1. Ver Harina Pan en el súper juega con tu cerebro. 

Y como venezolana viviendo en México, te toma un tiempo entender que no hay escasez. 

 

2. Nuestro acento suena fuerte y a veces hasta grosero. 

Vale la pena suavizarse… pero recuerda que el porteño sigue sonando peor. 

 

3. La humildad es tu llave de entrada. 

 

4. “Ahorita” también existe…   

Pero acá es más subjetivo. 

 

5. Extrañas mucho tu comida, pero puedes aprender a cocinarla. 

Entiendes que axiote es onoto, que la carne deshebrada del súper es perfecta para hacer carne mechada, que el plátano macho es tan solo plátano y que si dices cambur nadie te va a entender.

 

6. Pagas el Pirulín a precio de sashimi sin que te duela. 

Porque ahora puedes y quieres y vas y lo haces.

 

7. La cumbia se baila distinta y rebajada. 

Y te gusta. Y lo sabes.

 

8. No estar informado sobre los problemas migratorios, la guerra contra el narco, las desapariciones y la violencia de género es una falta de consideración con tu nueva casa. 

 

9. Tu forma de bailar salsa puede que sea mucho caliente… 

Y no es raro que tu calidez caribeña se malinterprete como coquetería. 

 

10. Todo el mundo tiene un perro o un gato adoptado.

 

11. Escuchar cada semana el cliché de que las venezolanas son muy guapas se vuelve de un pesado que hasta volteas los ojos. 

Grosería que nunca habías hecho.

 

12. Te das cuenta que tu educación financiera es nula y abrirte una cuenta en el banco dejó de ser fácil…  

No entiendes nada y tienes que aprender desde cero. Lo primero que entiendes es que la banca mexicana es voraz y las letras chiquitas NUNCA se ven. Y aunque no sabes que existe, NO quieres estar en el buró de crédito.

 

13. Entiendes el concepto de “güerear”. 

Especialmente después de que te güerean. Newsflash: te va a volver a pasar.

 

14. Si te aprendes los ejes de la CDMX no te perderás (casi nunca). 

 

15. Las temporadas no son violentas y siempre llueve a la misma hora. 

 

16. Si eres mujer, aprendes la importancia de ser feminista. 

Y si eres hombre: ojalá no hayas venido a México a ser otro macho más. 

 

17. Acá sí se comen la vaca entera.

 

18. Te das cuenta de que ser caribeño “is a thing”. 

 

19. Las quesadillas no siempre llevan queso. 

Y el queso Oaxaca —en Oaxaca— se llama quesillo.

 

20. En “provincia” le llaman “México” a la capital. 

Y el “interior” para los mexicanos se llama “provincia”.

 

21. El país es inmenso y nunca lo conocerás entero.

 

22. Gente que jurabas que era mexicana, en verdad no lo era pero parecía. 

Carlos Mérida, Leonora Carrington, Remedios Varo, Chavela Vargas… 

 

23. Aprendes a decir chamarra aunque te sientas rarísima.

 

24. La mayoría de la gente no sabe lidiar con la honestidad brutal. 

Guardar nuestra opinión en ciertos contextos suele valer la pena. 

 

25. Hay muchos Méxicos dentro de México. 

Y no todos son mágicos, pero sí hay demasiadas maravillas.

 

26. Los norteños son más derechos, hablan más bonito y saben más de carnes y asadito.

Perdón, amigos del antiguo DF actual CDMX. 

 

27. Hay ron venezolano, pero no lo encuentras en los bares. 

Aprendes a tomar mezcal y no te quejas porque es increíble. 

 

28. Existe algo que se llama albur…  

Y es mucho más refinado que el doble sentido.

 

29. Hay tantas salsas y recetas como casas, apellidos y pueblos. 

 

30. No le temen a la muerte y con frecuencia le juegan al v*rgas. 

Perdonen mi francés.

 

31. El Día de Muertos es impresionante, hasta que vives el exceso de extranjeros. 

Posiblemente si no vas con ojos de turista, sus actitudes te parezcan una falta de respeto. No seas parte del problema.

 

32. Ser mexicano es poder desayunar una torta de tamal con un atole

Si como venezolana viviendo en México lo logras, sobrevivirás la tercera guerra mundial sin problema.

 

33. Todos en México tienen gastritis y no lo saben. 

Yo también. Y no lo sabía.

 

34. Son los creativos más cabrones de América Latina. 

Le meten chilaquiles a una torta y juntan birria con ramen para llamarla birriamen.

 

35. Hay un nombre para el cliché de burócrata asalariado. 

Les llaman Godínez, son fáciles de definir y algunos hasta están orgullosos de serlo.

 

36. La diferencia entre el agua de sabor y el jugo de fruta es inexplicable. 

Yo ya ni me la cuestiono.

 

37. La “alegría” tiene el nombre más bonito, pero es el postre más aburrido del país.

 

38. Cuando te preguntan por Venezuela tienes dos personalidades que se alternan. 

La fría a la que no le interesa qué está sucediendo donde aún viven tus padres o la melancólica a la que se le aguan los ojos apenas dicen la V. 

 

39. Simón Díaz ya te hacía llorar.

Pero agárrate cuando escuches alguna tonada suya en México.

 

40. Los mercados son una experiencia interesantísima. 

Y el tianguis de tu barrio es algo como nunca habías visto y cada semana agradeces su existencia.

 

41. Para tirar la basura o para comprar el gas tienes que tener los oídos muy alertas

Un señor grita y el otro azota una campanita. Nunca pasan a la misma hora ni el mismo día. 

 

42. El vendedor de camote es un TRIP. 

Y también vende plátano macho. Wait for it.

 

43. La propina que le das al de la gasolina, la basura o el gas no es una propina. 

Es su salario y eso está muy torcido.

 

44. “Se compran colchones” te parece surreal hasta el día en el que quieres tirar una cosa inmensa que te estorba y entiendes por qué existen. 

Además, te pagan.

 

45. Su puntualidad es tan relativa como la nuestra. 

Pero cuando sí son puntuales y tú sigues siendo del Caribe, no se ve bien. 

 

46. Su viveza criolla es muy refinada. 

Más que la nuestra, perdón.

 

47. Vale la pena tener bici. 

Pero sin un candado a prueba de todo, te durará 24 horas. 

 

48. Existen esos que se creen de sangre española 

Van a los toros, usan camisas Polo, chalecos capitonados y sus mujeres (son “sus” mujeres) leen revistas Hola.

 

49. Juntarte solo con venezolanos es una tontería 

Hace que te pierdas más de la mitad de la gracia, no sales nunca del país que te fuiste y no aprendes nada sobre lo que te rodea. Es decir: todo mal.

 

50. No te están mintiendo, a ellos no les pica

Y tu gusto de venezolana viviendo en México no sabe lo que es el picante.