¿Sabías que, según Google, la ciudad de Buenos Aires es uno de los 10 lugares más fotografiados del mundo? Y la verdad es que a los que vivimos en esta ciudad no nos sorprende, porque además de ser una de las capitales más hermosas de América Latina, Buenos Aires es una ciudad para todo tipo de viajeros: los que viajan con niños, los que eligen salir a pasear por las noches (no olvidemos que Buenos Aires es conocida como “la ciudad que nunca duerme”), los que llegan con un presupuesto ajustado, los amantes de los museos y la cultura, ¡y ni hablar de los fanáticos del fútbol! Aquí te dejo una guía de qué tienes que hacer para decir que has estado en Buenos Aires.

El Centro (Obelisco + Teatro Colón)

El Obelisco es un ícono de la ciudad. De lindo no tiene nada, la verdad, pero no se concibe la ciudad sin él. Es, además, un lugar clásico para protestar y para celebrar, rey de todas las postales y no puede faltar en tu galería de fotos.

A pocas cuadras se encuentra el Teatro Colón (este sí es hermosísimo), que recientemente fue elegido como el teatro de ópera más importante del mundo, por encima del Bolshoi de Moscú, el Opera House de Sidney y la Scala de Milán (y esta elección alimenta el famoso ego de los argentinos…). Lo mejor es recorrer el teatro con alguna de las visitas guiadas.

Si te gustan las vistas panorámicas, te sugiero ir al Hotel Panamericano y fotografiar desde lo alto estas dos obras arquitectónicas tan representativas de la ciudad.

Porque, pese a ser una ciudad plana sin subidas ni bajadas, hay muchos puntos panorámicos (muchos de ellos de acceso gratuitos) para apreciar Buenos Aires desde lo alto.

La Avenida de Mayo

Ya hablamos del Obelisco y ahora le llega el turno a la Plaza de Mayo, alrededor de la cual se concentran la Catedral de Buenos Aires, el Cabildo (sede del primer gobierno patrio, en la foto), la Casa Rosada (sede del gobierno nacional y donde también hay un museo), y otros edificios históricos.

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Ubicadas a pocas cuadras del Congreso Nacional, la Plaza de Mayo es el lugar por excelencia para festejos (como la vuelta de la democracia en 1983 o el del campeonato del mundo de México 86… ¡las últimas veces que celebramos los argentinos!) y para protestas (que, esas sí, se llevan a cabo casi todos los días…).

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Aquí todos los jueves por la tarde vas a encontrarte con la marcha de las Madres de Plaza de Mayo.

Photo: Lau B

Crédito: Lau B

En la Plaza de Mayo, y bordeando el cabildo, nace la Avenida de Mayo, una calle que merece ser recorrida a pie para disfrutarla en toda su dimensión. Inspirada en la Gran Vía de Madrid, esta avenida tiene una gran influencia española. Aquí se encuentra el Palacio Barolo, un edificio único en el mundo que homenajea a la Divina Comedia de Dante Alighieri.

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Otro de los lugares que no te puedes perder es el Café Tortoni, el más antiguo de la ciudad y uno de sus cafés notables (¡riquísimas las medialunas y los sanguchitos de miga!).

El Ateneo-Grand Splendid

Esta librería ha sido elegida en reiteradas oportunidades como la librería más bella del mundo. Cuenta con más de 120.000 títulos y funciona en un edificio que fuera un teatro, inaugurado en 1919. Esta combinación mágica de arquitectura y literatura hace de este lugar un espacio único en el mundo.

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Pero también hay otros espacios menos famosos aunque también únicos para los amantes de los libros en Buenos Aires, como la librería Clásica y Moderna, Eterna Cadencia o las que están sobre la Calle Corrientes (casi una al lado de la otra).

La París de América (Recoleta + Basílica del Santísimo Sacramento + Cementerio de la Recoleta)

Si alguna vez escuchaste que Buenos Aires es “la París de América”, con sólo recorrer algunas cuadras del barrio de La Recoleta te darás cuenta de por qué se ganó este apodo.

A fines del siglo XIX, la Argentina era gobernada por una elite que miraba a Europa como modelo y, entre todo lo que copió, copió la arquitectura. A decir verdad, no solo parisina, sino de toda Europa en general. Hay al menos 11 sitios de Buenos Aires que se parecen a lugares de otras ciudades, ¡y el parecido es realmente sorprendente!

Volviendo al barrio de La Recoleta, en un circuito de pocas cuadras se puede recorrer la Avenida Alvear, el Cementerio de La Recoleta (donde está enterrada Eva Perón, entre otras figuras históricas), la Basílica del Santísimo Sacramento y la Plaza Francia (foto), uno de los parques más bonitos y pintorescos de la ciudad, punto de encuentro de los porteños durante los fines de semana, donde se pueden disfrutar de espectáculos callejeros, visitar ferias artesanales y tomar mate, mucho mate (por cierto, te dejo esta guía sobre el mate, la bebida sagrada de los argentinos).

