Cacama o Cacamatzin fue tlatoani de Texcoco, la segunda ciudad en importancia dentro de la Excan Tlatoloyan después de Tenochtitlan. Fue hijo del anterior tlatoani Nezahualpilli y nieto de Nezahualcóyotl, el rey poeta.

La elección de Cacamatzin al trono en 1515 fue hecha bajo presión considerable de su tío Moctezuma II, pues quien realmente merecía el ascenso era Ixtlilxóchitl, aquel que algunos consideran el verdadero conquistador de Tenochtitlan, pues al aliarse con Cortés para recuperar su reino le otorgó información sobre la logística de la ciudad.

Sin embargo, Moctezuma deseaba disminuir el poder de Texcoco a favor de la mayor centralización en Tenochtitlán y, para ello, requería a un tlatoani más manipulable. Cacamatzin era el candidato ideal.

A su llegada en 1519, Hernán Cortés había hecho alianzas con los totonacas y los tlaxcaltecas, emprendiendo así su avance hacia Tenochtitlan y prometiendo liberar a los pueblos sometidos, retando abiertamente al imperio al llevar a cabo la matanza de Cholula. A pesar de esto, Moctezuma no parecía tener una reacción de autoridad y, mediante regalos enviados por sus embajadores, intentaba convencer a Cortés de no seguir avanzando a Tenochtitlan.

Después de que los invasores españoles lograran cruzar el llamado paso de Cortés -ubicado entre los volcanes Popocatepetl y Iztaccihuatl-, Cacamatzin se encontró con ellos en una población ubicada entre Amecameca e Iztapalapa y le entregó a Cortés más regalos enviados por Moctezuma, tratando de evitar por última ocasión de manera pacífica el avance de Cortés hacia Tenochtitlan, acto con el que Cacamatzin no estaba de acuerdo.

El 8 de noviembre de 1519 Cacamatzin también se encontraba entre la comitiva del encuentro de Moctezuma y Hernán Cortés en la calzada de Iztapalapa. Como recordarás, la relación entre Cortés y Moctezuma comenzó a deteriorarse por la ambición de los invasores, quienes comenzaron a manipular al tlatoani, mostraron tener más autoridad después de la batalla de Nautla, en donde algunos españoles que se encontraban en el actual Veracruz se enfrentaron con una fracción del ejército mexica liderados por el recaudador de impuestos Cuauhpopoca.

Fue entonces cuando Cortés puso bajo arresto a Moctezuma y le reclamó la muerte de sus soldados; el tlatoani mandó traer a los responsables y cedió el derecho de juicio a Cortés, quién ejecutó a Cuauhpopoca junto con su hijo y quince principales.

Más fricciones no tardaron en aparecer, cuando los mexica se dieron cuenta del atropello y la guardia que Cortés estableció para impedirle al tlatoani comunicarse con el exterior. A esto hay que sumarle que Cacamatzin se enteró de que Cortés, junto a otros capitanes, habían entrado a la sala donde se encontraban los tesoros de su abuelo Axayácatl para saquearlos, cosa que Bernal Díaz del Castillo niega:

“Y aún alcanzó a saber (Cacamatzin) que habíamos abierto la casa adonde estaba el gran tesoro de su abuelo Axayacatl y que no habíamos tomado cosa ninguna dello, e antes que lo tomásemos, acordó de convocar a todos los señores de Texcoco y sus vasallos, y al señor de Coyoacán que era su primo y sobrino de Moctezuma, y al señor de Tacuba, y al señor de Iztapalapa, y a otro cacique muy grande, señor de Matalcingo, que era pariente muy cercano de Moctezuma…”.

Cacamatzin convocó a sus vasallos, a su primo y señor de Coyoacán, llamado Cuau Popocatzin, así como a los señores de Tacuba, Iztapalapa, y Matlatzinco, para confrontar a los invasores españoles. Sin embargo, Moctezuma aún consideraba la paz con los europeos para evitar la guerra en su ciudad y alertó a Cortés, quién trató de pactar la paz con el señor de Texcoco. La respuesta de Cacamatzin fue negativa, incluso argumentó que no creía en sus mentiras y que no sería convencido como lo había sido el tlatoani otro tlatoani, hecho que nos narra Bernal Díaz del Castillo en la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”:

“Por manera que Cortés le envió a decir al Cacamatzin que se quitase de andar revolviendo guerra, que será causa de su perdición, ,y que le quiere tener por amigo, y que en todo lo que hubiese menester de su persona lo hará por el, e otros muchos cumplimientos. Y como el Cacamatzin era macebo y halló otros muchos de su parecer que le acudirían aen la guerra, envió a decir a Cortés que ya había entendido sus palabras de halagos, que no las quería más oír…

Tornó otra vez Cortés a le enviar a decir que mirase que no hiciese deservicio a nuestro rey y señor, que le pagaría en su persona y le quitaría la vida por ello. Y respondió que ni conocía a rey ni quisiera haber conocido a Cortés, que con palabras blandas prendió a su tío”.

Moctezuma envió mensajeros a Cacamatzin para evitar los enfrentamientos, pero para Cacamatzin la paz no era una opción y, como respuesta, le dió a Cortés un ultimátum de cuatro días, añadiendo que su tío no lo representaba ni a él ni a su gente:

“Y dejemos ésta plática, que muy bien la entendió el Cacamatzin, y sus principales entraron en consejo sobre lo que harían, y el Cacamatzin empezó a bravear, y que nos había de matar dentro de cuatro días, e que el tío era una gallina…”.

