En este artículo, colaboradores y editores de Matador Network en español te recomendamos dónde viajar en 2019 según nuestras experiencias viajeras de 2018. En muchos casos, se trata de ciudades y pueblos que nos sorprendieron, que nos hicieron cambiar pasajes y quedarnos más días. En otros, de sitios a los volveremos, una y otra vez, como atendiendo un llamado que va más allá de las apariencias. Deseamos que tu 2019 (y el nuestro) esté lleno de lugares que nos despiertan el alma y nos llenan de energía, y también esperamos poder seguir inspirándote a viajar, dentro de uno mismo y fuera también. ¡Gracias por acompañarnos!

Río de Janeiro, Brasil

Por Rulo Luna

 

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No sé qué esperaba de Río de Janeiro antes de visitar Brasil, pero definitivamente no pretendía encontrarme con uno de mis lugares favoritos en el mundo. Río es una ciudad alucinante, llena de contrastes y de fiesta, donde filas y filas de rascacielos pueden dar paso a una zona selvática en menos de cien metros. Los enormes morros que se levantan desde las playas le dan a la ciudad un toque único. Incluso las favelas —y no quiero disminuir la problemática social asociada con ellas— parecen tener un elemento festivo ajeno a los cinturones de pobreza de otros lugares del mundo. Río de Janeiro es, como la Ciudad de México, uno de esos lugares de los que quieres saber absolutamente todo.

 

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Kerala, India

Por Adriana Herrera
Me habían dicho que viajar al sur de India era una buena manera de comenzar a conocer el país. No sabía qué esperar y por eso cuando llegué a Kerala me cautivaron sus palmeras, su brisa, su mar tibio, el amor por el coco y conseguir semejanzas con los paisajes de mi país, Venezuela. Kerala resultó ser amable, llena de colores, más calmada que el norte de India, absurdamente económica. Adoré la posibilidad de ir de la playa a las montañas llenas de té, la curiosidad de su gente, su cercanía.

 

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Fue en Kerala donde nació la ayurveda, así que se respira mucha tranquilidad. Hay que recorrer el estado con calma, saborear ese abreboca y luego seguir a otros lugares más profundos de India, también cautivadores.

 

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Salta y Jujuy, Argentina

Por Verónica Roselló
Suponía que en mi viaje al noroeste argentino, en julio de 2018, iba a recorrer bellos lugares, observar paisajes pintorescos, mirar los cardones desparramados en las laderas de los cerros, ver cerros de colores, descubrir pueblos escondidos a los que sólo se llega caminando durante horas, sentir el intenso sol del altiplano, ver cielos profundamente celestes de día y desbordantes de estrellas por las noches, ver salir a la luna por detrás de la quebrada… pero no.

Llegar a Jujuy y luego a Salta fue mucho más… muchísimo más. En el noroeste argentino se vibra la tierra, y sentir esa conexión con el lugar abarcó todos mis sentidos y me llenó de emociones.

Los pueblos te atrapan y te invitan a quedarte, como cuentan los viajeros que llegan a Iruya (Salta), que siempre se quedan más días que los planeados. O los porteños (oriundos de Buenos Aires) que te cruzás en Tilcara, Purmamarca o Humahuaca, y cuentan que llegaron una vez de vacaciones y no se fueron nunca más.

Uno de los lugares que recomiendo fervientemente es Purmamarca. Un pueblo que está al pie del cerro de Siete Colores, formado por capas de verdes, amarillos, rosa, blanco, rojos, marrones, y naranjas que forman un espectáculo como pocos en el mundo. El pueblo es de casas bajas construidas en adobe (una mezcla de paja y barro, típico de la zona). Desde allí se accede a las Salinas Grandes, un enorme desierto de sal, formado hace más de 5 millones de años.

 

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Otro lugar imperdible es Iruya, un pueblo colgado de la montaña. Sus calles son angostas y empedradas, y recorrerlas es estar todo el tiempo subiendo y bajando, porque en Iruya la horizontalidad no existe. Es un lugar mágico perdido en el medio de los imponentes paisajes de vistas panorámicas. Si vas a Iruya y el clima lo permite, no dejes de ir a San Isidro, un pueblo de 350 habitantes -distante a 2 horas de caminata- al que la luz eléctrica llegó hace apenas unos años.