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El tango

Hablar de Buenos Aires es hablar de tango. En la ciudad hay muchas propuestas nocturnas para ver espectáculos de tango, pero el tango es mucho más que eso. Si te gusta esta danza que maneja sus propios códigos, lo ideal es correrse del circuito turístico y conocerlo desde adentro, como si fueras un auténtico tanguero argentino. Para ello, van unos consejos: revisa la mini guía para entender los códigos del tango y la milonga, aprende algo de lunfardo; y animate a vivir la experiencia de una milonga queer en una de las ciudades más gay friendly de América Latina.

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Los Bosques de Palermo

La ciudad de Buenos aires tiene un pulmón verde que cualquier otra ciudad del mundo envidiaría: se trata del Parque Tres de Febrero, más conocido como “Bosques de Palermo”, otro lugar favorito de los porteños para el esparcimiento y la actividad física y al aire libre (ah, ¡y el mate!).

Lo que no podés perderte: el Planetario Galileo Galilei, el Rosedal -donde hay una colección de más de 18.000 rosales- y el Jardín Japonés, donde cada año la comunidad japonesa realiza el Festival del Fuego, un evento que si estás en la ciudad en esa época, ¡no deberías perderte!

Aquí, en algún lugar que no voy a revelarte, se encuentra la única escultura del mundo dedicada a Caperucita Roja. ¡A ver si podés encontrarla!

El sur de la ciudad (La Boca y San Telmo)

Los barrios del sur de la ciudad son los más antiguos y pintorescos. Las callecitas angostas y empedradas son el testimonio de una Buenos Aires de inmigrantes que llegaron en barco, con la ilusión de “hacerse la América” y alcanzar aquí ese progreso y bienestar que Europa les negaba a principios del siglo XX.

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La Boca, con su famoso Caminito, la cancha de Boca Juniors (la bombonera) y el puerto al que llegaron tantas familias italianas, es un lugar ideal para pasar una tarde soleada (los fines de semana hay muchísima gente, evitalos). Tomate un cafecito en el Café la Perla mientras escuchás unos tangazos y mirás el río, y sentí por un rato la nostalgia que caracteriza a la porteña ciudad de Buenos Aires.

Para ir a San Telmo lo ideal son los fines de semana. No podés perderte su feria de artesanos de la Plaza Dorrego y alrededores, sus locales de antigüedades, el Paseo de la Historieta con la amada Mafalda (foto), el Mercado de San Telmo (la panadería Merci es espectacular), el café notable El Federal (riquísima la tortilla de papas, ¡mejor que la que puedas comer en España, creeme!) y el Café La Poesía (imperdibles los submarinos). Si te queda tiempo, andá al Parque Lezama o a la Reserva Costanera Sur (más abajo te hablo de este pulmón).

Photo: Lau B

Crédito: Lau B

Ya que estás en el sur: Puerto Madero + Bicicleta + Reserva ecológica

La ciudad de Buenos Aires cuenta con una extensa red de ciclovías protegidas que permiten recorrerla pedaleando, así como de un sistema de bicis públicas gratuito, lo cual es una alternativa saludable y económica. Un plan ideal es visitar la Reserva Ecológica Costanera Sur, un área protegida de 350 hectáreas en la costa del Río de la Plata. Es un refugio de fauna y flora autóctonas, donde se encuentra la mayor biodiversidad de la ciudad.

Photo: Aleksandra H. Kossowska | Shutterstock

Después, pasea por Puerto Madero, la zona más moderna y exclusiva de la ciudad. Te va a sorprender el contraste entre San Telmo, La Boca y Puerto Madero. Casi que parecen dos países distintos. Ya nos contarás qué te parece. No dejes de visitar la Fragata Sarmiento y presta atención al nombre de las calles: vas a aprender mucho sobre las grandes mujeres de la historia de la Argentina.

Photo: elnavegante | Shutterstock

El fútbol

Dicen que los domingos Buenos Aires huele a asado y se respira fútbol. No importa el barrio en el que estés, seguro encontrarás una canchita de fútbol o gente jugando en los parques públicos.

Es más, una de las mejores formas de entablar una conversación con un porteño es… ¡hablar de fútbol!

Te recomiendo recorrer los estadios de Boca Juniors (foto) y River Plate (una de las rivalidades más famosas de los argentinos; hay más…) y visitar el Museo de la pasión Boquense y el Museo de River Plate. Estas actividades están entre las más valoradas por los viajeros que llegan a la ciudad con la idea de entender esta pasión por el fútbol. Por supuesto que puedes ir a ver un partido de fútbol, aunque tomá tus precauciones, porque, lamentablemente para todos, no es una actividad libre de riesgos.

Photo: Katarzyna Citko | Shutterstock

Ahora lo más importante: ¡la comida!

Si te preocupa comer bien, ¡en Buenos Aires eso no será un problema! En nuestra ciudad están las mejores pizzas en todas sus variedades (al molde, media masa, a la piedra) y siempre con abundante mozzarella (en la foto, la de Las Cuartetas, sobre la Avenida Corrientes).

En los clásicos bodegones se come rico, abundante y con buenos precios. Jamás te van a defraudar. En la foto, unas clásicas milanesas (milangas) con papas fritas del restaurante El Antojo. ¡La gloria!

