No existe ninguna posición corporal en la cual no puedas tomar apuntes.
Un amigo normal se preocupa de qué se va a comer cuando se reúnan. Un amigo chileno, de lo que se va a tomar.
Siempre es bueno empezar a conocer un lugar a través de los personajes que lo habitan.
Alucinamos al entrar en una licorería y no queremos bajarnos de la hamaca.
Como dice el coro: “La Habana es pa' vivirla, La Habana es pa' gozarla”. Aunque a veces se sufra en ella.
Ve a los mercados callejeros para comer y comprar bueno, bonito y barato.
Tienes bien clarito que “mientras vivas bajo este techo, se hace lo que yo diga”.
Descubriste que no existe saborizante que pueda ocultar el sabor del aceite de hígado de bacalao.
5. Te ha dejado de parecer raro que una moto atraviese un mercado. De hecho, ¡a veces eres tú quien conduce esa moto!
Crees que entre las 2 y las 5 de la tarde todo el mundo está durmiendo.