 

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Estar en el noroeste argentino fue entrar en contacto con paisajes, pueblos y personas que guardan en cada célula miles de años de cultura precolombina, saberes ancestrales y conexión con la Pachamama (madre tierra) que te recuerdan a cada instante que somos una pequeñísima parte del universo. Y te juro que tu alma lo siente.

Glasgow, Escocia, Reino Unido

Por Ana Bulnes

 

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Los mejores viajes son muchas veces los improvisados. Decidí ir a Glasgow, una de esas ciudades europeas no tan típicas, una semana antes para ir a un concierto de Belle and Sebastian con la Royal Scottish National Orchestra y, ya de paso, quedarme unos días. Huí de una ola de calor y llegué a un agosto escocés en el que me movía muy a gusto con el abrigo puesto (todos decían que habían tenido verano de verdad hasta esa semana). Era mi segunda vez en la ciudad, aunque no recuerdo mucho del primer viaje, así que mezclé ambas sensaciones: la excitación estar en un sitio nuevo y la tranquilidad de sentir que estás en un lugar familiar al que vas a volver (porque ya has vuelto).

 

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Me maravillé ante la catedral y agradecí el cielo gris que daba a la necrópolis la atmósfera gótica que pide; fui de salón de té en salón de té y comí más scones de lo necesario; me enamoré otra vez de la arquitectura de Rennie Mackintosh, y vi a los glaswegians —la gente más amable del mundo— tumbarse en el césped del jardín botánico cuando salió el sol.

 

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Y, como mi viaje era en realidad temático, hice también un pequeño recorrido por lugares emblemáticos para fans del grupo y fui muy feliz viéndome en rincones que ya conocía por videoclips (en la imagen abajo, estoy en el puente que aparece al final de este vídeo). Fui a Edimburgo también, sí, pero Glasgow siempre será mi secreto predilecto.

 

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San Juan Chamula, Chiapas, México

Por Rulo Luna
Un viaje por Chiapas es necesariamente un viaje lleno de sorpresas. La imponente Selva Lacandona, la mezcla cultural de San Cristóbal de las Casas, las ruinas mayas, los paisajes de cuento que aparecen detrás de cada curva en la carretera… todo la región parece estar envuelta en un halo de misterio que invita a los viajeros a cambiar itinerarios y a prolongar estadías. De todos los lugares que visité en este estado del sureste mexicano, la joya de la corona —en mi opinión— es San Juan Chamula, un pequeño pueblo que se rige por sus propias normas y que se siente como un universo aparte; un bastión de la identidad tzotzil y una lección de sincretismo religioso. Aquí escribí en extenso sobre mi visita a este lugar. No te garantizo que será una experiencia fácil, pero ¿qué viaje que valga la pena lo es?

 

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Mallos de Riglos, Huesca, España

Por Eva Castillo
Los Mallos de Riglos, al noroeste de Huesca en las sierras del Prepirineo, son una de las mecas españolas para los que somos amantes y amigos de las montañas. Se trata de un conjunto de impresionantes formaciones geológicas con forma de grandes paredes verticales, que llegan a alcanzar los 275 metros de altura. A cada mallo le da nombre su forma característica o color (el Puro, el Cuchillo, la Visera, etc.) o, a modo de homenaje, una personalidad no necesariamente relacionada con la montaña (Luis Gómez Laguna, General Capaz, Don Justo…). Si visitas los Mallos, no olvides prestar atención al cielo: es casi cien por cien seguro que te acompañe desde lo alto un considerable número de buitres leonados, ya que aquí habita una de las mayores colonias europeas.

 

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La Fortuna, Costa Rica

Por Fran Norero – Pasaporte Sin Destino
En 2018 me tomé el tiempo de hacer un roadtrip por Costa Rica, con la sensación de estar en uno de los países más seguros que he conocido, recorriéndolo de punta a cabo y de Caribe a Pacífico. Entre mis paradas, La Fortuna, sólo era un punto estratégico donde cargar pilas, para que el camino entre Tamarindo y San José no se hiciera tan largo. No me llamaba la atención el volcán Arenal, en abril había estado haciendo kayak en el cráter del Quilotoa en Ecuador y dudaba que esa experiencia fuera superada.