Crédito: facebook.com/elantojorestaurant

Y claro que no podés dejar de visitar las tradicionales parrillas al carbón para comer los mejores asados, achuras y alguna que otra opción muy tradicional, aunque tal vez algo controvertida, como los chinchulines.

Photo: Analia Valeria Urani | Shutterstock

Si vas de recorrida y no querés sentarte a comer, podés comer algo al paso, como este riquísimo choripán con chimichurri en un carrito de la Costanera.

Photo: bonchan | Shutterstock

Los interesados en el arte culinario argentino deben saber que hay ciertos pecados que no se deben cometer jamás contra la comida argentina (como ponerle azúcar al mate, puaj), y que hay dúos muy famosos e irresistibles (como el flan con dulce de leche o el mate con todo lo que se te ocurra). Por último y para que no se te escape nada, te dejo la lista de todas las delicias que tenés que probar en Buenos Aires (como, por ejemplo, TODO lo que tenga dulce de leche).

Una recorrida por los barrios menos conocidos

Ya hablamos de Recoleta, el Centro, San Telmo, La Boca y Puerto Madero, pero la ciudad de Buenos Aires tiene muchos barrios más que no son los más conocidos pero muy interesantes de recorrer. Mis elegidos: Barracas, Colegiales, Palermo (foto), Once y Almagro. ¡Para esos barrios, aquí va una mini guía!

Photo: SC Image | Shutterstock

El arte en Buenos Aires

Para los amantes de los museos, Buenos Aires debería ser un destino ineludible. Entre los museos más importantes se encuentran el
Museo Nacional de Bellas Artes (contiene la mayor colección de arte argentino), el Museo Nacional de Arte Decorativo, la Fundación PROA (en el barrio de la Boca), el Museo de Arte Latinoamericano (MALBA), por mencionar sólo algunos museos en Buenos Aires que no tienen nada que envidiarle a museos de otro países.

Si te gusta el arte, pero fuera de los museos, Buenos Aires es una de las capitales del street art sorprendiéndote con espectaculares murales a la vuelta de cualquier esquina.

Escapadita de un día al Delta

Saliendo un poco de la ciudad, hacia el norte a una hora de tren, está la ciudad de Tigre, sobre el Delta del Paraná. Es un ecosistema único de islas e islotes. Allí se pueden hacer recorridas en canoa, paseos en lancha de todo un día o simplemente pasar unas horas recorriendo el mercado de frutos. Un lugar ideal para ir entre amigos o en pareja.

Photo: Christian Saez | Shutterstock

Escapada a la Cataratas del Río Iguazú, al Parque Nacional Los Glaciares (El Calafate) y a Puerto Madryn.

Buenos Aires es la ciudad de entrada a la Argentina y, desde allí, parten los vuelos hacia los destinos más espectaculares del país. Hay tres espectáculos naturales que te ofrece nuestro país que no te puedes perder por nada del mundo.

Uno de ellos es las Cataratas de Iguazú, considerada una de las Siete Maravillas Modernas del Mundo y declarada Patrimonio de la Humanidad.

Photo: sharptoyou | Shutterstock

El Parque Nacional los Glaciares, donde se encuentra el imponente Glaciar Perito Moreno, va a emocionarte hasta las lágrimas.

Photo: Evgeny Kurkin | Shutterstock

Si es temporada, no podés dejar de ir a Puerto Madryn a ver a las ballenas franco austral.

Photo: Foto 4440 | Shutterstock

Escapadita a Uruguay

Un destino muy frecuentado desde la ciudad de Buenos Aires es Colonia del Sacramento, en Uruguay. Con un viaje de una hora en ferry vas a poder llegar a esta lugar sumamente encantador y mágico.

Photo: Lukas Bischoff Photograph | Shutterstock

Souvenirs y otras yerbas…

Antes de regresar, no te olvides de llevar algunos souvenirs. No puede faltar el equipo de mate, el frasco de dulce de leche ni el muñequito de Mafalda pero, por si necesitás más ideas, acá te dejo una lista de hermosas artesanías bien representativas de la Argentina.

Photo: Daniel Korzeniewski | Shutterstock

Para que vayas entrando en clima, te dejo la playlist con las más bellas canciones dedicadas a Buenos Aires (¡porque no todo es tango!), una lista de las cosas que te llamarán la atención ni bien pises mi ciudad (por ejemplo: tu nombre va a ser reemplazado por “che”, “maestro”, “flaco” o “loca” y una de cada cinco palabras va a ser “boludo”), y una mini guía para entender el raro español de los porteños, porque al principio vas a hacerte mucho lío con nuestra especial (y muy sexy) forma de hablar, ¿viste, che?

Si a pesar de ver todas estas fotos maravillosas aún no te decidiste a venir (lo dudo), no te preocupes, te entiendo: Buenos Aires, después de todo, es una ciudad muy peligrosa. Si venís corrés el riesgo de enamorarte perdidamente de la Reina del Plata, de su gente y de su cultura, y vas a tener que volver… una y otra vez 😉