convencida: aquellos que busquen el crecimiento personal y espiritual deberán elegir atravesar el miedo para llegar al verdadero amor, y elegir el amor por sobre el miedo, cada vez.

Crédito: autora.

 

7. Mudarse a un nuevo país o hacer un viaje largo, sin fecha de regreso.

Aunque he visitado más de 10 países en los últimos años y he sido una viajera intermitente, el viaje interior ha sido el que más aprendizajes me ha regalado. No creo que sea cierto que uno necesita -necesariamente- viajar en el territorio para hacer un viaje interior. “Ni siquiera el mejor explorador del mundo hace viajes tan largos como aquel hombre que desciende a las profundidades de su corazón”, dice Julien Green (haz clic aquí para más frases geniales sobre el autoconocimiento).

Sin embargo, el viajar fue necesario en mi caso. Muchos de mis movimientos en el crecimiento espiritual estuvieron relacionados a viajes y personas de países y culturas distintas a la mía. Un amigo me lo advirtió antes de que yo me mudara a Australia por dos años: de lo que más aprenderás al hacer una maestría en el extranjero, es sobre ti misma. Así fue: fue un proceso que me llevó a re-evaluar todo lo que yo creía que era y que sabía, ayudándome a conocer mis límites, y cómo superarlos.

Si aún no cuentas con las condiciones económicas para viajar, ¡no desesperes! Es algo en lo que se puede trabajar. Puedes hacer voluntariados, conseguir trabajos que te permitan viajar, ser au pair en el extranjero, y simplemente viajar por muy poco dinero.

 

Otras opciones para el crecimiento espiritual…

Mientras investigaba para este artículo, le pregunté a mis colegas -todos viajeros y escritores de Matador Network- qué experiencias habían sido decisivas para ellos en su camino de crecimiento personal y espiritual. Contrariamente a lo que yo esperaba, ninguno habló de viajar… Estas son algunas de las cosas que mencionaron: desconectarse de Internet y de todos los dispositivos tecnológicos por una semana; romperte la rodilla y estar sin poder moverte durante dos meses, divorciarte, permanecer sobrio, permanecer sin tomar café ni otros estimulantes, hacerse tatuajes, hacer un voto de silencio… Varios recomendaron simplemente practicar meditación y yoga con regularidad (¡incluso Yoga de la Risa!). Un compañero canadiense, por ejemplo, cree que “uno no necesita pasar 10 días haciendo meditación Vipassana para crecer, ¡eso suena un poco extremo!”. Si bien se pueden aprender muchísimo en un retiro espiritual, lo más importante es poder llevar ese estado meditativo al día a día.

Una de mis compañeras de trabajo contó que para ella había sido muy importante dar a luz naturalmente, sin medicación:

“Algunas mujeres han reportado tener despertares místicos o Kundalini, de manera espontánea, después de pasar por la experiencia del parto. El dejarse llevar por las sensaciones del trabajo de parto, y permitirse explorar los lugares internos hacia dónde nos lleva es una experiencia de autoconocimiento muy poderosa”.

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Como ven, no hay una fórmula para el crecimiento espiritual. Se pueden sumar prácticas a la vida cotidiana, como el yoga y la meditación, y también se pueden tomar situaciones difíciles, como romperse una rodilla o divorciarse, como oportunidades para crecer. Quizás lo importante sea acostumbrarse a que todo momento puede ser buen momento para explorar en las profundidades de nuestro ser, para seguir expandiéndonos.