 

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Terminé enamorada del lugar y me quedé más de lo que tenía planeado. Tiene una energía especial, sus aguas termales, los puentes colgantes, ese verde intenso que te llena los sentidos y los encuentros sorpresivos con animales en su hábitat, que te dejan sin palabras y te llenan de golpe de ¡pura vida! Si Costa Rica está en tus planes, ¡no dudes en visitar este lugar!

 

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Isla Contoy, México

Por Kiev I. Murillo

Durante el 2018 me dediqué a redescubrir el Caribe mexicano y aunque creía haber visto las playas más paradisiacas y los cenotes menos conocidos, me quedé boquiabierto al visitar por primera vez Isla Contoy. Si has tenido la fortuna de llegar a este paraíso sabrás de lo que hablo, pero si no, te aseguro que quedarás maravillado con este tesoro natural. A Contoy se le conoce también como la Isla de los Pájaros porque es el santuario de aves marinas más importante del Caribe. Pero su atractivo va aún más allá, la isla es la frontera natural que divide al Mar Caribe del Golfo de México y marca el inicio del Gran Arrecife Mesoamericano, considerado el segundo más grande del mundo.

 

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Por obvias razones, la biodiversidad de la isla debe protegerse, así que el acceso turístico está controlado y sólo se permite la visita de 200 personas por día a través de tours con agencias eco turísticas autorizadas. Un viaje a Contoy incluye recorridos guiados por biólogos y el disfrute de algunas de las playas más hermosas del Caribe. Si quieres saber más de este paraíso te sugiero visitar Amigos de Isla Contoy

Amsterdam, Países Bajos

Por Andrea Mireille
Marihuana —y otras sustancias— aparte, Ámsterdam es vibrante, excitante y con una tolerancia que prácticamente llega al descaro. Sus calles y canales tienen algo para todos los gustos, desde museos y recorridos en bicicleta, hasta coffee shops, pubs, mercados de flores y de chácharas. Es una ciudad que deja poco a la imaginación, donde el sexo y las drogas conviven alegremente con Miffy —la famosa conejita creada por Dick Bruna— y con muñequitas holandesas en los aparadores de las tiendas de recuerdos. Ya sea en bicicleta, a pie o en barco, lo mejor es recorrer la ciudad sin plan y perderse en sus intoxicantes arterias.

 

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Campeche y Bacalar, Península de Yucatán, México

Por Journeys of the Bee
Muy pocas personas me recomendaron ir a Campeche. De hecho, algunos mexicanos me preguntaron ¿pero por qué vas a pasar 4 días allí? Mejor ir a (otros sitios). Elegí esta capital de estado porque me gustó una foto de las casas de colores, y porque sí, porque me llamaba. Encontré una ciudad hermosa, llena de historia entre sus muros fortificados, que me dio la tranquilidad que yo necesitaba en ese momento y me permitió incluso hacer una excursión hasta Calakmul. Así que ahora es uno de los sitios que más recomiendo de México.

 

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Por su parte, Bacalar, pequeño paraíso aún no inundado de turistas, me enamoró con su laguna de 7 colores, sus pequeños bares y cafés, y las personas en bicicleta viviendo la vida despacito. Debo admitir que temo recomendar este sitio en una lista de viajes, porque el crecimiento de hordas de turistas podría rápidamente dañar el ecosistema si no se toman los cuidados necesarios (como por ejemplo, usar transportes sostenibles en la laguna). Si visitas Bacalar, recuerda solo ingresar al agua con protector solar biodegradable y navega por la laguna en embarcaciones que no contaminen (como los kayaks).

 

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La forma más fácil de llegar a Bacalar desde las grandes ciudades mexicanas es volar a Chetumal. Desde allí, puedes tomar un taxi o un bus a Bacalar. También hay buses directos a Bacalar desde otras ciudades de la península de Yucatán (por ejemplo, yo fui en bus desde Mérida).

