Desde hace más de 2000 años, este coloso viene siendo venerado por nuestros antepasados indígenas. El Popocatépetl (del náhuatl “monte que humea”; Popoca, que humea; Tépetl, monte) es un volcán activo localizado en el centro de México, entre los límites territoriales de Morelos, Puebla y el Estado de México. Hay una preciosa leyenda nahua que narra su creación.

Uno de los rituales más antiguos de la región se realiza a casi cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar: se trata del cumpleaños del volcán, nuestro querido Don Goyo, que cada 12 de marzo cumple un año más de vida. Aunque no se sepa a ciencia cierta su edad, él espera su molito de arroz y a sus invitados para celebrar a lo grande.

Los pobladores de varias comunidades de la región caminan desde muy temprano hasta lo más alto para iniciar los festejos. Al frente de la comitiva van los tiemperos, o los graniceros, quienes -según sus creencias- son elegidos por el volcán y por los espíritus del agua para controlar la lluvia y el granizo, y así alejar las tormentas que dañan los cultivos.

¿Por qué se celebra este ritual el 12 de marzo?

Xalliqué Huac, término de origen tolteca, es el nombre más antiguo con que se le conoce al Popo. Fueron los mexica quienes lo llamaron Popocatépetl. El nombre de Don Goyo se empezó a utilizar hace algunas décadas, cuando Antonio Analco, el tiempero de Santiago Xalitzintla (Puebla), les contó a los pobladores del lugar que, siendo un niño y mientras pastoreaba el rebaño de su padre, se le acercó un hombre mayor que le hizo plática. Aseguró llamarse Gregorio Chino Popocatépetl. Este viejito le dijo que era la personificación del espíritu del volcán y que lo elegía como su intercesor ante Dios y la montaña para pedir buenas lluvias y mejores cosechas. Esa sería, entonces, su misión cuando fuera mayor.

Don Antonio Analco cuenta que Don Goyo lo visitaba regularmente, través de sueños, para instruirlo en sus obligaciones y también lo alertaba cuando habrá alguna clase de erupción, a fin de que pudiera tranquilizar a la gente en caso de fumarolas.

Cuando los pobladores escucharon el nombre de Gregorio, comenzaron a llamarlo cariñosamente Don Goyo, tomando la fecha de 12 de marzo para festejarlo, día de San Gregorio Magno.

Don Antonio cuenta que él recibió este don por herencia paterna, solo que a su padre le llegó cuando recibió el golpe de un rayo. Él está orgulloso de su legado, porque así puede comunicarse con Don Goyo y con Doña Rosita (el volcán Iztaccíhuatl).

Dicen que la primera vez que lo visitas, Don Goyo se pone sus moños y hace que te sientas mal, mareado o con náuseas, como buscando que desistas de subir. Pero si te muestras positivo y amable con las criaturas y plantas que habitan en sus parajes, él ve con buenos ojos tu visita.

Los pobladores de Xalitzintla son quienes se organizan para llevar flores, mole de guajolote con arroz y bebidas. Hay quienes llevan obsequios, cigarros, ropa, sombreros, botellas de licor y hasta dulces. ¡También le cantan las mañanitas!

En 2018, la comitiva fue de más de 300 personas, entre lugareños y gente de otros estados cercanos, incluso algunos extranjeros.

El especialista en arqueología de alta montaña, Arturo Montero, ha detallado que hay dos puntos fundamentales del Popocatépetl: los llama el ombligo y el rostro. El primero apunta hacia Puebla y el otro hacia Morelos. También hay varias cuevas situadas casi en la ladera de la montaña, donde los pobladores de San Pedro Nexapa y Santiago Xalitzintla suelen hacer sus rituales. Señala que para la gente de la zona el volcán tiene categoría humana. Creen que pueden dialogar con él y calmarlo cuando está irritado.

El doctor Montero aporta una teoría más sobre el origen del nombre de Don Goyo: cuenta que épocas prehispánicas la pirámide de Cholula servía, entre otras cosas, como un mirador astronómico. Y descubrió que desde ahí, en el Popocatépetl justo al ocaso del sol, el día 9 de marzo -día de San Gregorio de Nicea- el sol se oculta sobre su cima. El día 12 de marzo, en la fiesta de San Gregorio Magno, el sol se oculta sobre un pico secundario, conocido como El Ventorrillo, donde existen restos de un centro ceremonial llamado Teopixcalco.

Don Antonio, por otro lado, dice que son cuatro las fechas en que debe de subir obligatoriamente a platicar con Don Goyo: el 12 de marzo, para pedirle una buena temporada de lluvias; 2 y 3 de mayo, para agradecer el inicio de las lluvias; y el 30 de agosto, para agradecer sus siembras y esperando que haya una buena cosecha.

Aunque en el santoral cristiano aparecen por lo menos 28 Gregorios durante el año y pudiéramos percibir solo una coincidencia entre la celebración de Don Antonio Analco y la teoría de Arturo Montero para justificar el nombre de Don Goyo, también es probable que los ancestros de Don Antonio, generación tras generación, hayan celebrado el ritual prehispánico en base a las observaciones arqueo-astronómicas de los cholultecas, quedando después en el olvido el motivo real para tal celebración.

Don Antonio, su padre o su abuelo han mezclado sus creencias católicas con las tradiciones ancestrales prehispánicas de su comunidad, dando lugar así a estas nuevas celebraciones a las montañas, en otro ejemplo del sincretismo religioso en la historia de México.

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