1. Dejen salir a su niño interior en Papalote.

 

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Photo: @evamova
Papalote Museo del Niño es un museo interactivo ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec. Aunque el nombre puede sacar de onda a muchos, las actividades y exposiciones que se presentan aquí son tan divertidas, que el museo ha mantenido la tradición de dedicar los jueves por la noche al público adulto. Además de las actividades tradicionales del museo, podrán disfrutar de una cena amenizada por una banda de jazz en vivo o checar la proyección en turno en el Domo Digital.

 

2. Conviértanse en rockstars por una noche.

Olvídate de pasar vergüenzas involuntarias durante la primera cita. Demuéstrale a tu pareja que no le tienes miedo al ridículo rentando un salón privado en el London Karaoke y deja salir toda ese estrés que acumulaste en la semana en forma de chorros de voz desafinados. Opciones originales y divertidas para salir de fiesta abundan en la ciudad, pero el London tiene un lugar especial en el corazón de todos los que lo hemos visitado. Reserven con anticipación.

 

3. Disfruten de la ciudad desde las alturas.

 

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Photo: @im_a_drama_queen
La Ciudad de México es un lugar que amerita ser visto desde arriba y hay muchas opciones para hacerlo. Dense una vuelta -literal- en Bellini, el restaurante giratorio en la parte superior del World Trade Center o disfruten la vista del Centro Histórico desde el Miralto, en el piso 41 de la Torre Latinoamericana. Ambos lugares ameritan ser visitados en una tarde despejada para potenciar la experiencia panorámica al máximo.

Si lo que buscan es disfrutar de una puesta de sol y olvidar por un rato que se encuentran en una de las ciudades más grandes y ruidosas del mundo, visiten el roof bar del hotel Condesa DF. Bonita música, buenos tragos y un ambiente relajado hacen de este el punto perfecto para pasar una tarde de domingo en pareja.

Finalmente, si les prendió la idea de la altura y se sienten demasiado extremos para las opciones anteriores, siempre pueden convertir su primera cita en una experiencia vertiginosa, cenando a 45 metros sobre las pirámides de Teotihuacán. Chequen la página de Dinner in the Sky para mayores detalles, pero decídanse rápido porque están en sus últimas fechas.

 

4. Admiren la mancha urbana de lejitos.

 

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Photo: @pedro_a_vazquez

Al estar rodeada por montañas, la Ciudad de México cuenta con una enorme cantidad de miradores que son la excusa perfecta para una cita en absoluta soledad y con mucho potencial romántico. Los mejores miradores están en la carretera a Cuernavaca, bastante cerca si se encuentran por rumbos sureños. Coincidente o convenientemente, los moteles más famosos de la ciudad también se encuentran en esta zona… y también están muy cerca de Tres Marías, a donde pueden ir a desayunar al otro día.

 

5. Vayan a una inauguración.

Con tantos museos en la ciudad, la opción de unos tragos gratis mientras admiran la obra de algún artista nacional o internacional siempre está al alcance de una googleada. Las inauguraciones en museos y galerías son, generalmente, eventos gratuitos y abiertos a todo público. Además, el arte siempre será una buena forma de romper el hielo cuando esos silencios incómodos de primera cita se hagan presentes.

 

6. Piérdanse en la inmensidad de Chapultepec.

 

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Photo: @rulo.luna
Está bien… Chapultepec es bastante común, pero consideren la cantidad de opciones que ofrece este bonito lugar. Pueden rentar un barquito y dejarse llevar por las aguas de los lagos o simplemente recorrer los caminos más alejados del bosque. Mientras andan paseando, dense una vuelta por el Restaurante del Bosque a la hora del desayuno para aprovechar un buen buffet, visiten el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec y disfruten una vista de Paseo de la Reforma digna de cualquier emperador, vean a los voladores de Papantla afuera del Museo de Antropología y entren a ver la impresionante sala mexica o pasen a ver al león en el zoológico. Las opciones son tantas que tendríamos que escribir una guía turística solamente de Chapultepec.

 

7. Terminen una tarde de paseo por el Centro Histórico en El Moro.

El mejor lugar de la ciudad para comerse unos buenos churros y una taza de chocolate caliente (ojo, si el mesero les advierte que el chocolate que ordenaron está muy dulce, es porque está MUY dulce). El Moro consiente las ansias de azúcar de los chilangos desde 1939 y, aún cuando las llamas lo han consumido en un par de ocasiones, sigue siendo reconocido como un lugar emblemático del Centro Histórico. Normalmente está bastante lleno, así que ármense de paciencia y vean por la vitrina de la entrada el surreal proceso de la elaboración de churros.

 

8. Tomen una lección de baile en la Plaza del Danzón.

Photo: Roberto Michel

Justo afuera de la estación del Metro Balderas (ahí por donde Rockdrigo dejó embarrado su corazón) hay una plaza donde cualquiera puede refinar sus habilidades dancísticas o disfrutar del espectáculo de los que sí saben bailar. Lo mejor es visitar este lugar un sábado por la tarde, que es cuando la crema y nata del danzón ocupa la plaza con sus mejores atuendos. Aprender danzón es una de esas habilidades sociales que nadie debería pasar por alto.

 

9. Vayan al cine, pero no al de siempre.

Conviertan este clásico de las primeras citas en algo diferente, aprovechando las opciones de cine clubes que hay a lo largo y ancho de la ciudad. Vayan al Cine Tonalá o a Cinemanía, donde además de una buena cartelera pueden disfrutar de unos igualmente buenos tragos. Visiten el Cine Club Atlántico, donde un maratón puede incluir película más baile con música en vivo, o revivan la experiencia vintage del autocinema en el Autocinema Coyote. Opciones hay, si ustedes acaban yendo a los mismos cines de siempre, es por pura necedad.

 

10. Vayan a una clase gratuita de artes marciales.

Aprovechen la clase gratis que todo dojo de artes marciales ofrece antes de comprometerse a una suscripción. Es la perfecta oportunidad de descubrir un nuevo hobby que tú y tu pareja pueden disfrutar y desarrollar en conjunto. Una vez terminada su clase estarán hambrientos y nadando en endorfinas… Pretexto perfecto para continuar la cita hasta sus últimas consecuencias.

 

11. Organicen un picnic en uno de los muchos bosques urbanos de la ciudad.

La Ciudad de México y sus alrededores tienen más bosques de los que muchos se podrían imaginar y algunos de sus espacios son perfectos para una tarde relajada. El Desierto de los Leones, el Bosque de Tlalpan, Los Dinamos, La Marquesa, El Ajusco, Fuentes Brotantes y Chapultepec son sólo algunos de los lugares que todos los chilangos deberíamos aprovechar un poco más seguido.

 

12. Hagan un tour en bicicleta por la ciudad.

 

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Photo: @iezalel24
El último domingo de cada mes, muchas calles y avenidas de la ciudad cierran el paso a automovilistas para que los ciclistas puedan disfrutar de un paseo sin mayor preocupación que la de su propia habilidad sobre dos ruedas.

 

13. Apliquen otra clásica y échense un helado.

Fundada en 1939 por el italiano Pietro Chiandoni, la heladería Chiandoni es un clásico de la Ciudad de México en la colonia Nápoles. No sólo probarán uno de los mejores helados de la ciudad, también se verán transportados a una época en la que las fuentes de sodas dominaban la Tierra.

Este artículo fue publicado originalmente por Matador Network en Español el 15 de abril de 2015.