Lisboa, Portugal

Por Silvana Spinelli
Recorrer cualquier barrio de Lisboa es un placer. Tanto la parte antigua como la moderna guardan una armonía visual placentera, sin que se pierda la singularidad de cada uno de sus matices. Las calzadas portuguesas, los “eléctricos” (tranvías), las tejas rojas, el río Tajo que la rodea, la luz que baña la ciudad y sus siete colinas, hacen de cada vista una postal. Perderse entre sus ruas y travessas es un verdadero placer. Además, los portugueses son cálidos, amables y ofrecen una gastronomía, pastelería y cafetería que bien valen regresar con algunos kilos de más.

 

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Baja California, México

Por Arlene Bayliss

Después de dar la vuelta por Marruecos, Noruega, Portugal y tantos otros países, por fin llegó el momento de viajar a fondo por mi propio estado. Y es que han sido precisamente otros viajes los que me han permitido ver el valor de lo que tengo a la vuelta de la esquina. Así fue que comencé un roadtrip de chanclas, tacones, tenis, pero sobre todo botas, para una experiencia todo terreno. Cinco semanas por Baja California, una semana por municipio. Mexicali, la ciudad que capturó al Sol con la mejor cocina de comida china del país. Tijuana, donde todo pasa a raíz de una frontera. Tecate, la flor silvestre del estado con una vida rural de primera categoría. Rosarito, entre playa, surf y rancherías. Ensenada enogastronómica y mediterránea. Y en todos lados, ¡mucha cerveza artesanal! Nunca es tarde para conocer tus propios rumbos. ¡Ahora voy por toda la península!

Japón

Por GAZZ

 

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Crédito: @paulina.mocna

Visitar Japón era mi sueño desde que tengo uso de razón y, aún con las expectativas por las nubes, no estaba preparado para el que ha sido sin lugar a dudas el mejor viaje de mi vida. Japón es una experiencia única, irrepetible y que a la vez, a través de su impresionante cultura, es capaz de inspirarte y hacerte sentir como en casa. Un collage de tradición ancestral y ciencia ficción que enamora y a la que si le añades una gastronomía fascinante y cuidada al detalle presente para todos los rangos económicos, la seguridad y comodidad de moverse por su geografía y lo inmerecida que es la fama que tiene el país de ser un lugar caro, descubrirás un viaje del cual uno vuelve viendo el mundo con otros ojos. No conozco a nadie que no haya vuelto con ganas de repetir y yo desde luego ya estoy preparando mi segundo asalto.

 

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Islas Caimán

Por Alita Lavín
Llegar a las Islas en Crucero ya fue toda una experiencia en sí, pero mi mayor sorpresa fue visitar un banco de arena donde puedes nadar con mantarrayas. Hay muchas restricciones para estar en ese sitio: tienes que dejar que naden por donde quieran sin que las molestes (aún si pasan por tus pies, por ejemplo), no las debes tocar sin apoyo de un experto, entre otras cosas. Te llena de emoción poder convivir con ellas en su hábitat natural: hay de todos tamaños y las puedes ver perfecto por la claridad de las aguas del Caribe.

 

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Cuetzalán, México

Por Ana Elba Alfani Cazarín
Yo recomiendo mucho Cuetzalán y sus alrededores. Mucho turismo de aventura como la cueva del elefante y las pozas; su gente, su deliciosa comida, su tianguis dominical, la ropa bordada y sus tejidos en lana. Su café, aaayyyy… ¡Todo de todo! Y los lugares cercanos como Jonotla y Zozocolco.

 

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Otro lugar infaltable en una lista de viajes es Hidalgo, y su ruta minera. Huasca de Ocampo y las horas del conde de Regla son un placer.

 

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Varadero, Cuba

Por Alita Lavín
Cuando llegué aquí, me di cuenta de que había encontrado el sitio que tanto llevaba buscando. No soy alguien mucho de playa, y vaya que en México, mi país, hay cada belleza, pero no había visto hasta este viaje algo que me dejara con la boca abierta fuera de mi país. Una playa que te obliga a mirar hacia el horizonte e identificar todos sus colores, un paisaje limpio, libre de múltiples edificios. Definitivamente, Varadero es un lugar para descansar.