(Bernal Díaz del Castillo en la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”).

Aún con las circunstancias a favor, Moctezuma no cedió en la aprobación de la guerra a Cacamatzin, a lo que el jóven príncipe respondió:

“E acordó de enviar a decir a su tío el gran Montezuma que había de tener empacho a tener amistad con quien tanto mal y deshonra le ha hecho teniéndole preso; e que no es posible sino que nosotros eramos hechiceros y con hechizos le teníamos quitado su gran corazón y fuerza…”.

(Bernal Díaz del Castillo en la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”).

Aún bajo arraigo, el tlatoani intercedió una vez más en favor de Cortés y dio la orden de mandar traer a Cacamatzin, a quién apresó junto a otros principales, como el señor de Coyoacán, el de Tacuba y el de Iztapalapa, acusados de conjurar en contra de Moctezuma y cederle el trono a Cacamatzin. Este joven príncipe, que siempre estuvo en contra de la invitación de Moctezuma a los españoles para entrar en Tenochtitlan, murió entonces durante la famosa batalla de la “Noche Triste” asesinado por los españoles antes de que pudiera huir.

Como buen descendiente de Nezahualcóyotl, Cacamatzin también era un poeta, aunque solo se conserva una de sus creaciones: «Romances de los Señores de la Nueva España», que muestra la profundidad del pensamiento de su tiempo.

Cacamatzin Icuic

In antocnihuané,
tla oc xoconcaquican:
ma ac azo ayac in tecunenemi.
Cualanyotl, cocolotl,
ma zo ilcahui,
ma zo pupulihui,
yeccan tlalticpac.

No zan noma nehuatl,
nech on itohua in yalhua,
tlachco on catca,
conitohua, cinilhuiya:
¿Ach quen tlatlaca?
¿Ach quen tlatlamati?
Ac zan ninomati,
Mochi conitohua,
an in anel in tlatohua tlaticpac.

Ayahuitzin moteca,
ma quiquiztla in ihcahuaca,
nopan pani tlalticpac.
Tzetzelihui, mimilihui, yahualihui xochitli,
ahuiyaztihuitz ni tlalticpac.

O ach, yuhqui nel ye ichan,
totatzin ai,
ach in yuhqui xoxopan in quetzalli,
ya xochitica on tlacuilohua,
tlalticpac ye nican ipalnemohuani.

Chalchiuh teponaztli mimilintocan,
on chalchiuhtlacapitzohuayan,
in itlazo teotl, a in ilhuicahua,
ihui quecholicozcatl
huihuitolihui in tlalticpac.

Cuicachimal ayahui,
tlacoch quiyahui tlalticpac,
in nepapan xochitli on yohuala ica,
ya tetecuica in ilhuicatl.

Teocuitla chimaltica
ye on netotilo.

Zan niquitohua,
zan ni Cacamatzin,
zan niquilnamiqui
in tlatohuani Nezahualpilli.
¿Cuix on motta,
cuix om monotza
in Nezahualcoyotl
huehuetitlan?
Ni quim ilnamiqui.

¿Ac nel ah yaz?
¿In chalchihuitl, teocuilatl,
mach ah ca on yaz?
¿Cuix nixiuhchimalli,
oc ceppa nozaloloz?
¿In niquizaz?
¿In ayatica niquimilolo?
Tlalticpac, huehuetitlan,
¿niquim ilmamiqui!

Canto de Cacamatzin

Amigos nuestros,
escuchadlo:
que nadie viva con presunción de realeza.
El furor, las disputas
sean olvidadas,
desaparezcan
en buena hora sobre la tierra.

También a mí solo,
hace poco me decían,
los que estaban en el juego de pelota,
decían, murmuraban:
¿Es posible obrar humanamente?
¿Es posible actuar con discreción?
Yo solo me conozco a mi mismo,
Todos decían eso,
pero nadie decía verdad en ta tierra.

Se extiende la niebla,
resuenan los caracoles,
por encima de mí y de la tierra.
Llueven las flores se entrelazan, hacen giros,
vienen a dar alegría sobre la tierra.

Es en verdad, tal vez como en su casa,
obra nuestro padre,
tal vez como plumajes de quetzal en tiempo de verdor,
con flores se matiza,
aquí sobre la tierra está el dador de vida.
En el lugar donde suenan los tambores preciosos,
donde se hacen oír las bellas flautas,
del dios precioso, del dueño del cielo,
collares de plumas roja
sobre la tierra se estremecen.

Envuelve la niebla los cantos del escudo,
sobre la tierra cae lluvia de dardos,
con ellos se oscurece el color de todas las flores,
hay truenos en el cielo.
Con escudos de oro
allá se hace la danza.

Yo sólo digo,
yo, Cacamatzin,
ahora solo me acuerdo
del señor Nezahualpilli.
¿Acaso allá se ven,
acaso allá dialogan
él y Nezahualcóyotl
en el lugar de los atabales?
Yo de ellos ahora me acuerdo.

¿Quién en verdad no tendrá que ir allá?
¿Si es jade, si es oro,
acaso no tendrá que ir allá?
Soy yo acaso escudo de turquesas,
una vez más cual mosaico volveré a ser incrustado?
¿Volveré a salir sobre la tierra?
¿con mantas finas seré amortajado?
Todavía sobre la tierra, cerca del lugar de los atabales,
de ellos yo me acuerdo”.