 

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Crédito: @erikadetails

Jardín, Antioquía, Colombia

Por Maleja Mercado
Escuché a varios amigos hablar de Jardín, hasta que decidí visitarlo y comprobé por mí misma que es increíble. Se trata de un pequeño pueblo creado en un jardín, de manera que hermosas flores y árboles verdes adornan cada calle, cada espacio de este lugar. Su tierra está llena de historia y sus casas, de colores. Las personas, súper amables, te hablarán y mostrarán con gentileza su bello Jardín. La comida es deliciosa: sus arequipes fabricados con frutas en Dulces del Jardín son una maravilla y ni hablar del café Macanas en la plaza principal, es un deleite y no solo en sus sabores, si no en la creatividad del lugar, con cada espacio lleno de colores y tradición. La naturaleza puede ser apreciada en la cueva del esplendor, la cascada del amor, charco corazón donde puedes pasar una con un delicioso almuerzo y una majestuosa vista.

 

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Valle del Cocora, Colombia

Por Pablo Martínez
El 2018 me regaló la oportunidad de viajar a Colombia y visitar algunos de sus hermosos entornos naturales. Uno de mis favoritos se encuentra ubicado en el departamento del Quindío a 25 minutos de Salento: el hermoso Valle del Cocora.

 

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Con sus verdes valles rodeados por bosques de niebla, sus senderos apacibles, sus ríos cristalinos, sus palmas de cera de más de 60 metros de altura, el aire puro y sus encantadores colibríes hacen que sea el destino que más me emocionó y cautivó mi corazón en el 2018.

 

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Valparaíso, Chile

Por Silvana Spinelli
Valparaíso es una ciudad colorida, llena de arte urbano. Casas, paredes y escaleras están intervenidas con graffitis. Recorrer sus cerros es un placer visual, especialmente desde los hermosos miradores, que se complementa con una gran variedad de gastronomía portuaria. Algunos puntos imperdibles son Cerro Alegre, Cerro Concepción y el Puerto.

 

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Parque Nacional Machalilla, Manabí, Ecuador

Por Silvana Spinelli
Playa Los Frailes es una playa que, por pertenecer a un parque nacional, está muy cuidada y mantiene su entorno natural: agua turquesa y cristalina, arenas blancas y mucha paz. Se puede practicar senderismo por caminos rodeados de vegetación natural, desde los que se accede a otras playas y a miradores de ensueño.

 

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Melbourne y alrededores, Victoria, Australia

Por Journeys of the Bee
En 2018 realmente disfruté de pasar tiempo en Melbourne, una ciudad que ya conocía, pero que esta vez pude admirar con nuevos ojos, y disfrutar de su gastronomía internacional. Además, tuve la oportunidad de hacer pequeños viajes de fin de semana cerca de Melbourne, paseando por Mornington peninsula, Bendigo y una granja en Warragul. En estos sitios me adentré en esto que los australianos llaman “the bush”, paisajes periurbanos, rurales o sin intervención humana, con plantas y árboles nativos, así como fauna local.

 

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Fue en un fin de semana en Macedon Ranges que experimenté estar cerca de canguros, y cada vez que los veía, mi corazón saltaba al ritmo de estos animales tan pintorescos. Como no se trataba de un zoológico, canguros y wallabies andaban libres en los alrededores de las cabañas de “Tree tops”, en Riddles Creek. ¡Estar en medio de tanta naturaleza fue un lujo!

 

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San Blas, Panamá

Por Valeria Adum

Si me preguntan dónde quisiera volver mañana, sin duda respondería “San Blas”. En 2018 tuve la oportunidad de viajar a diferentes ciudades increíbles, pero de San Blas me enamoré. Es un archipiélago ubicado a dos horas de ciudad de Panamá y está conformado por 365 islas, cómo ellos mismos dirían, aquí encontrarás una isla para cada día del año. Lo mágico de este lugar va más allá de las islas de agua transparente, arena blanca, piscinas naturales y miles de palmeras, lo mágico son los Guna Yala. San Blas, que en la actualidad se llama “Guna Yala”, es una nación indígena y autónoma de Panamá, tienen sus propias leyes y su propio idioma. No hay hoteles, ni wifi, la luz es limitada, llegar aquí es una desconexión de la vida diaria a la que estamos acostumbrados y espero volver pronto.

Cuéntanos qué lugares te fascinaron en 2018, ¡así también nos inspiras a nosotros a viajar en 2019!